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¿Qué es la paz?

En los últimos años, he trabajado con maestros cristianos unos talleres sobre EDUCAR EN VALORES DESDE EL EVANGELIO. Allí hacemos un análisis de valores, no como nos ofrece el mundo secularizado, sino con una visión de la Buena Noticia que Dios nos trae. Estos son los verdaderos valores. Uno de esos valores, es el de la paz, y les animo a que veamos juntos ahora algunos textos escogidos.

“Que Dios mismo, el
Dios de paz,
los haga a ustedes
perfectamente santos
y les conserve todo su
ser, espíritu, alma y
cuerpo, sin defecto
alguno,
para la venida de
nuestro Señor
Jesucristo”
(1 Tesalonicenses 5.23)

Dios se nos manifiesta en las Sagradas Escrituras como el Dios de paz, y Pablo, que conocía muy bien las Escrituras del Antiguo Testamento, nos lo recuerda. El saludo de la paz era la actividad con que iniciaba una presentación. Desear la paz era lo más importante. ¿No será que estamos olvidando esta característica que nos recuerda la Biblia? ¡Volvamos a saludarnos deseando de corazón la paz unos a otros!

“Que el Señor nos
bendiga y nos
proteja; que el
Señor nos mire con
agrado y nos
muestre su bondad;
que el Señor nos
mire con amor y nos
conceda la paz”
(Números 6.24-26).

También en los Salmos encontramos muchas alusiones a la paz. Sobre todo al recordar que la paz es una bendición del

Señor, para aquellos que lo escuchan. Veamos una selección de los mismos.

Salmo 29.11
“El Señor da fuerza a su pueblo;
el Señor bendice a su pueblo con paz.”

Salmo 34.14
“Aléjate de la maldad, y haz lo bueno; busca la paz, y síguela.”

Salmo 35.19-20
“Que no se alegren de mí mis enemigos;
que no se guiñen el ojo los que me odian sin razón.
Pues ellos no buscan la paz,
sino que hacen planes traicioneros
contra la gente pacífica del país.”

Salmo 37.37
“Fíjate en el hombre honrado y sin tacha:
el futuro de ese hombre es la paz.”

Salmo 62.1,5
“Sólo en Dios encuentro paz;
mi salvación viene de él.
Sólo en Dios encuentro paz;
pues mi esperanza viene de él.”

Salmo 85.8
“Escucharé lo que el Señor va a decir;
pues va a hablar de paz a su pueblo,
a los que le son fieles, para que no vuelvan a hacer locuras.”

Salmo 119.65
“Los que aman tu enseñanza gozan de mucha paz,
y nada los hace caer.”

Salmo 112. 6-8
“Digan ustedes de corazón:
Que haya paz en ti, Jerusalén;
que vivan tranquilos los que te aman.
Que haya paz en tus murallas;
que haya seguridad en tus palacios.

“Y ahora, por mis hermanos y amigos diré:
Que haya paz en ti.”

Luego de revisar estos Salmos, podemos de verdad preguntarnos si estamos haciendo todo lo posible para construir la paz, que como vemos es una bendición de Dios para quien cumple sus mandatos.

Los Proverbios también nos traen cantidades de citas de paz. Veamos algunos:

Proverbios 1.33
“El que me preste atención, vivirá en paz
y sin temor de ningún peligro.”

Proverbios 3.17
“Seguir sus pasos es muy agradable;
andar por sus senderos es vivir en paz.”

Proverbios 12.20
“En los planes de los malvados hay mentira;
en los consejos del hombre de paz, alegría.”

Proverbios 16.7
“Cuando al Señor le agrada la conducta de un hombre,
hasta a sus enemigos los pone en paz con él.”

Proverbios 17.1
“Más vale comer pan duro y vivir en paz
que tener muchas fiestas y vivir peleando.”

Si nos fijamos en los Proverbios, también encontramos que la
paz es una respuesta de Dios a quien sigue sus pasos, a quien
vive según sus mandatos, a quien su conducta es intachable.

