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Consejos para profundizar su relación con Dios

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Consejos para profundizar su relación con Dios


Paul Dean

Todos nosotros queremos profundizar nuestra relación con Dios y a medida que buscamos eso, nos damos cuenta que no siempre logramos llegar tan lejos como quisiéramos. Parte del problema es que a menudo nos concentramos en lo que sentimos y dejamos que lo que sentimos nos confirme que nuestra relación con Dios está mejor. Otras cosas, como el pecado, evitan que nos acerquemos más a Dios. Veamos algunos consejos prácticos para profundizar nuestra relación con Dios.BIBLIA Y MANO

1. Elija un tema importante de la Biblia y concéntrese en él por dos o tres semanas. La Biblia está llena de pasajes bíblicos que nos dicen que meditar en la Palabra de Dios nos acerca más y más a Dios. «Aquel que se deleita en la ley de Jehová y medita en ella de día y de noche será bendecido y prosperado» (Salmos 1.2); «Tenemos que meditar en todas las obras de Dios, sus preceptos y sus caminos» (Salmos 77.12; 119.15). La Palabra nos indica que «debemos pensar acerca de las cosas de Dios y se nos promete una gran sabiduría como resultado de ello» (Salmos 119.99)

Puede elegir un tema familiar como la salvación por gracia, la obra del Espíritu en la vida del creyente, o el significado de la armadura de Dios. También puede elegir temas sobre los cuales no está tan familiarizado y así aprenderlos mejor. Puede elegir, por ejemplo, meditar sobre la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento y el rol de los profetas en esa relación y cómo todos ellos apuntaban a Jesús con sus profecías.

Cuando medite, trate de asegurarse de que su pensamiento surja de la meditación de la Palabra y no tanto de su conocimiento previo. Tome el tiempo necesario para ver qué dice la Biblia de sí misma.

Utilice alguna herramienta bíblica. Como una concordancia, y busque otros pasajes de la Biblia que arrojen luz sobre el tema sobre el cual esté meditando. A medida que medite en los distintos pasajes bíblicos, su comprensión del tema crecerá y su relación con Dios se profundizará a medida que comprenda más cabalmente el amor y la gracia de Dios.

2. Permita que todas las implicaciones de aquello en lo que está meditando lleguen plenamente a su vida. Lo que Dios dice acerca de algo, siempre es de suma importancia; es un tema de vida o muerte. Puede haber algo que parezca menor e insignificante, pero no lo CANOA EN EL LAGOes. Si Dios habló sobre algo en particular, lo hizo con un propósito.

A menudo, no tomamos a Dios suficientemente en serio. A veces tratamos de hacer que sus palabras se acomoden a nuestras actitudes y estilos de vida cuando en realidad necesitamos hacer lo opuesto; necesitamos cambiar nuestras actitudes y estilos de vida conforme a lo que Dios dice. Cuando Dios dice que no podemos servir a Dios y al dinero, por ejemplo, no es algo metafórico. Significa que si servimos al dinero, simplemente dejamos de servir a Dios (Mateo 6.24).

Cuando el peso de la Palabra de Dios se posa en usted, haga el cambio que la Palabra demande. El único gozo y la única paz que alguna persona puede experimentar están en glorificar a Dios; fuimos creados para ese fin. Nuestra meta es ser hechos a semejanza de Cristo. Cuando nuestras vidas no alcanzan la meta suprema nos perdemos la gran satisfacción que Dios tiene para nosotros en Cristo. Cuando la Palabra de Dios nos insta a vivir y pensar en forma diferente y lo hacemos, profundizaremos en nuestra relación con Dios gozosamente.

3. Tome lo que ha llegado a su vida a través de la meditación de la Palabra y predíquese a usted mismo sobre el tema. David describió su depresión de la siguiente manera: «Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?» (Salmos 42.1-3). ¿Sabe qué hizo después?¡Se predicó a sí mismo! «¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarte, Salvación mía y Dios mío.» (Salmos 42.5). Se preguntó a sí mismo por qué estaba tan deprimido y se dijo a sí mismo que confiara en Dios y ¡aun dio sus argumentos de porqué debía hacerlo! David no hubiera podido hacer eso si antes no hubiera meditado largamente sobre el hecho de que Dios nunca nos abandona, no se olvida de nosotros y que siempre vendrá a nuestra ayuda en tiempos de necesidad. «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Hebreos 4.16).

Tome lo que ha aprendido sobre Dios y recuérdeselo a usted mismo pues el diablo, el mundo y la carne son enemigos poderosos. Pero ahora usted tiene un arma espiritual con la que podrá repeler esos ataques (Efesios 6.10-18). Cuando usted resista al diablo, él huirá (Santiago 4.7).

Cuando la depresión o la tentación intenten apoderarse de nosotros, algunas veces no sabemos qué hacer. Pero cuando se predique la palaba de Dios a usted mismo y la obedezca su estatura espiritual crecerá al unísono.Biblia & dedo

4. Tome sus meditaciones y elévelas a Dios en oración espontánea. Acercarnos a Dios no se trata de una sensación ni es un proceso mecánico. No es una lista de cosas que debemos hacer. Se trata de que Dios haga su obra en nosotros y nos lleve más cerca de él, a través del Espíritu Santo comunicándose con nosotros a través de la Palabra. Al final, es Dios mismo quien se acercará a nosotros cuando nosotros nos acercamos a su Palabra y la buscamos obedecerla. Es ahí donde el rol de la oración cobra un valor esencial.

A medida que pensamos en Dios, su voluntad y sus caminos, a medida que aprendemos más y más sobre todo lo que él dice sobre el mundo y sobre todas las cosas, a medida que comenzamos a ver las cosas que debemos cambiar en nuestra vida la oración comienza a jugar un rol preponderante a lo largo de nuestros días. Dios nos ha dado la oración para asegurar que nuestra dependencia sea en él y no sobre algún método en particular, ¡ni siquiera un método de estudio bíblico! Nuestra dependencia debe ser en él, pues únicamente él es quien puede cambiarnos. Por algo Jesús enseñó a sus discípulos a orar, no solo en palabra, a través del Padre Nuestro, sino a través del ejemplo de su vida. Jesús fue un ejemplo viviente de cómo debe ser una vida de oración y dependencia en Dios.

5. Ahora, tome lo que ha aprendido y compártalo con otros. A medida que medita en la Palabra de Dios, él pondrá gente en su camino a quienes usted podrá ayudar. ¡Hace unas semanas, alguien me hizo una pregunta sobre algo sobre lo que yo había estado meditando por más de dos meses! Usted podrá ayudar a alguien a comprender un poco más a Dios y sus caminos. También podrá compartir su experiencia en acercarse más a Dios y ser, de esa manera, el medio a través del cual Dios actúa en una o varias personas. Dios es el que determinará esos eventos. Sea sensible a su guía.

Profundizar su relación con Dios le permitirá impactar con las verdades aprendidas a muchos. Mucho más de lo que ha soñado. Compartir lo que el Señor le ha mostrado puede convertirse en un elemento que permita a otros vivir vidas que reflejen una vida cristocéntrica. Esto, entonces, se convertirá en un círculo virtuoso pues al ver la mano de Dios bendiciendo a otros a través de su vida lo acercará aún más a Dios y usted mismo será bendecido y seguirá bendiciendo a otros.

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Carta a Zaqueo

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Carta a Zaqueo


«La carta que aquí se reproduce es un encuentro imaginario que sirve como introducción al encuentro entre Jesús y Zaqueo que se narra en el Evangelio según san Lucas. La carta fue enviada por un amigo de Zaqueo, Jonatán, que es un recaudador de impuestos, igual que Zaqueo. Es una carta anónima

Querido Zaqueo:

Hoy vino Jesús, el profeta de Nazaret, a comer a mi casa, y compartimos la mesa junto a varios de mis amigos que vinieron expresamente a verlo. Si bien te prometí contarte lo sucedido, creo que te prometí demasiado. Te diré lo que pueda, pues hace una hora que se fue y me dejó con tanto para pensar que no sabría cómo contarte todo.

