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Formación del canon del Nuevo Testamento

Doctor Gonzalo Báez Camargo

Paralelamente con el desarrollo del texto se va formando el canon del Nuevo Testamento. La edición de códices requiere ya un principio de discernimiento de los escritos que se han de incorporar. El llamado Fragmento Muratoriano (publicado en 1740 por L. A. Muratori) da una lista de libros aceptados generalmente como inspirados. Contiene solo Lucas, pero llamándolo «tercer libro del Evangelio», y además Hechos, las 13 epístolas de Pablo, Judas, 1 y 2 Juan y Apocalipsis. Es curioso que incluya dos apócrifos: la Sabiduría de Salomón y la Revelación de Pedro. Pero es testimonio valioso porque muestra que hacia el 200 A.D., su fecha aproximada, ya se había compilado lo principal del canon. Aún durante el siglo III se debate si incluir o no en él Hebreos, Apocalipsis, 2 y 3 Juan, 2 Pedro y Judas. Pero Orígenes puso bases sólidas para la fijación final del canon.

En 303 sobreviene la feroz persecución ordenada por Diocleciano, con su quema de escrituras cristianas. Esto no sólo fomenta, indirectamente, la multiplicación de copias clandestinas, sino que acelera la fijación del canon, puesto que el problema de la Iglesia es cuáles escrituras han de salvarse y preservarse a toda costa. Todavía se discutía el punto, pero cuando Constantino oficializa el cristianismo, pide al gran historiador Eusebio de Cesarea que le forme 50 códices de las Sagradas Escrituras. Por desgracia se perdieron todos y no sabemos qué libros tenían.

En la segunda mitad del siglo IV, Cirilo de Jerusalén y Gregorio de Nazianzo emiten sus listas, que enumeran solamente 26 libros, faltando el Apocalipsis. Pero en las suyas lo incluyen Epifanio de Constancia y Atanasio de Alejandría. Este último los denomina «libros canonizados que se nos han transmitido y que se cree que son divinos». Sin embargo, las Constituciones Apostólicas, hacia 400 A.D., todavía omiten en su lista Apocalipsis, y en cambio añaden dos epístolas de Clemente de Alejandría.

Por ese mismo tiempo circula ya la Vulgata, versión de San Jerónimo hecha por iniciativa del papa Dámaso y aprobada por él. En ella aparecen los actuales 27 libros del Nuevo Testamento, que la mayoría de los Padres Latinos había venido citando en sus escritos. Por su lado, San Agustín apoyaba los libros que habían estado bajo debate. Y al fin la Iglesia habla por voz de dos de sus concilios, el de Hipona (393) y el de Cartago (397), que declaran cerrado el ca­non del Nuevo Testamento con los 27 libros actuales.

5 Responses to “Formación del canon del Nuevo Testamento”

  1. aldo lorenzo says:

    gracias es muy interesante saber cm esta formado lo que creemos

  2. Antonio Terá M. says:

    Gracias, muy complacido por la lectura.Dios lo Bendiga.

  3. Andres E. says:

    Gracias por la aclaraciòn, se que en realidad explicarlo es muy extenso, pero me serà de ùtil para un estudio bìblico que estoy realizando, gracias

  4. JESSICA says:

    solo necesitamos saber del canon del antiguo testamento

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