Reina-Valera 1995
| Cuestiones léxicas 1 |
Plutarco Bonilla En cualquier revisión de un texto tan antiguo como la Reina-Valera, todo lo que tenga que ver con el vocabulario ocupa un lugar de primerísima importancia. En efecto, las palabras que usamos a diario, ya sea en nuestra comunicación oral con las demás personas, o en nuestra lectura (vocabulario que se reconoce), o en lo que escribimos (vocabulario de uso, en sus diversos niveles), son el campo en el que se muestran con más claridad los cambios que se van operando en una lengua. Quienes pasan de los 50 años y conservan buena su memoria, pueden recordar sin dificultad palabras que se usaron en etapas anteriores de su vida y que dejaron de usarse; y, a la inversa, palabras que aparecieron como novedad y que antes nadie utilizaba. Basta con una ligera lectura de la Biblia del Oso para demostrar que hay allí muchísimas palabras que en la actualidad solo una persona culta (y, por cierto, no todas) reconocería. Y si alguien objetara que eso se debe a que han transcurrido más de 400 años, podría añadirse que basta también con leer la «Exhortación al christiano lector» que escribió Cipriano de Valera al comienzo de su revisión para descubrir que esa fue una de las razones que dio don Cipriano para justificar su trabajo... apenas 33 años después de la publicación de Reina. (Nótese que entre la revisión de 1960 y la de 1995 transcurrieron 35 años.) |