Como sabes, el asunto me tenía muy preocupado; tanto era así que esta mañana hubiera preferido no tener ese almuerzo con él. Tú y yo solemos decir que nuestra condición social no es peor que la de otra gente, pero cuando me puse a pensar en los comensales rodeando mi mesa, no pude evitar pensar que éramos una sociedad estrafalaria para alguien como Jesús. Me asusté por lo que podría ocurrir si Rubén comenzara hablar como es su costumbre y decidí hablar con él antes de la comida, pero no pude hacerlo; de todas maneras puedo asegurarte que, viendo lo sucedido durante el almuerzo, no hizo falta; Rubén no fue el mismo hoy.

Finalmente, Jesús vino. ¿A quién se parece? Si me lo hubieras preguntado a mitad del almuerzo te hubiera respondido que era el más amable de todos los hombres que he conocido. Ahora pienso que….en realidad no sé qué pensar, ¡salvo que no soy digno de tocar sus pies!CRUZ

Por cierto que todos estábamos muy ansiosos de escucharlo. Juan creía que les daría a los fariseos lo que se merecen, pero Jesús ni los mencionó. A decir verdad, creo que todos nos olvidamos de ellos.

Parecía tan dispuesto a escuchar como a hablar. ¡Y cómo sabe escuchar! No conozco a nadie que escuche como él.

En un momento se me ocurrió hablar de mi hijo Benjamín, pues nos preocupa el oficio que ha de seguir y nos inquieta saber que no hay muchos caminos para el hijo de un publicano. Inmediatamente, Jesús se interesó en el tema y me preguntó acerca del muchacho. Me habló de su propia niñez y rápidamente me sentí muy avergonzado, pues bien sabes qué feo es darse cuenta de que alguien sabe más de tu hijo que uno mismo; y él entiende a los niños.

No te podría referir todo lo que hablamos. Fue muy semejante a lo que tú y yo podríamos hablar, pero con una diferencia: me sorprendí a mí mismo hablándole como si lo hubiera conocido toda la vida. Empecé a contarle (¡parece mentira que me haya atrevido a hacerlo!) cómo entré en nuestro negocio y le expliqué nuestras dificultades y lo imposible que es ser recto siempre, cuando todos tratan de aprovecharse de uno, sobretodo en estos tiempos tan difíciles y de futuro incierto que nos empuja a asegurar la tranquilidad de la familia de cualquier manera.

Él escuchaba atentamente y me miraba directamente a los ojos, como comprendiendo lo que yo decía –y, creo, lo que no decía– como si se apenara por nosotros. No me interrumpía ni me condenaba, pero cuanto más lo miraba, tanto más deseaba no haber entrado nunca en este infame negocio, así como de rehacer mi vida.

Aunque te parezca ridículo, te confesaré que mientras Jesús estaba sentado entre nosotros, nos admirábamos de no ser todos como él. Todos estábamos enfermos y sólo él estaba sano. Me acuerdo de los días de nuestra infancia y siento que hemos equivocado el camino, amigo. De haber estado solo con él, creo que le habría abierto mi corazón y pedido que me guiara. Él podía ver que mis sentimientos estaban germinando inmediatamente –a pesar de que en la ciudad dicen que no tengo sentimientos– y hasta yo empezaba a creerlo. En realidad las lágrimas invadían mis ojos y acariciaba el anhelo de ser cobijado por su amor; ¡me sentía tan desamparado!

Como si comprendiera todo lo que pasaba por mi mente, Jesús me dijo: «No temas. Piénsalo nuevamente y recuerda que tu padre celestial sabe lo que necesitas. No pierdas tu vida por tratar de salvarla». ¿Comprendes lo que quería decir?

Pues bien, el almuerzo terminó y estaba despidiéndolo en la puerta cuando Raquel –quizás recuerdes su profesión– se acercó, y sentí que mi cara enrojecía rápidamente creyendo que Raquel diría que me conocía; pero ella solo tenía ojos para Jesús. Algunos de sus «amigos» retrocedieron al verla pero Jesús le dirigió una mirada que nunca olvidaré, fue directamente a ella y sólo le dijo: «No peques más». Ella lo siguió con la vista después que Jesús partió, se cubrió el rostro con sus manos y se fue corriendo.

En cuanto a mí, lo contemplé hasta que se perdió de vista y tuve que hacer un gran esfuerzo para no correr detrás del él.

Va camino a Jerusalén y pasará por Jericó. No dejes de verlo por ningún motivo. Que nada ni nadie te detenga.

¡Que la paz sea contigo!

PD: Benjamín acaba de llegar. Cuando veas cómo creció te sorprenderás, Zaqueo. Tengo que ser un mejor padre para él.

¿Te acuerdas de la primera vez que subimos al Templo? Teníamos la edad de Benjamín. ¿Te acuerdas cómo cantábamos mientras subíamos?:

«¿Quién subirá a la colina del Señor?
Aquel que tenga manos limpias y corazón puro.
»

Hemos errado el camino, amigo mío; pero he pensado, desde la llegada de Jesús, que Dios no nos ha rechazado del todo. ¿No te parece que podríamos volver a empezar?

No desperdicies esta oportunidad, amigo. Cuando Jesús pase por Jericó, habla con él.

Nota del editor: Si bien esta es una carta imaginaria, el último consejo de Jonatán es un buen consejo para toda persona: «Jesús siempre está cerca de ti, no desperdicies la oportunidad, acércate a Jesús y habla con él.»

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Levantando manos santas

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Levantando manos santas


César Aníbal Villamil

«Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas». 1 Timoteo 2.8

Cuando Pablo escribió este versículo, no lo hizo para establecer el mandato de levantar las manos sino para recordar a los hombres de la necesidad de que cuando levanten sus manos al cielo, éstas deben ser santas. Por supuesto, al referirse a las manos se está refiriendo a toda la persona. En el contexto presente la palabra «santas» parece indicar tanto la parte moral como la espiritual. Si tenemos pecados sin confesar en nuestras vidas no podemos esperar una respuesta de Dios a nuestras oraciones (Salmos 66.18).Adoración 3

Lo importante no es el participio «levantando» sino el adjetivo «santas». Es decir, lo principal no es la postura del cuerpo sino la condición del corazón.

Levantando manos limpias—Los cristianos primitivos volvían la palma de la mano hacia el cielo, como los que ansían ayuda, como por ejemplo, Salomón (1 Reyes 8.22; Salmos 141.2). Los judíos se lavaban las manos antes de orar (Salmo 26.6). Pablo figurativamente (véase Job 17.9; Santiago 4:8) usa aquí un lenguaje que se refiere a esta costumbre: En Isaías 1.15, 16. Lit., «manos santas», manos que no han cometido impiedad, pero que han cumplido todo deber sagrado. Esto (o por lo menos el deseo contrito de ser así) es calificación necesaria para la oración eficaz (Salmos 24.3, 4).

En nuestro pasaje esta postura de las manos es mencionada como un hecho y no como un mandamiento acerca de cómo orar.

Los hombres son santos cuando son apartados para la obra de Dios. Pero también son santos cuando evitan toda clase de acto pecaminoso y en su lugar viven vidas que agradan a Dios. Por lo tanto, el sentido de este pasaje podría explicarse de la siguiente manera: «Los hombres que viven vidas que son agradables a Dios y levantan sus manos…».

Es importante notar que la palabra griega para «santas» utilizada en este pasaje: «hosios», no se refiere a nuestra posición en Dios sino a nuestra experiencia de vida.

Oración 1La oración aceptable debe partir de un corazón santo y purificado. El acto físico de levantar las manos era importante para los judíos, pero la pureza de las manos, originalmente un requisito físico que debía cumplimentarse antes de acercarse a Dios (Éxodo 30.19-21), se convirtió, simbólicamente, en una condición del corazón. La iglesia primitiva entendió dicha pureza como una condición para orar (Santiago 4.8). Cuando oramos nos estamos comunicando con un Dios santo. Por lo tanto, Dios requiere que nosotros enfrentemos y solucionemos el problema de nuestros pecados antes de comunicarnos con él.

