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“Tienes que tocar fondo por ti mismo”: La caída y ascenso de uno de los principales pintores escoceses

EDIMBURGO, Escocia (LaBibliaWeb.com / SBU) — No todos los artistas cristianos quieren ser etiquetados como tal, pero el pintor Peter Howson es, sin duda alguna, un artista cristiano. Hace cuatro años se salvó, física y espiritualmente, al tener un encuentro con Jesús.

Desde entonces ha vertido pinturas con temas cristianos a un ritmo torrencial.

Su reciente conversión no fue su primera experiencia religiosa. Nacido en una familia de clase media, creció en Prestwick, Escocia; iba a cultos primero a la Iglesia de Escocia y luego a iglesias bautistas de Escocia e Inglaterra.

Asociación criminal
Todavía muy joven se vio en él la promesa de un pintor, pero sus años juveniles fueron turbulentos.

Trató en dos ocasiones de asistir a la Escuela de Arte de Glasgow; la primera vez la dejó debido a un corto y desastroso tiempo en el ejército. Después la abandonó por segunda vez, por una serie de trabajos, como almacenista y el forzudo que echa a los alborotadores en un club nocturno, en los cuales descubrió su afinidad con los personajes de la clase obrera y la fraternidad de criminales de poca monta de Glasgow.

Mientras tanto, seguía pintando. En 1985 volvió a la Escuela de Arte de Glasgow como tutor a tiempo parcial, y como artista residente en la Universidad de San Andrés. Dos años más tarde comenzó una serie de exhibiciones por su propia cuenta, primero en Londres, después en Escocia, Europa y los Estados Unidos.

Vida callejera
Las pinturas de esos días frecuentemente reflejaban la vida callejera de Glasgow. Casi siempre con una calidad sombría y desconcertante, evocaban descripciones como “cruda”, “brutal”, “poderosa” e “indeleble”. La respuesta del mundo del arte fue extraordinaria.

Rápidamente alcanzaron precios de más de £ 70.000 cada una, solicitadas por galerías de renombre de las Islas Británicas y los Estados Unidos, o por celebridades como Madonna, David Bowie y Sylvester Stallone. Su producción era fabulosa.

Sin embargo, el dinero y la fama tuvieron su costo personal. Desde la adolescencia se había dedicado a la vida y a medida que las oportunidades para excederse crecían, y él las aprovechaba, en el proceso perdió el control de todo.

Se dejó seducir
“Me dejé seducir de todo: los lugares, la gente, la vida. Me movía en medio de una multitud de jet-setters donde también se encontraba la droga por todas partes.

La cocaína era mi favorita. No obstante, prefería el alcohol… arruiné habitaciones de hotel y relaciones con amigos y amantes sin ni siquiera darme cuenta de lo que había hecho”.

Cuando murió su hermana, estaba borracho cuando le dio el último adiós. “Solo pensaba en el momento de beberme la otra copa y el funeral no era más que una contrariedad”.

Poseía cinco vehículos, incluso un Rolls Royce; gastó £ 16.000 construyendo una sauna que nunca usó, y por varios años lo que le pagaba al mayordomo mensualmente era una cantidad tal que le permitía a este hombre ayudar a todo su pueblo en su país, Ghana.

Hay historias de artistas alcohólicos sorprendentes, en el amplio sentido de la palabra, que mantienen su producción creadora a pesar de su alcoholismo. Eso pasaba con Howson. Las cosas mejoraron -y empeoraron- cuando lo nombraron Artista Oficial Británico de la Guerra en Bosnia en 1993.

El trabajo sombrío que produjo, 300 imágenes para una exhibición en el Museo Imperial de Guerra, lo hizo más famoso, pero el sufrimiento que vio se grabó en su mente y lo perseguía al punto de que empeoró su afición a la bebida.

El error más grande
En 1989 se casó por segunda vez. Su esposa Terri trató arduamente y por mucho tiempo de ayudarlo, pero sin resultado.

La decisión de ir a Bosnia otra vez, le contó después, “probablemente destrozó mi matrimonio y haber acabado con mi matrimonio fue tal vez el error más grande que he cometido. Lo que realmente necesitaba para salir de todo esto era mi familia y, sin embargo, no lo admitía”.

