Recursos bíblicos
Las pruebas del MegaVoz dan valiosos resultados
Por: Dominique Donzelot
“Hasta el momento todo está bien, pero hay campo para mejorar”. Esta fue la conclusión de la amplia prueba de campo de la unidad de Escrituras en audio MegaVoz.
El MegaVoz es un aparato de transistores del tamaño de un teléfono móvil, que usa baterías o energía solar para tocar música y selecciones bíblicas pregrabadas. Sin partes movibles y un diseño bien fuerte, es muy apropiado para llevar las Escrituras a personas analfabetas que viven en lugares donde el clima es muy duro.
La idea del MegaVoz se remonta a los últimos años de la década de los ochenta, cuando Tom Treseder, en ese entonces con la Sociedad Bíblica de Australia, comenzó a investigar de qué manera la avanzada tecnología de microcircuitos livianos podría usarse para hacer que la Biblia estuviera al alcance de gente que vive en comunidades remotas y que no sabe leer. La visión del señor Treseder lo condujo a entrar en conversaciones con una firma de desarrollo de productos de comunicación y, con el tiempo, a la formación de la compañía MegaVoz. Con la colaboración de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU), esta firma desarrolló una serie de prototipos, con gran énfasis en hacer que su uso fuera lo más fácil posible.
En seis lenguas
Las pruebas de campo, en once países, se grabaron en seis idiomas: albano, árabe, francés, portugués, ruso y tamil, y comenzaron a principios de 2002, junto con organizaciones como Cruzada Internacional para Cristo, la Junta de Misiones Internacional, Operación Movilización y Visión Mundial. Los países en que ensayarían los MegaVoz se seleccionaron cuidadosamente, debido a la variedad principalmente en cuestiones de clima, cultura, población y condiciones socioeconómicas, de acuerdo con Dominique Donzelot, consultor de publicaciones de las SBU para la región de Europa-Oriente Medio.
“Técnicamente es interesante ver cómo las unidades reaccionarán al polvo y al lodo en Kosovo, a la arena de Egipto, al hielo y la nieve de Siberia y el Canadá, y la humedad del África central y de la Amazonia” -dijo cuando comenzaron las pruebas.
Aparte de dar indicaciones sobre la actuación del MegaVoz en cuestiones técnicas, los ensayos, que se realizaron como un proyecto de desarrollo interregional de Oportunidad 21, a un costo de US$ 25.000, también se diseñaron para medir las reacciones de la gente a los contenidos pregrabados de los microcircuitos del MegaVoz, y para evaluar la eficacia tecnológica como medio de comunicación.
En cárceles
En esta etapa era importante saber cómo se aceptaría el MegaVoz en ambientes específicos como cárceles u hospitales, y cuánto, si se podía, la gente estaría dispuesta a pagar por unidad.
Un análisis de la retroalimentación de las pruebas de campo indicó que, desde el punto de vista técnico, la versión particular del MegaVoz que se usó en las pruebas era bastante aceptable. Sin embargo, fue posible identificar algunos aspectos específicos en los que se puede mejorar, entre ellos la calidad de los parlantes, los controles de volumen y el sistema de navegación para partes específicas de las Escrituras.
En cuanto al contenido, la retroalimentación indicó que las Selecciones escogidas eran buenas para las pruebas pero que, para uso más prolongado, los usuarios querrían escuchar toda la Biblia, o por lo menos el Nuevo Testamento.
Al probar extensamente el MegaVoz, la próxima etapa era la de hacer algunas modificaciones del diseño. Un nuevo modelo, el Ambassador, fue desarrollado. Las características incluyen mejores parlantes y un nuevo panel de navegación, y puede tocar por espacio de dos horas y media, texto y música. Más adelante, otro modelo del Ambassador deberá tocar ochenta horas de material grabado, suficiente para toda la Biblia. Hay planes también para un modelo plano, semejante en tamaño y forma a una tarjeta de crédito, llamado el Envoy. Podrá tocar por espacio de cuarenta minutos, y el tiempo real lo determina la calidad requerida de producción.
Hay todavía cerca de mil millones de personas en el mundo que no saben leer. El MegaVoz solo no le abrirá la Biblia a todos ellos, pero es cierto que tendrá una parte valiosa en la tendencia cada vez mayor de usar medios electrónicos para entregar las Escrituras.
Probado en el polvo, los desiertos, la nieve y la lluvia: la nueva y fuerte versión de la unidad del MegaVoz.