Los hombres que esperan que sus oraciones sean escuchadas y respondidas deben ser hombres santos.

Si bien las posturas en oración no es el centro de este versículo, éstas nunca deben ser desatendidas. Es claro que no podemos establecer una posición para orar como bíblicamente correcta, pero sí podemos decir que nunca debemos ser displicentes. Cuando oramos estamos ante la presencia de Dios y esa realidad siempre debe entrar en la ecuación cuando oramos.

Creo que nos será útil mencionar las distintas posiciones mencionadas en el AT:

1. De pie – Génesis 18.22; 1 Samuel 1.26; Mateo 6.5; Marcos 11.25; Lucas 18.11, 13 (Note el contraste entre los últimos dos versículos. Nos ORACIÓN NIÑOpermite ver la diferencia entre cómo y dónde deberemos estar de pie).
2. Manos abiertas o/y levantas hacia el cielo – Éxodo 9.29; 17.11, 12; 1 Reyes 8.22; Nehemías 8.6; Salmos 63.4; 134.2; 141.2; Isaías 1.15; Lamentaciones 2.19; 3.41; Habacuc 3.10; Lucas 24.50; 1 Timoteo 2.8; Santiago 4.8).
3. Inclinando la cabeza – Génesis 24.48 (cf. versículo 13), Éxodo 12.27; 2 Crónicas 29.30; Lucas 24.5.
4. Levantando los ojos hacia el cielo – Salmos 25.15; 121.1; 123.1, 2; 141.8; 145.15; Juan 11.41; 17.1; (cf. Daniel 9.3 y Hechos 8.55).
5. De rodillas – 2 Crónicas 6.13; Salmos 95.6; Isaías 45.23; Daniel 6.10; Mateo 17.14; Marcos 1.40; Lucas 22.41; Hechos 7.60; 9.40; 20.36; 21.5; Efesios 3.14.
6. Postrados con la cara contra el piso – Génesis 17.3; 24.26; Número 14.5, 13; 16.4, 22; Deuteronomio 9.18; 25.26; Josué 5.14; Jueces 13.20; Nehemías 8.6; Ezequiel 1.18; 3.23; 9.8; 11.13; 43.3; 44.4; Daniel 8.17; Mateo 26.38; Marcos 7.25; 14.35; Lucas 5.12; 17.16; Apocalipsis 1.17; 11.16.
7. Otras posiciones – 1 Reyes 18.42 (inclinado con la cara entre las rodillas); Lucas 18.13 (Con la cabeza gacha y golpeándose el pecho).

Como se desprende de estas últimas referencias, las posiciones indicadas pueden ser la combinación de diferentes posturas. Es claro que el método preferido entre los orientales ha sido y sigue siendo de rodillas para ir inclinando el cuerpo gradualmente hasta alcanzar el suelo con la cabeza.

Es importante notar que orar con las manos levantadas no era una característica de la oración en el AT solamente sino también en religiones paganas del Siglo I y en la iglesia primitiva. Por lo tanto, una oración que busca acercarse a Dios debe ser una oración hecha por alguien que busca agradar a Dios con l santidad de su vida.

Todas estas posiciones son apropiadas.

1. De pie – Indica reverencia.
2. Manos abiertas o/y levantas hacia el cielo – Es un signo de depender de Dios en espera humilde.
3. Inclinando la cabeza – Es una demostración externa de un espíritu de sumisión.
4. Levantando los ojos hacia el cielo – Indica que uno cree que la ayuda viene de Dios y únicamente de él.
5. De rodillas – Ilustra la humildad y la adoración.
6. Postrados con la cara contra el piso – Es la manifestación visible de asombro ante la presencia divina.

La costumbre contemporánea de cerrar los ojos y juntar las manos no tiene un origen claro. Aunque no figura en la Biblia ni en la historia de la iglesia primitiva, la costumbre debe ser considerada como buena si se la interpreta adecuadamente. Esta posición ayuda a aquel que ora a evitar distracciones y a entrar en una atmósfera donde nada es más importante que Dios.

Lo que si es resaltado, no solamente en el pasaje bajo consideración sino a través de las Escrituras, es que lo importante no es la postura del cuerpo o la posición de las manos sino la actitud interior del alma.

Como nota final podemos agregar que la palabra griega que se traduce en este versículo como «hombres» se refiere a varones exclusivamente. No es un término amplio como «anthropos» sino el más limitado «andras». Como Pablo estaba hablando de la oración pública hace la distinción entre los hombres y las mujeres, tan común en la sociedad del siglo primero de nuestra era.

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La ciencia al desnudo

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La ciencia al desnudo


Alejandro Rocamora

Tomando como base un artículo de The Times, del Reino Unido, la versión en español del The New York Times puso en relieve algunos reveses científicos dignos de comentar.

Hoy parece que la ciencia no está tan segura de ciertos elementos que hasta no hace mucho fueron indiscutidos. Lo interesante es que ni siquiera la ciencia sabe siempre lo que cree saber. El mito, en la forma de especulación teórica, es la argamasa en la que se colocan muchos ladrillos de los descubrimientos científicos.Manzana

Hay un mito que se disfrazó de hecho durante tanto tiempo y tan bien que a la mayoría de nosotros no se nos ocurriría cuestionarlo: la gravedad. ¿Quién pensaría que existen dudas de algo que parece corroborado levantando una manzana y dejándola caer?

No obstante, como informó The Times, un respetado físico holandés afirma que la gravedad es una ilusión. «La gravedad no existe», dijo Erik Verlinde a The Times. No hay duda, por supuesto de que los objetos en la Tierra caen, y que adquieren velocidad en el descenso. Pero una fuerza llamada gravedad no es necesariamente lo que mejor lo explica. La explicación de Verlinde es demasiado compleja aun para sus colegas físicos. De todos modos, no es el primero en atacar la credibilidad de Newton. Tanto Stephen Hawking como Einstein, hicieron sus intentos.

Menos sorprendentes son, quizá, los ataques contra la teoría de la evolución. Científicamente, dejando de lado la línea del diseño inteligente, se supone que la creación de Darwin está corroborada en todos sus sentidos. Una de sus demostraciones más curiosas: el modo en que ciertas especies imitan la forma y el color de otras especies.

Pero este mimetismo aparentemente mágico no se ajusta cómodamente a la idea de que fue producido, como diría Darwin, por una serie exhaustiva e infinita de leves mutaciones aleatorias que simplemente ocurrieron para contribuir a la propagación. El verdadero mecanismo disparador, y la manera en que la mímica se ajusta y perfecciona, continúa siendo algo que la ciencia parece quizá conocer, se supone que conoce, pero en realidad desconoce.

A los científicos no les gusta atraer la atención sobre la «materia negativa» que constituye la inmensidad de las lagunas en su conocimiento. Y esto nos permite vivir como si la ciencia iluminara nuestro camino de manera más brillante, aunque en muchos casos está lejos de la realidad.

Nubes CieloLa materia oscura es un ejemplo de un «mito» científico. Si bien su existencia sigue siendo especulativa, se la toma cada vez más como real. Es decir, todavía no se sabe qué es lo que mantiene al universo de una pieza. ¿Qué lo sostiene unido? No se sabe. Se supone que la «materia oscura» Algo que no se ve pero debe estar allí pues de lo contrario todo el Universo se desmembraría.

Sería bueno que un proyecto científico pudiera terminar con algo que hasta los científicos coinciden en que es poco probable que lleguen a conocer: por qué hay algo en vez de nada y, por supuesto, el propósito y el sentido de todo.

