Burkina Faso
Casi anochecía cuando visitamos el Proyecto Braille en Ouagadougou, patrocinado por la SB de Burkina Faso. El camino era tan difícil de transitar que aún tiempo después de llegar todavía sentíamos que nos estábamos moviendo.
Salamata Ouédrao, una estudiante del Proyecto Braille en Ouagadougou, patrocinado por la SB de Burkina Faso, lee un libro de la Biblia.
Los estudiantes nos dan la bienvenida cantando el himno nacional. En la escuela aprenden el sistema Braille, crean y actúan en obras de teatro, y son capacitados para fabricar redes para arcos de fútbol.
Para los ciegos, las obras de teatro ofrecen una manera poderosa y accesible para comunicar distintos mensajes, comenzar discusiones, y aun cambiar las actitudes hacia ciertas situaciones. Los estudiantes actúan para nosotros y la obra nos cuenta la historia de un niño ciego y su familia. El niño y su padre visitan un centro para ciegos y de esa manera comprenden que los ciegos pueden hacer muchas cosas para poder trabajar y vivir de ello.
Aceptar a Cristo
Salamata Ouédraogo, de 17 años, ha estado yendo al centro por un año. Ella llegó con dos propósitos en mente, pero encontró otro que resultó ser mejor de lo que buscaba.
«Vine para aprender a leer y escribir», nos cuenta. «Quería aprender a cuidar de los animales y criarlos adecuadamente. ¡En casa tenemos seis animales! Pero aquí, aparte de aprender todo lo que buscaba, también conocí a Cristo. Al venir aquí no sabía nada de Cristo, pero ahora él ha cambiado mi vida. Mi familia es de otra religión, pero están contentos de que yo sea cristiana.»
Cuando le preguntamos cuál era su pasaje preferido de la Biblia, rápidamente dijo: «Me gusta la historia de Bartimeo –¡especialmente cuando Jesús lo sanó!»





