Dios Habla Hoy
| Una aproximación al ministerio de Jesús |
Samuel Pagán En sus páginas se ponen de manifiesto valores éticos fundamentales para la sociedad contemporánea y, además, se revela un caudal literario capaz de asombrar creyentes y no creyentes por igual. Cuando se alude a la «Palabra de Dios» claramente los fieles cristianos identifican el Antiguo y el Nuevo Testamento. Sin embargo, aunque la contribución del mensaje de la Biblia a la humanidad ha sido monumental -p.e., en la literatura, el arte y la música-, una lectura atenta de los textos descubre una serie de peculiaridades que pueden dificultar la comprensión adecuada de su mensaje. La Sagrada Escritura es producto de una cultura diferente a la nuestra; el idioma que contiene sus narraciones y poesías no es el castellano, en el cual estamos acostumbrados a expresar nuestros sentimientos; y las costumbres y vivencias diarias que presenta difieren considerablemente de las nuestras en el siglo veinte. Como la Biblia es el libro de la iglesia, las Sociedades Bíblicas Unidas han preparado una edición de estudio que tiene como objetivo fundamental brindarle a los lectores una serie extensa de ayudas para contribuir al proceso de comprensión y actualización del mensaje. Esas ayudas, lejos de indicar lo que las personas deben creer o interpretar, les brinda información valiosa para que sean los propios creyentes, al analizar el texto bíblico, los que lleguen a sus propias interpretaciones y conclusiones teológicas. Nuestro propósito ha sido unir en un sólo volumen el resultado de la investigación bíblica y teológica contemporáneas, en un idioma claro y sencillo para los lectores de hoy: la finalidad ha sido juntar la erudición y la sencillez. En la presentación del tema de este artículo usaremos como fuente de información básica el material que se ha incluido en la Biblia de Estudio. Erudición en torno al ministerio de Jesús de Nazaret La fuente de información más importante en torno a Jesús de Nazaret es el Nuevo Testamento, particularmente los Evangelios. En los relatos evangélicos se pueden identificar, entre otros asuntos de importancia, su lugar de origen y la dinámica familiar que le rodeaba. Las introducciones al Nuevo Testamento y a los Evangelios le brindan a los lectores el entorno cultural, histórico y religioso que enmarcó el ministerio de Jesús; y en el Índice temático se pueden encontrar los tópicos fundamentales de su predicación y enseñanza. Jesús, aunque nació en Belén de Judea (Mt 2.1), se crió en Nazaret, un pueblo de poca importancia al norte palestino, en las montañas de Galilea (Mt 2.23 nota «q»; Jn 1.46 nota «j»). Esa provincia, distante culturalmente de la capital de Judea, Jerusalén, desde el punto de vista religioso era también más relajada, pues la Ley se aplicaba con menos rigor. La fama de la ciudad se pone de manifiesto en el comentario revelador de Natanael: «¿Acaso de Nazaret puede salir algo bueno?» (Jn 1.46). Los judíos, a su vez, decían de forma categórica: «... el Mesías no puede proceder de Galilea» (Jn 7.41). Y para convencer a Nicodemo del engaño del predicador palestino, le indican: «... verás que de Galilea jamás procede un profeta» (Jn 7.52). Inclusive, la entonación al hablar y el acento extraño de los galileos los identificaba, y generaba desprecio entre el resto de la comunidad judía (Mt 26.73). Nazaret era, además, un centro de gran agitación política y social. Procedía, el líder y fundador del cristianismo, de una ciudad subestimada por la comunidad y de un hogar humilde y modesto. Durante treinta años se confundió de forma tal con sus parientes y semejantes, que se destacó muy poco. Sus conciudadanos, al conocer de las enseñanzas de Jesús en la sinagoga, decían admirados: «¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven sus hermanas también aquí, entre nosotros?» (Mc 6.3 notas «c» y «d»). La incomprensión llegó al punto que en una ocasión lo expulsaron de la sinagoga; el enojo se basa en que «Jesús insinuaba que la bondad de Dios no es solamente para el pueblo de Israel sino también para los de otras naciones» (Lc 4.28 nota «t»). Y sus familiares, al percatarse de lo que había ocurrido en la ciudad, quedaron avergonzados -o temerosos- «pues decían que se había vuelto loco» (Mc 3.21). Posteriormente, al notar la fama y el éxito del joven predicador, son sus propios hermanos los que le exhortan a viajar a Jerusalén: «No te quedes aquí; vete a Judea, para que los seguidores que tienes allá también vean lo que haces. Pues cuando uno quiere ser conocido, no hace las cosas en secreto. Ya que haces cosas como estas, hazlas delante de todo el mundo» (Jn 7.3-4). De acuerdo a Juan, «ni siquiera sus hermanos creían en él» (Jn 7.5). Jesús era carpintero -el vocablo griego también significa «albañil» (Mc 6.3 nota «c»)-, y recibió la formación tradicional que recibían los artesanos de la región -el texto de Isaías 44.13-17 describe algunas