La Sociedad Bíblica de Brasil (SBB) realizó una donación bíblica a la biblioteca de la Penitenciaría para mujeres en Butantá, en la zona oeste de San Pablo. La prisión aloja a alrededor de 600 prisioneras con un régimen semi abierto.
El material bíblico fue también distribuido a 30 prisioneras que toman parte de un curso de discipulado, administrado por la Asociación cultural Benevolente (ASAF). Para celebrar los logros de las estudiantes, hubo un culto de graduación dentro de la prisión, con la entrega de los certificados correspondientes. Un nuevo grupo de prisioneras ya ha comenzado el curso, que dura tres meses y es realizado utilizando los materiales bíblicos donados por la SBB.
«El material bíblico utilizado en esencial porque utiliza un lenguaje apropiado para las prisioneras, las sostiene en medio de su realidad y les enseña a comprender la Biblia y su historia. En cada clase desarrollamos un tema y ellas investigan en los libros bíblicos. La colección complementa nuestra tarea de evangelización y estudio bíblico con las internas», dice Marcos Ximenes Eli, ministro y maestro de discipulado.
El contacto con las Escrituras ha transformado las vidas de algunas prisioneras. «La Biblia ha cambiado mi carácter. Cuando llegué a la prisión no conocía nada de la Palabra, pero en la prisión tuve la oportunidad de leer la Biblia, que tuvo el poder de cambiar mis pensamientos lo que oportunamente cambió mi forma de vivir. La Palabra me da fuerza para esperar por la libertad y me permite soportar el dolor y el sufrimiento mientras estoy en la prisión», dice Patricia de Fátima Mendes. «Si no hubiera escuchado y practicado la Palabra estaría perdida aquí adentro», agrega.
Aunque era una agnóstica por convicción, Evelyn Brandão da Silva también se entregó al poder de Dios a través del Libro Santo luego de completar el curso de discipulado. «No creía en nada y estaba en contra de Dios, pero en esta prisión comencé a conocer a Jesús y él mostró la distinción entre la justicia de Dios y la justicia de los hombres», comenta Eevelyn.
Evelyn, luego de estar un período en prisión, ya es una persona libre, tanto espiritual como físicamente. Para ella la Palabra sigue siendo una
«comida» importante para su vida. «Dios es amor, perdona, sostiene en las dificultades, abre las puertas de oportunidades, fortalece el espíritu y provee crecimiento espiritual. Los de “afuera” pueden no conocer cómo la Biblia cambia las vidas de la gente, pero el poder de la Palabra impacta las vidas de los que estamos “adentro”», concluye.
La Biblia y sus valores impactan a tanta gente en las prisiones pues dan esperanza y sabiduría. Después de conocer el texto bíblico por tres años, la prisionera Claudinete Batista Araujo se sintió diferente y, sobre todo, liberada. «Yo era analfabeta y conocí a Jesús mientras estaba en la cárcel. Con la Biblia aprendí a leer y escribir, y hace muy poco me gradué en teología. Leer y estudiar la Biblia ha abierto mi mente», testifica.
La comunión con la Palabra de Dios pronto trajo cambios beneficiosos. «Antes, hice muchas cosas malas. Hoy, gracias a la Biblia, tengo oportunidades, consuelo y esperanza. Solo bebo agua fresca. Mi sentencia era de 25 años y, gracias a Dios, fue reducida a 13. Cuando salga de aquí, viviré en la iglesia y trabajaré», exclama entusiasmada Claudinete.
La Palabra de Dios realmente cambia vidas para bien. La SBB, con su proyecto de distribución bíblica en prisiones, lleva la Palabra de Dios a quienes transitaban sus vidas sin esperanza. Muchas prisioneras han entregado sus vidas a Jesús y no solo han cambiado ellas mismas sino que han impactado las vidas de sus familias.
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