La Biblia dice: «En el principio Dios creó los cielos y la tierra» (Génesis 1.1); «En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios» (Juan 1.1); «Jesús es la imagen del Dios invisible, le primogénito de la creación. En él fue creado todo lo que hay en los cielos y en la tierra, todo lo visible e invisible…todo fue creado por él y para él. Él existía antes de todas las cosas, y por él se mantiene todo en orden» (Colosenses 1.15-17). «En Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento» (Colosenses 2.3)

Las preguntas más profundas de la humanidad, que todavía siguen sin responder desde el punto de vista científico, se responden fácilmente para la persona de fe. ¿Por qué hay algo en lugar de nada? ¿Cuál es el sentido y propósito de la vida? Estas preguntas tienen una única respuesta: Dios. Él hizo todo desde la nada y lo hizo con un propósito: relacionarse con nosotros y que nosotros nos relacionemos con él. Como bien decía Agustín: «El hombre tiene un vacío que sólo Dios puede llenar».

Acerquémonos a Dios y él se acercará a nosotros. En él tendremos todas las respuestas que tienen que ver con la vida y su propósito.

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5 mentiras que llevaron a un amorío

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5 mentiras que llevaron a un amorío


Julie Ferwerda

Mi vida se había convertido en una pesadilla. Prácticamente de la noche a la mañana, desde el momento que le admití a mi esposo que le fui infiel, perdí todo. No podía comer, no podía dormir, y no podía evitar el miedo, la vergüenza y la desesperación. Las horas, los días y las semanas se sucedían mientras esperaba que el dolor de semejante tristeza y arrepentimiento se calmara.Perdón

Yo era la última persona que alguien podría suponer –incluyéndome a mí misma– que era proclive a cometer un pecado de tal envergadura. Yo había sido educada en una escuela cristiana, había memorizado cientos de versículos bíblicos, y había estado involucrada en el ministerio por años. Tenía un honesto deseo de agradar a Dios, y continuamente buscaba desarrollar mi relación personal con Dios. Tener un amorío, en mi opinión, era una de las peores cosas que un creyente podría hacer.

Mi experiencia me mostró que sin importar qué tan sincera sea nuestra fe o puras nuestras intenciones, un amorío puede pasarle a cualquiera. Ninguno de nosotros podrá alcanzar un nivel de madurez tal como para estar tranquilo y confiar en nuestra carne. Las Escrituras nos advierten que «la carne en débil» (Mateo 26.41), y que el diablo nos rodea como un león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pedro 5.8). Si el Rey David, «un varón conforme al corazón de Dios» (1 Samuel 13.14) cayó en adulterio, ¿podríamos considerarnos como inmunes a la tentación?

Afortunadamente, hay maneras por las cuales podemos evitar caer en un amorío. El primer paso es reconocer las mentiras que Satanás planta en nuestra mente que pueden llevarnos hacia esa dirección. A continuación comparto cinco mentiras que Satanás usó para guiarme por el camino del adulterio…y las verdades que eventualmente me libertaron.

Mentira Nº 1: Lo que piense no importa siempre y cuando no lo haga

Mi vida parecía muy ordinaria, común, especialmente comparada con las películas y novelas románticas. Para escapar a la monotonía, comencé a permitirme ciertas fantasías. Pasión, misterio y belleza física estaban a mi disposición, solo necesitaba un poco de imaginación. Aunque esas fantasías me cargaban emocionalmente y me alimentaban con la lujuria de placeres estimulantes y prohibidos, no creí que fueran una amenaza para mi crecimiento espiritual, relaciones y ministerio. Nadie sabía. Nadie saldría herido…al menos eso era lo que yo pensaba.

La Verdad: Nuestros pensamientos se convierten en nuestras acciones

Dolor 1Poca gente cae en adulterio de la noche a la mañana. Como con otros «grandes» pecados, tener un amorío usualmente resulta de una serie de concesiones en nuestros pensamientos, elecciones y comportamientos.

Al principio, mis pensamientos acerca de las fantasías con hombres que encontraba en libros, revistas y películas parecían no causar daño. Pero esos pensamientos, rápidamente se convirtieron en una trampa. Como un fuego en el bosque, la lujuria que causaban requería de más y más combustible hasta que alimentarlos consumía la mayoría de mi tiempo y energía. Cuando no estaba fantaseando, mi vida parecía gris.

Me convertí en alguien egocéntrica, apartada de mi familia y fría hacia mi esposo. Muy pronto, otra pequeña concesión en mi comportamiento no parecía demasiado mala.

Me tomó varios años hasta que mi conciencia fue suficientemente desensibilizada por mí como para caer en un amorío. Pero eventualmente, sucedió. Desde las cenizas que permanecían, aprendí la verdad de las palabras de Santiago 1.15: «El fruto de esos malos deseos, una vez concebidos, es el pecado; y el fruto del pecado, una vez cometido, es la muerte.» Finalmente, mis fantasías sobre otro hombre desembocaron en un amorío que contribuyó a la muerte de mi matrimonio.

Mentira Nº 2 Sería más feliz con otra persona

A causa de su trabajo, actividades recreacionales, y el tiempo que pasaba con «los muchachos», mi esposo no estaba mucho en casa. Cuando sí estaba en casa, su atención era traída por la televisión. Yo estaba extremadamente sola, y me disgustaba su falta de atención por nuestra familia y por mí. Nos habíamos casado muy jóvenes, y me preguntaba si no me había perdido algo mejor.

Frecuentemente me recluía en la insatisfacción de mi matrimonio. Al comparar constantemente a mi esposo con hombre de la ficción me dio un espíritu crítico, por lo que nada que hiciera me parecía suficientemente bueno. Yo quería que él me hiciera feliz, y me lamentaba cuando él me decepcionaba. «Seguramente otros hombres me tratarían mejor», pensaba. Para calmar mi auto compasión, me escapa aun más en pensamientos inapropiados, y gozaba la atención de otros hombres.

La Verdad: Sólo Jesús puede satisfacerme

Cuando conocía a esos hombres, descubrí que ellos no eran los amantes de las películas con los que yo había soñado. Cada uno de ellos tenía sus propias debilidades y problemas de carácter (lo mismo que yo). Estaba buscando la satisfacción en el lugar equivocado.

Una vez, Jesús converse con una mujer que había tenido cinco maridos y estaba viviendo con un hombre que no era su marido. Aparentemente, esta mujer estaba buscando por el «hombre perfecto» que llenara el vacío de su vida. Jesús le dijo: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás» Juan 4.13-14. Jesús sabía que las relaciones humanas, –tanto emocionales como sexuales– nunca satisfarían sus deseos. La verdadera satisfacción sólo puede ser hallada en el amor que Jesús ofrece.

Finalmente, llegué a la verdad: Podría ser más feliz únicamente con Otro que no sea mi pareja terrenal. Soy la persona más feliz cuando cultivo una relación con Aquel quien me hizo –corazón, deseos y todo lo demás. A medida que atesoraba los versículos que hablan sobre el amor de Jesús por mí y sobre cuán inexplicablemente digna soy para él, he descubierto la verdadera satisfacción del alma, por primera vez en mi vida. Jesús conforma todo lo que siempre he buscado.Dolor

Mentira Nº 3: La vida pasa rápidamente, me merezco algo mejor

Cuando sentí que mi juventud se me estaba yendo, casi al llegar a los 30 años, entré en pánico. «Merezco más que esto», pensé, «¡y rápidamente será muy tarde para encontrarlo!» Yo estaba segura de que era una esposa mucho mejor de lo que mi esposo se merecía, y creía que algún hombre más compatible estaría más que dispuesto a amarme. No podía soportar el pensamiento de que quizás nunca podría ser feliz y completa –de acuerdo a mi propia definición sobre la vida. Todas las personas en las películas encontraban su pareja perfecta; quería encontrar el perfecto «y vivirán felices hasta qua la muerte nos separe». ¡Me lo merecía!

La Verdad: Ya he recibido más de lo que merezco

Mi amorío me demostró qué tan equivocada estaba sobre mí misma. Yo no era buena. No me merecía algo mejor. Ni siquiera merecía una segunda oportunidad. La buena noticia es que «Dios no ha hecho con nosotros conforme a nuestras inequidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados» Salmos 103-10 (Reina Valera, 1960). Él me ofrece una segunda oportunidad no porque lo merezca, sino por la sorprendente gracia de Jesús.