“Bebía todo lo que me llegaba a las manos”, le contó a The Scotsman. “Prefería whisky o vodka, pero cualquier cosa era buena. Usaba cocaína, somníferos, antidepresivos. Recibía drogas en las carátulas de CDs que me llegaban de Londres. Llegaban por correo, tal como conseguir una canasta de la tienda Harrods”.

Su hija Lucía fue una de las muchas personas que pagó el precio de sus excesos. Tal como él mismo lo admite, “nunca le presté atención”. No obstante, fue ella la que lo puso en el camino de la recuperación y la redención.

Arregló con Terri -de la que ya estaba separado- quedarse con Lucía el fin de semana; la llevó a su casa y se emborrachó de tal manera que no le dio comida. A la mañana siguiente Lucía empacó sus cosas y se fue. El padre, todavía comatoso, no se había percatado de nada. Fue solo cuando ella regresó, horas después, que se dio cuenta de que la niña de trece años, vulnerable, que sufre del síndrome de Asperger, había estado deambulando sola por la ciudad.

“Me había llegado el momento de la verdad”, confiesa. “Uno tiene que tocar su propio fondo antes de solicitar ayuda. Cualquier cosa pudo haberle pasado a Lucía en esas horas y yo estaba fuera de mí para cuidarla”.

Había tocado fondo; se inscribió en un programa de rehabilitación en Castle Craig, un hospital residencial especial al sureste de Escocia. El exitoso “Programa de 12 Pasos” que exige que el paciente reconozca la existencia de un “poder superior”, es una manera de ayudarlo a vencer las adicciones.

Mientras se encontraba allí, inspirado por las obras del apologeta cristiano C. S. Lewis, comenzó a estudiar la fe cristiana. En cierto momento se arrodilló sobre manos y rodillas en un gesto de oración desesperada.

“Pedí ayuda y Jesús se me apareció cuando la pedí. No se trataba de que estuviera en frente de mí o de que hubiera ángeles o luces brillantes, sino que sentí su presencia y un sentimiento de profundo amor. Supe que nunca más bebería ni consumiría drogas”, le dijo a The Scotsman.

Enfermedad del alma
Y da muestras de estar cumpliendo esa profecía. Lo que es más, la conversión, que según él se realizó a través de otras revelaciones en los tres meses siguientes, dio nacimiento a una firme creencia cristiana. Esto le ha permitido tratar “la enfermedad de mi alma” que llevaba desde sus años treinta. Ahora tiene 46 años de edad.

En estos días su vida espiritual, para no mencionar su arte, la alimenta la Palabra de Dios. Su devoción a la Biblia y el entusiasmo que siente por ella han sido los principales factores para su acuerdo de respaldar el trabajo de la Sociedad Bíblica Escocesa.

“Es el libro más hermoso del mundo”, le declaró a The Scotsman. “Si nos olvidamos de la Biblia, entonces sí que es verdad que perdemos nuestra civilización. Creo que la sociedad se está desintegrando y necesitamos la Biblia porque hemos perdido la diferencia fundamental entre lo bueno y lo malo”.

Sorprendente
Si alguien piensa que sus pinturas se han “suavizado” después de su conversión, está equivocado. Hay conexiones claras con su trabajo anterior que hace que sus pinturas religiosas sean portentosas: es bien sorprendente percatarse de que las caras duras que se amontonan alrededor del hombre que parte el pan en uno de sus cuadros, sean las de los discípulos; y el título de la obra es La Santa Cena.

Todavía produce a ritmo febril: el proyecto en el que trabaja ahora incluye cien escenas del Apocalipsis.

“Creo que mi función es la de atraer a la gente y ofrecerle una experiencia con Cristo por medio del arte”, dice.

“No sé predicar, pero tal vez a través de estas imágenes… puedo realzar la palabra de la Biblia. Si puedo atraer a las personas al cristianismo, entonces habré tenido éxito”.

Desde la conversión y rehabilitación de Meter Howson en el 2000, ha regalado miles de libras esterlinas a instituciones de caridad de salud mental y a proyectos de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos. Miembro dedicado ahora de una iglesia de Glasgow, ha redescubierto la belleza y el poder de la Biblia, y llama la atención a sus temas con sus pinturas emotivas de Cristo y los discípulos, y de personajes perdidos, solos, en busca de redención.

Muchas de las citas de Peter Howson que aparecen en este artículo provienen de un artículo en The Scotsman (Julio 31, 2004) y de una entrevista en The Baptist Times
(7 de octubre de 2004), a quienes les estamos agradecidos.












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