Integridad: Una batalla de todos los días

Charles R. Swindoll

Debo decirle que he estado teniendo problemas a causa de cómo van las cosas en el país y en la familia de Dios (Nota del editor: Swindoll se refiere a los EE.UU., aunque la enseñanza aplica a América Latina también). Mi más grande batalla tiene que ver con una sola palabra, un concepto. Mi batalla tiene que ver con la integridad.ABSTRACTO.2

En nuestra nación –así como en la Iglesia– ha habido una caída, una ruptura, un debilitamiento de la integridad. No hace mucho las noticias nos mostraron que el impacto económico de la década del 1990 fue edificada desprovista de integridad. Pero la falta de integridad no se limita a los responsables máximos de las empresas, quienes traicionaron a sus empleados o «convencieron» a políticos deshonestos. A menudo encontramos una laxitud moral en nuestros hermanos, o lo que es peor, en nuestros pastores.

Permítame definir qué significa «íntegro», de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española: «Que no carece de ninguna de sus partes. Dicho de una persona: Recta, proba, intachable.» Eso significa estar sano. La palabra hebrea para integridad es tom, también significa estar completo o ser sólido.

«Y los apacentó conforme a la integridad (tom) de su corazón, los pastoreó con la pericia de sus manos.» Salmos 78.72.

Integridad es estar completo o sano. Usted tiene integridad si finaliza una tarea aunque no haya nadie mirándolo. Usted tiene integridad si guarda su palabra aun cuando nadie indague para saber si lo hizo. Usted tiene integridad si guarda sus promesas.

Integridad significa la ausencia de doblez y es el opuesto de hipocresía. Si usted es una persona íntegra, hará lo que dice lo mejor que pueda. Integridad también incluye rendir cuentas financieramente, fiabilidad personal y pureza privada. Una persona íntegra no manipula a otros, ni es alguien propenso a la arrogancia. La integridad incluso invita a la crítica necesaria y constructiva pues aplaude la responsabilidad. La integridad es sana, sólida, completa.

La integridad es como la roca, que no se quiebra aun cuando deba soportar presiones. La integridad evita que tengamos temor de la luz que alumbra en la oscuridad y que ve aun los detalles más pequeños. La integridad es honestidad a toda costa.

Las palabras de Louis Adamic parecen ser apropiadas: «Hay una cierta mezcla de valentía, integridad, carácter y principios que no tiene un nombre apropiado en el diccionario pero que ha sido llamada de diferentes maneras en diferentes países. Nosotros la llamamos “coraje”

Así es. Integridad es tener el coraje de decir la verdad, aun si eso pueda lastimar. Integridad es tener el coraje de ser honesto, aun cuando copiarse pueda brindarnos una mejor nota.

Pero hay ciertas cosas que la integridad no representa. No es perfección absoluta. Una persona íntegra no vive una vida absolutamente libre de pecado. Nadie es así. Pero alguien íntegro rápidamente reconoce sus fracasos y no esconde sus equivocaciones.

Ahora bien. Al hablar de esta crucial marca de carácter puedo parecer el «caballero del caballo blanco», pero no es así. Yo fracaso como cualquier otro. Pero en cuanto a la integridad personal y ministerial puede estar seguro que es lo que busco cada día de mi vida. Es lo menos que puedo hacer como ministro del Evangelio.

APRETÓN DE MANOSLa integridad es esencial en la Iglesia, en el mercado y, especialmente, en el hogar. Cuando usted camina en integridad, deja un legado a sus hijos que no olvidarán fácilmente: «Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él» Proverbios 20.7. Bendito es usted si ha tenido un padre y una madre íntegros.

Cuando usted trabaja con integridad, está honrando al Señor. Sin importar su profesión, su carácter y conducta son métodos de ministerio. Más de 50 años atrás, Elton Trueblood escribió: «Es difícil pensar en algún trabajo donde el elemento moral no hace falta. La habilidad de un dentista es totalmente irrelevante si no tiene principios ni responsabilidad. ¿Qué lo detendría de realizar tratamientos sin necesidad, dada la situación de su paciente? Es fácil ver el daño que un abogado sin principios puede ocasionar a su cliente. Ese tipo de hombre es mucho más peligroso si es habilidoso que si no lo es

¿Es usted electricista, mecánico, contador, vendedor? Quizás sea médico o ingeniero. Lo importante no es qué tipo de trabajo hace sino que lo haga con integridad. Quizás usted trabaja en la soledad de su oficina y su único agradecimiento es la satisfacción de un trabajo bien hecho. ¿Se copia usted en los exámenes? ¿Es infiel a su cónyuge? Algunos tienen la audacia de hacer esas cosas y aun llamarse a sí mismos cristianos. ¡No en vano el mundo está tan confundido!

¿Desea impactar positivamente al mundo que lo rodea? Comience aquí, tenga el coraje de hacer lo que es correcto aun cuando nadie parezca mirarlo. No es fácil permanecer íntegro viviendo en un mundo como en el que vivimos. Comience hoy.

© Tomado de «A Battle for Integrity,» de Insights, por Charles R. Swindoll.
© Traducción: Unidad de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas.

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