A través de Jesús podré experimentar la felicidad real y duradera, pero eso no será así hasta que lleguemos al cielo. Mientras tanto, Jesús quiere de mí que elija algo mejor que los placeres terrenales, intimidad con él (ver Lucas 10.38-42). Ahora, la única vez que siento que la vida se me está escapando es cuando no busco diariamente una relación de amor con Jesús. Esa relación inicia la pasión y la aventura a medida que descubro su propósito en mi vida.

Mentira Nº 4: Cuando otros me prestan atención es que piensan que soy especial

Obtener la atención de los hombres me ha intoxicado desde que era joven. Yo ansiaba el poder de la importancia que eso me daba. Cuando me sentía desilusionada u olvidad por mi esposo, acudía a otros hombres en busca de consuelo seguridad. Yo sabía cómo atraer la atención de casi cualquier hombre –soltero o casado. Cuantos más hombres mostraban interés por mí, mejor me sentía. En mi mente, ellos me halagaban y admiraban porque yo era especial.

La Verdad: Usualmente, la gente usa los halagos para obtener lo que desean

Después de mi divorcio, esta fascinación con los hombres se me pegaba como un insecto molesto. Temía que eso me acompañaría hasta la tumba. Como había hecho muchas veces antes, le pedí a Dios que me librara de esa tentación. Pero esta vez lo decía en serio –me había dado cuenta de su poder destructivo.

Entonces, en unas vacaciones, conocí a un hombre –maravilloso, manso y exitoso. El tipo de hombre que usualmente consideraría irresistible. Él me buscaba con las palabras y las actitudes más románticas que una mujer puede soportar sin derretirse. Justo como en las películas.

De repente me di cuenta: La atención que me daba no era por mí, era en busca de lujuria, sexo y codicia. Yo no era especial para él, sino otra conquista potencial. Él era un lobo vestido de oveja que usaba la atención y los halagos para obtener lo que quería de mí. El Apóstol Pablo describe a hombres similares en Romanos 16.18: «Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propi vientre, y con palabras suaves y lisonjeras engañan al corazón de los ingenuos

Comencé a darme cuenta que alguien que verdaderamente me valorara se preocuparía por mi salud espiritual y no alimentaría mi vanidad ni tomaría ventaja de mis falencias sentimentales. No hay nada malo con los cumplidos sinceros, pero la admiración que ahora encuentro más significativa es cuando alguien se da cuenta que estoy desarrollando la imagen de Cristo en mi vida.

Mentira Nº 5: Puedo librarme del pecado

Durante mi amorío, pensé que podría evitar las consecuencias de mi pecado. Dado que el «hacha» que esperaba venir desde el cielo no vino inmediatamente, creí que mi pecado no era tan grande como para que Dios lo tenga en cuenta. Él me perdonaría cuando yo decidiera arrepentirme, por lo tanto, ¿para qué apurarse? Lo que haría es seguir viviendo mis fantasías por un tiempo y cuando estuviera lista, podría volver a mi vida normal. Nadie –incluyendo a mi esposo– sabría lo que había hecho.

La Verdad: Dios expondrá mi pecado

OraciónPor un tiempo, pude evitar que otros supieran mi pecado, pero me estaba burlando de mí misma al pensar que Dios no prestaba atención a lo que estaba haciendo.

Las Escrituras dicen: «Sepan que cometen un pecado contra el Señor y que algún día les llegará el castigo por ese pecado» Números 32.23 (Dios habla hoy). Dios orquestó algunos eventos increíbles para exponer mi pecado porque él me amaba demasiado como para dejarme en ese camino de destrucción. Él sabía que si mi pecado continuaba oculto yo nunca vería cuán espantoso era ante sus ojos y nunca entendería cuánto lastimaba a mi esposo, mis hijos y a mí misma. El temor de que alguien descubriera este pecado repugnante y pestilente escondido en mí evitaba que gozara de la verdadera libertad. Toda relación con mi esposo (o futuro esposo) sería obstaculizada y una pared se ubicaría entre Dios y yo.

Que mi adulterio salga a la luz, al principio fue muy doloroso. Dios me mostró que el arrepentimiento verdadero demandaba que yo le confesara mi pecado a mi esposo, a quien yo había lastimado (Mateo 5.23-24). Yo estaba humillada y avergonzada. Pero cuando confesé mi pecado, Dios comenzó a cambiar las cenizas de mi vida en belleza. Dios me mostró que los únicos pecados que el diablo puede usar en mi contra son aquellos que mantengo ocultos. Ahora estoy libre para experimentar la paz que viene de ser honesta con otros cristianos.

Mi amorío también ha abierto las puertas para el ministerio. Escuchar mi testimonio le ha dado a mucha gente el valor necesario para compartir sus luchas conmigo para que las ayude a vencer las mentiras del diablo.

El proceso que me llevó hacia la integridad fue largo y difícil, pero la verdad de Dios, que cambia vidas, me ha sanado por completo. La mujer que hoy veo en el espejo es una nueva persona –pacífica, satisfecha y más consciente de las mentiras que el diablo puede usar para guiarme por el camino equivocado. Hoy, cuando soy tentada por pensamientos errantes, me detengo y los reemplazo con la verdad. También les he dado a algunas amigas íntimas la autorización para hacerme preguntas personales, lo que me mantiene alerta para vivir esas verdades. Sobre todo, permanentemente recuerdo que solo Jesús, el agua de vida, puede satisfacer mis más profundos anhelos de ser amada y valorada.

© Julie Ferwerda, usado con permiso – http://www.julieferwerda.com

©Traducción y edición: Unidad de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas

Las ctas bíblicas fueron tomadas de la Reina Valera Contemporánea, salvo indicado en contrario.

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¿Por qué sufren los justos? El libro de Job

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¿Por qué sufren los justos? El libro de Job


RC Sproul

En el campo de batalla de los estudios bíblicos, existen cinco libros que normalmente se incluyen bajo el título de «literatura sapiencial» o «los libros poéticos del Antiguo Testamento»: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, y Cantares de Salomón. De estos cinco libros, hay uno que sobresale por encima de todos, manifestando diferencias significativas respecto a los otros cuatro. Ése es el libro de Job. La sabiduría que hallamos en el libro de Job no se comunica en forma de proverbio. Más bien, el libro de Job trata las cuestiones de la sabiduría en el contexto de una narración que relata la profunda angustia y el dolor insoportable por los que pasa Job. La narrativa está enmarcada en la época patriarcal. En el corazón del mensaje del libro de Job se halla la sabiduría respecto a la respuesta a la pregunta de cómo Dios está Haití orandoimplicado en el problema del sufrimiento humano. En todas las generaciones se levantan protestas afirmando que si Dios es bueno, entonces no debería existir el dolor, el sufrimiento, ni la muerte en este mundo. Paralelamente a esta protesta contra las cosas malas que les ocurren a las buenas personas, también ha habido intentos de crear un cálculo del dolor, por el que se infiere que el umbral de sufrimiento de un individuo es directamente proporcional al grado de su culpa o del pecado que ha cometido. En el capítulo nueve de Juan hallamos una rápida respuesta a esto, donde Jesús responde a la pregunta de los discípulos respecto al origen del sufrimiento del hombre que había nacido ciego.