de las herramientas usadas en esta artesanía-; también su padre era carpintero (Mt 13.55). Tradicionalmente en Israel las obras de carpintería, como el resto de las artesanías, se llevaban a efecto en pequeñas empresas familiares. Y la proximidad a las materias primas y medios de producción -p.e., agua, madera o combustible- fomentó la agrupación de artesanos del mismo ramo en aldeas o en comunidades (Neh 11.35; Jer 37.21). La labor fundamental de los carpinteros era trabajar la madera para producir casas -p.e., techos, puertas, ventanas y muebles- y herramientas para la agricultura -p.e., yugos-. Esas experiencias en el taller artesanal posiblemente fueron el telón de fondo de algunas enseñanzas fundamentales de Jesús -p.e., la imagen del «yugo» en el compromiso cristiano (Mt 11.29-30) y el mensaje de lo que cuesta seguir a Cristo (Lc 14.28-30)-. En el entorno de la sinagoga y el hogar, Jesús aprendió a leer la Biblia hebrea; es decir, recibió el mensaje de los antiguos profetas de Israel, apreció la literatura poética y sapiencial judía, y descubrió el valor y la importancia de la Ley de Moisés. El hijo de José y María posiblemente no tuvo la oportunidad de frecuentar las importantes escuelas rabínicas de la época -p.e., como lo hizo el apóstol Pablo, que provenía de una familia que podía brindarle esas experiencias educativas (Hch 22.3)-. Sin embargo, esas realidades familiares no limitaron ni disminuyeron las posibilidades teológicas ni la creatividad del joven predicador, ni mucho menos detuvieron sus proyectos educativos. Su cultura estaba fundamentada en una larga tradición que destacaba la justicia y el compromiso con los necesitados y menesterosos de la sociedad. Ese importante trasfondo cultural fue la base para sus enseñanzas religiosas y el marco de referencia para su llamado al arrepentimiento y transformación de individuos y pueblos. Aunque no fue expuesto a una preparación formal para ejercer cargo alguno en la administración del pueblo o para ser líder de la sinagoga, ni procedía de una familia sacerdotal prestigiosa, y en el Templo su condición era de peregrino insignificante (Lc 2.46), Jesús interpretó su misión a Juan el Bautista de la siguiente forma: «Vayan y díganle a Juan lo que están viendo y oyendo. Cuéntenle que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos vuelven a la vida y a los pobres se les anuncia la buena noticia» (Mt 11.4-5). De acuerdo al evangelista Mateo, la autoridad de Jesús residía no en su trasfondo académico o educativo, ni mucho menos en el prestigio familiar, sino en las demostraciones públicas y concretas del poder y la misericordia de Dios. Las sanidades, las liberaciones de los endemoniados y las resurrecciones eran la anticipación de la llegada del Reino de los Cielos y el mensaje de Jesús era el reto a vivir de acuerdo a las exigencias divinas. Sencillez en la presentación Para orientar al lector, la Biblia de Estudio ha incluido una serie de tablas que tienen como objetivo principal identificar algunos de los aspectos sobresalientes de la vida y obra de Jesús. Entre otros, se han destacado los sermones, las parábolas y los relatos en torno a la resurrección. P.e., en la tabla «Parábolas escogidas de Jesús» se identifican 19, que representan el corazón del mensaje y la enseñanza del predicador galileo. Además, referente al mismo tema, el Índice temático incluye una definición de «Parábola», e identifica 48 de las parábolas más importantes relacionadas con el ministerio de Jesús. En las introducciones a cada evangelio y en varias notas marginales también se explican detalles culturales, lingüísticos y teológicos de relevancia, para la comprensión adecuada de los temas expuestos. La resurrección es el tema fundamental de la fe cristiana. Según el apóstol Pablo, «... si Cristo no resucitó, el mensaje que predicamos no vale para nada, ni tampoco vale para nada la fe que ustedes tienen» (1 Co 15.14). La convicción de que Cristo resucitó de entre los muertos es el fundamento de la esperanza cristiana. Ese importante tema bíblico y teológico se destaca en dos tablas: «Resurrección de Jesús» y «Resurrecciones en el Nuevo Testamento». En torno a la resurrección de Cristo se ponen de manifiesto tres aspectos teológicos fundamentales del tema: «Profetizada por Jesús», «Anunciada por el ángel» y «Sentido cristiano». Para profundizar aún más en el tema se puede estudiar el Índice temático. Finalmente, es muy importante destacar que en la Biblia de Estudio los creyentes podrán encontrar no sólo el texto bíblico que ha sido fuente de inspiración y edificación a través de las edades, sino el resultado de las más competentes y serias investigaciones en las ciencias bíblicas -p.e., lingüística, arqueología y sociología-. Además, las SBU han deseado compartir el mensaje eterno de las Escrituras con ayudas visuales adicionales que faciliten la comprensión de los grandes temas de la fe. |








