
Cómo celebrarla en forma más sana para el cuerpo y el alma, y así hallar su verdadero significado. No es sinónimo de regalos. Compras compulsivas. Ansiedad, nostalgia y depresión. Bebida y comida en exceso. Control mental y corporal.
Por Patricia Prieto
La palabra Navidad proviene del latín; de la palabra nativitate, que al desglosarla significa: Nati (nacimiento) -vita (de la vida) -te (para ti)… nacimiento de la vida para ti.
“Para los cristianos, en el significado literal de la palabra está el sentido real de la festividad: celebrar el nacimiento del Niño Jesús, el hijo de Dios, que decidió hacerse hombre para ser parte de la historia de la humanidad, de nuestra historia”, indica el padre Pedro Villarroya, fundador de la Sociedad San Vicente.
Este religioso afirma que en el sentido espiritual, la Navidad es el día en que nos dirigimos al Creador, al Redentor, para recibir con júbilo su regalo más preciado: su hijo Jesucristo, que obsequió amor al mundo.
“Con la natividad de su hijo, Dios nos enseña a vivir como hermanos, y, si festejamos la Navidad con este sentido de generosidad, bondad y entrega que nos manifiesta el Señor, nos sentiremos con el espíritu lleno de alegría, esperanza y satisfacción”, acota el sacerdote.
El entrevistado también explica que la Navidad lleva implícito el sentido de fiesta familiar, ya que San José y la Virgen María estaban unidos en amor y júbilo ante la llegada de su primogénito, y la felicidad se impregnó en el ambiente cuando los Reyes Magos y los pastores acudieron a festejarlo.
Bajo este sentido familiar, dice el religioso, es normal que muchos inmigrantes se sientan tristes y solos en este día de fiesta espiritual y de familia. “Pero tenemos que calmar la pena reflexionando en la esencia misma del Dios hecho hombre que nos enseña que él mismo, teniendo todo, dejó su hogar celestial para venir al mundo como cualquier inmigrante, igual que nosotros, que estamos aquí lejos de nuestras familias”.
No es sinónimo de regalos
Durante siglos, la Navidad se festejaba con un carácter netamente religioso, donde las familias se reunían en la iglesia o en torno del pesebre (Nacimiento ornamental) a conmemorar la natividad de Jesús.
Sin embargo, en los últimos tiempos, la fiesta ha adquirido un carácter más comercial, donde la mayoría de las familias se reúne en torno a un árbol navideño para repartir regalos.
El padre Villarroya indica que este aspecto comercial ha estado cambiando el sentido real de la Navidad y, por eso, muchas personas que no reciben regalos o no tienen la condición monetaria para comprarlos se sienten deprimidas y miserables.
“Es errado centrar la Navidad sólo en los regalos. El regalo esencial de esta fiesta es recibir a Jesús en nuestro corazón y saber que él nos acompaña en cada momento de nuestras vidas”, concluye el sacerdote.
Ansiedad, nostalgia y depresión
De acuerdo con Lila Goldsman, psicóloga clínica de familias con práctica en Los Ángeles, la nostalgia y depresión son sentimientos comunes en la temporada navideña.
Uno de los factores que influyen en estos sentimientos, dice, es la presión que siente la gente precisamente de tener que estar feliz durante estos días.
“A pesar de los adornos navideños, la música y la felicidad que manifiesta la gente durante estas festividades, muchas personas se sienten alienadas del fenómeno de la alegría y esto las pone aún más nostálgicas y depresivas”, explica la psicóloga, que agrega que los recuerdos también influyen mucho en el estado de ánimo de muchos inmigrantes.
“Las sensaciones de sentirse solos, extrañar las tradiciones y costumbres navideñas de sus países, recordar a los seres queridos que están lejos o que han perdido, o las Navidades felices que tuvieron durante su infancia, los deprime”.
Manifiesta que, a pesar de ser algo muy personal, para combatir esta depresión es importante dar a la fiesta de Navidad el sentido espiritual que ésta encierra. También asegura que es bueno involucrase en cualquier iglesia u organización de asistencia social a los ancianos, personas enfermas o familias de bajos recursos.
Compras compulsivas
La psicóloga explica que otro desorden emocional que experimentan muchos individuos durante la Navidad son las compras compulsivas. Esto se debe, explica, a que muchos sienten la presión social de tener que comprar algo para la gente conocida que les rodea.
“Piensan que todos están esperando un regalo y no siempre es así. Para evitar esta acción, que les causa displacer, tienen que ponerse un poco más en perspectiva sobre lo que quieren comprar y a quién desean en realidad dar un regalo”, comenta la experta.
Dentro de este grupo se encuentran también aquellos que compran para calmar su ansiedad o frustración o aquellos padres de familia que compran regalos para sus niños como una forma de recompensar lo que no les dieron en tiempo y afecto durante el año.
“Lamentablemente, los regalos no son pilares de los recuerdos familiares, que son los que edifican los cimientos emocionales de los individuos”, señala Goldsman. “En la práctica, lo que siempre sale a flote son las actividades cotidianas, donde los padres y los hijos comparten momentos placenteros y felices”.
Bebida y comida en exceso
Otra acción compulsiva que se presenta comúnmente en esta época es beber o comer en exceso, comenta Goldsman.
Con estas acciones obsesivas las personas buscan en muchos casos escaparse de la realidad. Es decir, de algún problema que están viviendo o de alguna frustración que están sintiendo.
Laura Neira, nutricionista jubilada, dice: “Muchos latinos comen y beben mucho durante las fiestas navideñas por el simple placer de ingerir los alimentos tradicionales de la época”.
“Es característico de nuestra cultura tener siempre abundancia de alimentos y bebidas en toda celebración”, comenta Neira, quien laboró como educadora de salud por 42 años.
Neira manifiesta que por lo regular las personas suben de dos a cinco libras durante las festividades decembrinas y que la mayoría de las personas adultas no las vuelve a perder.
Esto se debe, explica, a que la mayoría de los platillos típicos navideños tiene un alto contenido de grasas y calorías.
Para evitar las libritas de más, la nutricionista aconseja preparar los alimentos con menos grasa y estar conscientes de los que nos llevamos a la boca. Entre los alimentos a servir, dice, se puede tener por ejemplo vegetales y frutas frescas, semillas secas y una buena ensalada verde aderezada sólo con limón y aceite de oliva o aceite vegetal.
Control mental y corporal
La psicóloga Goldsman sugiere seguir estos consejos para lograr la estabilidad emocional y física durante las fiestas y el resto del año:
• Dar un sentido espiritual a la Navidad y a la vida.
• Tomar unos minutos de cada día para meditar y relajarse.
• Pensar más en lo que se tiene y no en lo que no se tiene.
• No albergar pensamientos negativos.
• Dormir bien.
• Cocinar y comer alimentos saludables durante la festividad y el resto de los días.
• Hacer ejercicio.
• Tratar de caminar todos los días bajo la luz del día.
• Simplificar el ritmo de la vida.
• Evitar la cafeína y las bebidas alcohólicas.
[Tomado de La Opinión Digital, CA, USA]
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