En el libro de Job, el personaje es descrito como un hombre justo, en realidad el hombre más justo que se puede encontrar en la tierra, pero sobre el que Satanás afirma que es justo únicamente para recibir bendiciones de la mano de Dios. Dios ha colocado un cerco a su alrededor y lo ha bendecido más que al resto de los mortales, y como resultado el diablo acusa a Job de servir a Dios solo por los generosos beneficios que recibe de su Creador. El malvado desafía a Dios a quitar el cerco de protección y comprobar si Job empezará entonces a maldecir a Dios. A medida que la historia se desarrolla, el sufrimiento de Job progresa rápidamente de mal en peor. Su sufrimiento es tan intenso que se encuentra sentado en una montaña de estiércol, maldiciendo el día que nació, y gritando a los cuatro vientos su dolor incesante. Su pena es tan grande que incluso su esposa le aconseja que maldiga a Dios, para que pueda morir y liberarse de su agonía. Lo que sigue a continuación es el consejo que recibe Job de sus amigos, Elifaz, Bildad y Sofar. Sus testimonios revelan cuán vacía y hueca es su lealtad hacia Job, y lo presuntuosos que son al asumir que la innombrable pena de Job se debe a una degeneración radical del carácter de Job.

El consejo que recibe Job alcanza un nivel más alto gracias a las profundas visiones de Elihu. Elihu ofrece varios discursos que llevan muchos elementos de sabiduría bíblica. Pero la sabiduría final que se halla en este gran libro no procede de los amigos de Job o de Elihu, sino del mismo Dios. Cuando Job pide que Dios le dé una respuesta, Dios le contesta con este reproche, «¿Quién eres tú para dudar de mi sabiduría, si solo tonterías has dicho? ¡Vamos a ver qué tan valiente eres! Ahora yo voy a hablar y tú me vas a escuchar.» (Job 38.1-3). Lo que sigue a este reproche es el interrogante más intenso que se ha planteado a Dios. A primera vista casi parece que Dios está acosando a Job, según lo que él dice, «Dime, ¿dónde estabas cuando puse las bases de la tierra?» (v. 4). Dios cuestiona a Job pregunta tras pregunta de esta manera. «¿Puedes hacer que las estrellas se agurpen en constelaciones y aparezcan todas las noches? Allí tienes a l Osa Mayor, a Orión, las Siete Cabritas y la Cruz del Sur. ¡Si no sabes gobernar la tierra, cómo podrías gobernar el cielo!» (vv. 31-33). Obviamente, la respuesta a estas preguntas retóricas que vienen con la rapidez de una ametralladora es siempre, «No, no, no». Dios castiga la inferioridad y subordinación de Job con su interrogatorio. Dios continúa asaltando a Job con pregunta BOTE EN EL LAGOtras pregunta sobre la capacidad de Job para hacer cosas que Job no puede hacer pero que Dios claramente sí puede.

En el capítulo 40, Dios le dice a Job finalmente, «Yo soy el Todopoderoso; tú me criticaste y desafiaste, ahora respóndeme.» (v. 2). Ahora, la respuesta de Job no es de demanda desafiante para las respuestas a su sufrimiento. Más bien dice, «¿Qué podría responderte si soy tan poca cosa? Ya he hablado más de la cuenta y no voy a insistir. Prefieron quedarme callado» (vv. 4-5). Y una vez más Dios prosigue con el interrogatorio y se adentra más profundamente en el interrogatorio de fuego abierto que muestra el contraste aplastante entre el poder de Dios, que es conocido en Job como El Shaddai, y la impotencia contrastante de Job. Finalmente, Job confiesa que esas cosas eran demasiado maravillosas. Dice, «Lo que antes sabía de ti era lo que me habían contado, pero ahora mis ojos te han visto, y he llegado a conocerte. Así que retiro lo dicho y te ruego me perdones» (42.5-6).

Algo que cabe mencionar en este drama, es que Dios nunca responde directamente a las preguntas de Job. No dice, «Job, el motivo por el que has sufrido es este o aquél». Más bien, lo que Dios hace en el misterio de la injusticia de un sufrimiento tan profundo, es que él responde a Job con su presencia. Esta es la sabiduría que responde a la cuestión del sufrimiento –no la respuesta de porqué tengo que sufrir de un modo particular, en un momento particular, y en una circunstancia particular, sino dónde descansa mi esperanza en medio del sufrimiento.

La respuesta a esto proviene claramente de la sabiduría del libro de Job, que concuerda con las demás premisas de la literatura sabia: el temor del Señor, la admiración y la reverencia ante Dios, es el principio de la sabiduría. Y cuando estamos perplejos y confundidos por las cosas de este mundo que no podemos entender, no buscamos respuestas específicas a preguntas específicas, sino que buscamos conocer a Dios en su santidad, en su rectitud, en su justicia, y en su misericordia. He aquí la sabiduría que se encuentra en el libro de Job.

Edición: Unidad de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas

Todas las citas bíblicas fueron tomadas de la Traducción en lenguaje actual, de las Sociedades Bíblicas Unidas

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La noche oscura del alma

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La noche oscura del alma


RC Sproul

La noche oscura del alma. Este fenómeno describe una enfermedad que los más grandes de los cristianos han sufrido de vez en cuando. La enfermedad que provocó que David empapara de lágrimas su cama y que le ganó a Jeremías el apodo de «El Profeta Llorón». Fue la enfermedad que afligió tanto a Martín Lutero que su melancolía amenazaba con destruirle. Éste no es un ataque ordinario de depresión, pero es una depresión que está ligada a una crisis de fe, una crisis que viene cuando se siente la ausencia de Dios o se da lugar a una sensación de ser abandonado por él.

La depresión espiritual es real y puede ser grave. Nos preguntamos cómo una persona de fe puede experimentar tales bajones espirituales, Bible and prayer 1pero lo que sea que los provoca no lo aparta de su realidad. Nuestra fe no es una acción constante. Se mueve. Vacila. Nos movemos de fe en fe y entretanto podríamos tener períodos de duda cuando gritamos: «Señor creo; ayúdame en mi incredulidad

Podemos pensar también que la noche oscura del alma es algo completamente incompatible con el fruto del Espíritu, no solo en lo que respecta a la fe, sino también al gozo. Una vez que el Espíritu Santo ha inundado nuestros corazones con un gozo indescriptible, ¿cómo puede haber lugar en él para tal oscuridad? Es importante que distingamos entre el fruto espiritual del gozo y el concepto cultural de la felicidad. Un cristiano puede tener gozo en su corazón mientras tiene depresión espiritual en su cabeza. La alegría que tenemos nos sostiene durante esas noches oscuras y no se ahoga por una depresión espiritual. El gozo del cristiano es uno que sobrevive a todos los bajones de la vida.

En su segunda carta a los Corintios, Pablo encomienda a sus lectores la importancia de predicar y comunicar el Evangelio a la gente. Pero a través de eso, él le recuerda a la iglesia que el tesoro que hemos recibido de Dios es un tesoro que no está contenido en vasos de oro y plata sino en lo que el apóstol llama «vasos de barro». Por esta razón él dice: «Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que se vea que la excelencia del poder es de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos; siempre llevamos en el cuerpo, y por todas partes, la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nosotros.» 2 Corintios 4.7-10 (Reina Valera Contemporánea)

Este pasaje indica los límites de la depresión que nosotros experimentamos. La depresión puede ser profunda, pero no es permanente, ni es fatal. Toma en cuenta que el apóstol Pablo describe nuestra condición de varias maneras. Dice que estamos «atribulados, en apuros, perseguidos, y derribados.» Estas son imágenes poderosas que describen el conflicto que los cristianos deben resistir, pero en cada lugar que él describe este fenómeno, también describe sus límites. Atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos.

Así que tenemos esta presión que resistir, pero la presión, aunque es severa, no nos agobia. Podremos estar confundidos y perplejos, pero el punto bajo al que nos lleva la perplejidad no ocasiona una desesperación total y completa. Aún en la persecución, y lo seria que ésta pueda ser, todavía no estamos abandonados, y podremos sentirnos abrumados y derribados como mencionó Jeremías, y todavía tener lugar para el gozo. Pensemos en el profeta Habacuc, quien en su miseria permaneció confiado en que a pesar de las dificultades por las que tuvo que pasar, Dios le daría «pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar

Oración 9En otro lugar, el apóstol Pablo al escribir a los Filipenses (4.6) los amonestó de que «no se preocupen por nada,» diciéndoles que la cura para la ansiedad se encuentra en sus rodillas, que es la paz de Dios que calma nuestro espíritu y disipa la ansiedad. De nuevo, podemos estar ansiosos y nerviosos y preocupados sin estar últimamente sometidos a la desesperación total.

