Publicado el 18 de noviembre del 2005
Guatemala, devastada por las inundaciones
GUATEMALA (LaBibliaWeb.com /SBU) — La Sociedad Bíblica de Guatemala hace planes para distribuir más de un millón de porciones de literatura cristiana, principalmente al pueblo indígena de la región sudoccidental del país, que sufriera por la destrucción causada por el huracán Stan la primera semana de octubre.
La tormenta, que según las autoridades ha sido la peor en el país en los últimos veinticinco años, trajo muerte, destrucción y daños a los cultivos, carreteras y otra infraestructura, con un costo total calculado en US$ 700 millones.
Al informar sobre la distribución que se planifica bajo el nombre «Esperanza y consuelo para Guatemala», la Sociedad dice: «La tormenta desgraciadamente afectó las regiones donde se encuentra el nivel más alto de pobreza, y con ella trajo los riesgos asociados de hambrunas, violencia y enfermedades. Las regiones también tienen la concentración más elevada de analfabetos (cerca de un millón de personas) y el nivel de desnutrición infantil es uno de los mayores. Más de trescientos mil niños se consideran que están afectados».
En cooperación con iglesias, ministerios cristianos, departamentos gubernamentales, ONG y estaciones de radio y televisión cristianas, la Sociedad Bíblica planea distribuir 16.500 Biblias, 113.000 Porciones, 1.1 millón de Selecciones, 85.000 Porciones Nuevos Lectores, 30.000 Nuevos Testamentos y 400 vídeos. Con un costo total de US$ 110.500, todo se distribuirá gratuitamente. El proyecto, en tres fases entre este mes y al final de febrero de 2006, costará en su totalidad US$ 165.000. La Sociedad solicita US$ 110.500 de las SBU, mientras levanta una contribución local de US$ 54.500.
«Quisiéramos ofrecerle consuelo y esperanza a la gente en este momento de tragedia, incertidumbre y pobreza, y darles la oportunidad de acercarse a Dios a través de su Palabra», dice Nubia Roxana Paredes, la directora de ventas y distribución de la Sociedad.
Apenas a pocas horas de que llegara el huracán Stan, iglesias y ministerios cristianos se dirigían a la Sociedad Bíblica para la provisión de Escrituras, y para asociarse con ella para la distribución de alimentos, ropa y medicamentos.
«La destrucción de casas y cultivos, debido a la intensa lluvia y a las rápidas corrientes de agua, dejó comunidades de pequeños agricultores, pastores y pescadores —ya en extrema pobreza antes de la tormenta— con prácticamente nada. Ahora encaran el futuro con incertidumbre y desesperación», dijo la señorita Paredes.