Esta coexistencia entre la fe y depresión espiritual va paralela a otras declaraciones bíblicas de condiciones emotivas. Se nos dice que es perfectamente legítimo para los creyentes que sufran quebranto. Nuestro Señor era un varón de dolores y experimentado en quebranto. Aunque el quebranto pueda llegar a hasta las raíces de nuestras almas, no puede resultar en amargura. La pena es una emoción legítima, y en ocasiones hasta una virtud, pero no debe haber lugar en el alma para la amargura.

Recordemos que aún la noche más oscura no puede evitar el fulgor de la mañana; por lo tanto, la noche oscura del espíritu siempre da lugar al resplandor del mediodía de la presencia de Dios.

Edición: Unidad de publicaciones de la Sociedades Bíblicas Unidas

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«Orar sin cesar», ¿Qué significa?

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«Orar sin cesar», ¿Qué significa?


César Aníbal Villamil

En 1 Tesalonicenses 5.17, el apóstol Pablo dejó una indicación para todas las generaciones de cristianos: «Oren sin cesar». ¿Es esto posible?

Muchos años atrás, luego de dar una enseñanza bíblica, se me acercó un grupo de adolescentes, deseosos de obedecer la Palabra de Dios, y me consultaron acerca de este versículo. Me dijeron: «El apóstol Pablo nos enseña que debemos orar sin cesar, pero todos nosotros tenemos estudiar, trabajar y hacer otras cosas que no nos permiten cumplir con las palabras de Pablo. ¿Cómo podemos hacer?»Oración 4

Dejé la respuesta para la siguiente reunión y comencé a investigar un poco. A decir verdad, para aquel entonces yo mismo tenía la misma pregunta.

Evidentemente, por más que nuestra actitud por obedecer sea genuina es imposible no hacer otra cosa en la vida que orar sin cesar. ¿Qué hay detrás del mandamiento de Pablo?

Antes de seguir adelante con nuestro estudio, vayamos muchos siglos atrás, a la época de Nehemías. Por aquellos tiempos, el pueblo de Israel había sido llevado cautivo, y Nehemías estaba en la ciudad de Susa, capital del reino de Persia y por su tarea (copero del rey) estaba siempre cerca del rey. Cierta vez, el rey Artajerjes notó que Nehemías estaba triste y le preguntó qué le pasaba. Nehemías le respondió que estaba triste porque su ciudad –Jerusalén– estaba en ruinas. Ahora leamos Nehemías 2.4: «Me dijo el rey: “¿Qué cosa pides?” Entonces oré al Dios de los cielos y dije al rey: “…envíame a Judá…”»

Cuando uno lee el pasaje de Nehemías inevitablemente surge una pregunta: ¿qué pudo haber orado Nehemías en un segundo? Es claro que no tuvo tiempo a arrodillarse, realizar una oración larga y luego responder al rey. Si bien la Biblia no lo dice, probablemente Nehemías oró: «Señor, ¡ayúdame!», o algo por el estilo. Y Dios respondió su oración. ¿Cómo se relaciona esto con la exhortación de Pablo?

Primero vale la pena comentar que en «Oren sin cesar» hay un elemento de exageración retórica. En todo idioma existe esta herramienta de énfasis, por ejemplo: «Te dije un millón de veces que no exageres».

Lo que Pablo está diciendo en nuestro pasaje no es que debemos estar recitando oraciones todo el día, sino que debemos vivir en un constante «estado de oración», permanentemente comunicados con Dios, no solo en las cosas importantes sino en toda circunstancia.

Bible study 5Cierta vez, un ministro estaba por retirarse y comenzó a discipular a un ministro joven que lo reemplazaría. Como parte de su discipulado acostumbraban a pasar el día hablando de diferentes temas. Una vez decidieron organizar un retiro espiritual de un fin de semana. Al finalizar el primer día, el ministro joven pidió ser el primero en orar y realizó una oración larga y detallada. ¡Quería impresionar a su maestro! Cuando terminó, invitó a orar al ministro anciano y este dijo: «Gracias Señor por tus cuidados en este día. Danos un sueño apacible. Amén», y se dispuso a dormir. El ministro joven se sorprendió de la breve oración y le preguntó: «Disculpe ministro, pero ¿podría decirme porqué oró tan corto?», a lo que el anciano le respondió: «Lo que pasa es que estuve en oración todo el día. Solo tenía que despedirme».

Cuando Pablo nos urge a orar sin cesar, sabe de lo que está hablando. Veamos lo que nos dice en los siguientes pasajes:

Romanos 1.9 – «Dios…es testigo de que los recuerdo siempre en mis oraciones»

Colosenses 1.3 – «Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios…»

Colosenses 1.9: – «…no cesamos de orar por ustedes y de pedir que Dios los llene del conocimiento de su voluntad».

Pablo era un hombre de oración y desea que tanto los tesalonicenses como nosotros seamos hombres y mujeres de oración. Él también instaba a los cristianos a que oraran por él. 1 Tesalonicenses 5.25 dice: «Hermanos, oren por nosotros.» 2 Tesalonicenses 3.1: «Por lo demás, hermanos, oren por nosotros…».

Para Pablo, la oración era fundamental en la vida del cristiano, por eso nos dice: «No dejen de orar. En cada circunstancia, para cada necesidad, no se olviden de agradecer, oren por sus hermanos, intercedan por ellos, etc

Creo que el ejemplo de la tos puede ayudarnos a comprender el sentido de las palabras de Pablo. Cuando tenemos tos, si bien no estamos ORACIÓN.1tosiendo todo el tiempo, siempre tenemos en el pecho y la garganta esa «sensación de tos». Es como si sintiéramos que en cualquier momento saldrá la tos. No siempre tosemos, pero siempre tenemos esa sensación. Con la oración pasa lo mismo, no es que estemos siempre orando, pero siempre debemos tener esa «sensación de oración», si se me permite la expresión. Es vivir en un constante estado de comunicación con Dios. Es estar aferrados a la mano de Dios en toda circunstancia de nuestra vida. Entonces, cuando la situación lo requiera, podemos, como Nehemías, «orar al Dios del cielo» una corta oración de súplica y actuar acorde a la voluntad de Dios.

Por supuesto que hay momentos de prolongada oración. Tenemos muchos ejemplos en el Antiguo Testamento, en Pablo y en Jesús mismo, pero eso es un tema para otro artículo.

Pidamos a Dios que «orar sin cesar» sea una realidad en nuestra vida diaria.

Las citas fueron tomadas de la Reina Valera Contemporánea.

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Fe, esperanza y amor, la medida de un creyente

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Fe, esperanza y amor, la medida de un creyente


Cuando analizamos las características que deben ser fundamentales en la vida de un creyente, a fin de crecer hacia donde Dios quiere que lo hagamos, el Nuevo Testamento no deja dudas al respecto: Crecer en fe, esperanza y amor es la manera de hacerlo. Dejemos que la Biblia hable por sí misma.PP.91

«Así, pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien tenemos también, por la fe, acceso a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en los sufrimientos, porque sabemos que los sufrimientos producen resistencia, la resistencia produce un carácter aprobado, y el carácter aprobado produce esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.» Romanos 5.1-5

«Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor. Pero el más importante de todos es el amor.» 1 Corintios 13.13

«Pues nosotros por el Espíritu aguardamos, por fe, la esperanza de la justicia. Porque en Cristo Jesús nada valen la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.» Gálatas 5.5-6

«Por esta causa también yo, desde que supe de la fe de ustedes en el Señor Jesús y del amor que ustedes tienen para con todos los santos, no ceso de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. Pido también que Dios les dé la luz necesaria para que sepan cuál es la esperanza a la cual los ha llamado, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros, los que creemos, según la acción de su fuerza poderosa.» Efesios 1.15-19

«Yo, que estoy preso por causa del Señor, les ruego que vivan como es digno del llamamiento que han recibido, y que sean humildes y mansos, y tolerantes y pacientes unos con otros, en amor. Procuren mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Así como ustedes fueron llamados a una sola esperanza, hay también un cuerpo y un Espíritu, un Señor, una fe, un bautismo, y un Dios y Padre de todos, el cual está por encima de todos, actúa por medio de todos y está en todos.» Efesios 4.1-6

«Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues hemos recibido noticias de la fe de ustedes en Cristo Jesús, y del amor que tienen por los santos, a causa de la esperanza que en los cielos les está reservada. Ustedes ya han sabido de esto por el evangelio, que es la palabra de verdad.» Colosenses 1.3-5

Esperanza«Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Constantemente los recordamos delante de nuestro Dios y Padre por sus actos de fe; por su trabajo que es fruto de su amor, y por su sufrida esperanza en nuestro Señor Jesucristo.» 1 Tesalonicenses 1.2-3

«Por eso, cuando ya no pude esperar más, mandé a preguntar acerca de su fe, pues el tentador podría haberlos tentado, y entonces nuestros trabajo habría sido en vano. Pero ahora Timoteo ha vuelto a nosotros, luego de haber estado con ustedes, y nos ha dado las buenas noticias de la fe y el amor que ustedes tienen. Nos ha contado, además, que ustedes siempre nos recuerdan con cariño, y que desean vernos. También nosotros deseamos verlos a ustedes. Por eso, hermanos, en medio de todas nuestras necesidades y aflicciones, ustedes nos han consolados por medio de su fe; ¡el saber que ustedes están firmes en el Señor nos ha devuelto la vida! ¿Cómo podríamos dar gracias a Dios por ustedes, y por todo el gozo que ustedes nos hacen disfrutar delante de nuestro Dios? De día y de noche no hay ni un solo momento en que no oremos para que podamos volver a verlos, y así podamos completar lo que falte a la fe de ustedes. Que nuestro Dios y Padre, y nuestro Señor Jesucristo, dirijan nuestros caminos hacia ustedes, y que el Señor los haga crecer y aumente el amor entre ustedes y hacia los demás, así como también nosotros los amamos a ustedes, para que fortalezca su corazón y sean ustedes santos e irreprensibles delante de nuestro Dios y Padre, cuando venga nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.» 1 Tesalonicenses 3.5-13

«En cuanto a los tiempos y las ocasiones, no hace falta, hermanos míos, que yo les escriba. Ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. De repente, cuando la gente diga: “Paz y seguridad”, les sobrevendrá la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores, y no escaparán. Pero ustedes, hermanos, no viven en tinieblas, como para que ese día los sorprenda como un ladrón, sino que todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de la oscuridad., así que no durmamos como los demás, sino mantengámonos atentos y sobrios. Los que duermen, de noche duermen; los que se embriagan, de noche se embriagan; pero nosotros, los que somos del día, debemos ser sobrios, ya que nos hemos revestido de la coraza de la fe y del amor, y tenemos como casco la esperanza de la salvación. Dios no nos ha puesto para sufrir el castigo, sino para alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos unidos a él. Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, como en efecto ya lo hacen.» 1 Tesalonicenses 5.1-11

«Hermanos, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes. Así debe ser, ya que la fe de ustedes va creciendo, y todos y cada uno de ustedes abunda en amor para con los demás.» 2 Tesalonicenses 1.3

«Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo, que es nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Recibe gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor. Cuando fui a Macedonia, te rogué que te quedaras en Éfeso para que mandaras a algunos que no enseñaran una doctrina diferente, ni prestaran atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más que la edificación de Dios que es por la fe. Y ahora te encargo lo mNT RVCismo. Pues el propósito de este mandamiento es el amor que nace de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera.» 1 Timoteo 1.1-5

NOTA: Todas las citas bíblicas fueron tomadas de la Reina Valera Contemporánea (RVC). Como se puede ver en la lectura del texto, esta revisión de nuestra amada Reina Valera ha logrado amalgamar la erudición de la traducción con la fluidez y belleza del lenguaje. Si bien es mucho lo que podríamos decir sobre la RVC, hoy quisiéramos hacer hincapié en el uso de las formas verbales modernas que se usan en Latinoamérica, pues se han sacado los «vosotros» y todos sus derivados y en su lugar se utilizan las formas utilizadas en nuestro continente. Les recomendamos visitar la página http://www.reinavaleracontemporanea.com para más información. Allí podrá bajar el texto completo del Evangelio de Juan y obtener los datos para comprar el Nuevo Testamento en la Sociedad Bíblica de su país.

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La elección

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La elección


Max Lucado

Todo está en silencio y en paz. Mi café está caliente. El cielo todavía está oscuro. El mundo duerme. El día está llegando.
En unos momentos el día habrá llegado y anunciará su llegada con la salida del sol. La quietud del amanecer será cambiada por el ruido del día. La calma de la soledad será reemplazada por el palpitante paso de la raza humana. El refugio de la temprana mañana será invadido por decisiones a tomar y compromisos a cumplir.

Por las próximas doce horas seré exigido por las demandas del día. Es ahora que debo hacer una elección. A causa del Calvario, soy libre de elegir. Entonces, elijo.

Elijo AMORCorazón

Ninguna ocasión justifica el odio; ninguna injusticia justifica la amargura. Elijo amor. Hoy amaré a Dios y a lo que Dios ama.

Elijo GOZO

Invitaré a Dios a que sea el Dios de las circunstancias. Rechazaré la tentación de ser cínico…la herramienta del pensador holgazán. Rechazaré ver a la gente como si fuera algo despreciable; son creados por Dios. Rechazaré ver a los problemas como algo que nuble mi oportunidad de ver a Dios.

Elijo PAZ

Viviré perdonado. Perdonaré a fin de que pueda vivir.

Elijo PACIENCIA

Pasaré por alto los inconvenientes del mundo. En lugar de maldecir al que toma mi lugar, lo invitaré a que lo haga. En lugar de quejarme porque la espera es demasiado larga, agradeceré a Dios porque tengo un momento para orar. En lugar de cerrar mi puño a nuevas tareas, las enfrentaré con gozo y coraje.

Elijo BENIGNIDAD

Seré amable con los pobres, porque están solos. Amable con los ricos, porque son temerosos. Y amable con el no amable, porque así es como Dios me trata.

Elijo BONDAD

Prefiero no tener un solo peso antes de tomar uno de forma deshonesta. Seré pasado por alto en lugar de jactarme. Confesaré en lugar de acusar. Elijo bondad.

Elijo FIDELIDADFruto

Hoy cumpliré mis promesas. Mis acreedores no se arrepentirán de su confianza. Mis socios no cuestionarán mi palabra. Mi esposa no cuestionará mi amor. Y mis hijos nunca temerán que su padre no vuelva al hogar.

Elijo MANSEDUMBRE

Nada es ganado por la fuerza. Elijo ser gentil. Si alzo mi voz que sea para alabar. Si cierro mi puño que sea en oración. Si hago una demanda que sea únicamente a mí mismo.

Elijo DOMINIO PROPIO

Soy un ser espiritual. Después de que este cuerpo esté muerto, mi espíritu se elevará. Rechazo que lo corruptible gobierne lo eterno. Elijo dominio propio. Me emborracharé solo de gozo. Seré apasionado solo por mi fe. Seré influenciado únicamente por Dios. Seré enseñado únicamente por Cristo. Elijo dominio propio.

Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio. A ellos entregaré mi día. Si tengo éxito, daré gracias. Si fracaso buscaré la gracia. Entonces, cuando el día haya llegado a su fin, apoyaré mi cabeza en la almohada y descansaré.

Fuente: When God Whispers Your Name
©Traducción: Unidad de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas.

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Versículo del día

Que el Dios, quien nos da seguridad, los llene de alegría. Que les dé la paz que trae el confiar en él. Y que, por el poder del Espíritu Santo, los llene de esperanza. - Romanos 15:13