Los profetas también fueron emisarios de paz. Ellos tenían sentido
y razón de anunciar por sobre todas las cosas la paz a su
pueblo:

Isaías 26.3
“Señor, tú conservas en paz a los de carácter firme,
porque confían en ti.”

Isaías 32.17
“La justicia producirá paz,
tranquilidad y confianza para siempre.”

Isaías 38.17
“Mira, en vez de amargura, ahora tengo paz.
Tú has preservado mi vida
de la fosa destructora,
porque has perdonado todos mis pecados.”

Isaías 52.7
“¡Qué hermoso es ver llegar por las colinas
al que trae buenas noticias,
al que trae noticias de paz,
al que anuncia la liberación
y dice a Sión: Tu Dios es rey!”

Isaías 57.18-19
“He visto su conducta,
pero lo sanaré y le daré descanso
y tranquilidad completa.
Yo consolaré a los tristes,
y diré a todos:
¡Paz a los que están lejos,
y paz a los que están cerca!
¡Yo sanaré a mi pueblo!”

Por lo que vemos en los profetas, la paz es producto de haber recibido el perdón de los pecados y luego, el vivir con una conducta agradable a Dios. Anunciar la paz es un deber de los que creen en Dios y quieren vivir según sus preceptos. El Evangelio, la buena noticia, se presenta en primer lugar como la llegada de la Paz ofrecida por Dios:

Lucas 2.13-14
“En aquel momento aparecieron, junto al ángel, muchos otros
ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:
¡Gloria a Dios en las alturas!
¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor!”

Jesús, habló también sobre la paz; les propongo ver algunos de sus discursos sobre el tema:

Mateo 5.9
“Dichosos los que trabajan por la paz,
porque Dios los llamará hijos suyos.”

Mateo 5.23-24
“Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu
hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo
delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano.
Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda.”

Lucas 10.5-6
“Cuando entren en una casa, saluden primero, diciendo: Paz a
esta casa. Y si allí hay gente de paz, su deseo de paz se cumplirá;
pero si no, ustedes nada perderán.”

Lucas 19.41
“¡Si en este día tú también entendieras lo que puede darte
paz! Pero ahora eso te está escondido y no puedes verlo.”

Juan 14.27
“Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan
los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo.”

Juan 16.33
“Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo.
En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan
valor: yo he vencido al mundo.”

Es Jesús, el Hijo enviado por el Padre, que por obra del Espíritu Santo vino a reconciliar a los seres humanos consigo, trayendo la paz. Pero como vemos, esta paz es distinta de la que da el mundo, es la paz de Cristo, muy distinta de la “pax” romana, que era por el sometimiento. La paz de Cristo viene por la unión que todos tenemos en Él.

Al respecto quisiera retomar una reflexión de la profesora Alicia Herrera, en su taller sobre “La Paz desde el Evangelio”:
“¿Y si nos proponemos acciones concretas para conseguir la paz?

“Seré pacífico, seré pacífica. Quien vive la paz no la encuentra hecha. Precisamente ‘pacífico’ quiere decir ‘el que hace la paz’. Sería una propuesta tentadora que la paz la pudiéramos comprar en el almacén de la esquina o en el supermercado. Pero no es así. Como es un valor, tendremos que darle la oportunidad en nuestras vidas para que se haga realidad. La paz no existe sino en las acciones de las personas; la paz se hace realidad cuando optamos por ella; la paz se hace con solidaridad y con justicia.

“La agresividad forma parte de nuestro ser. Pero, ¿cuándo se transforma en violencia?
Cuando no podemos expresarla ni mediarla a través de las palabras. El lenguaje cumple, entre otras fantásticas funciones, esta de mediar la agresividad para que no se transforme en conductas con aversión, destructoras. Si puedes hablar y enseñar a hablar de los miedos y de las frustraciones sin temor a ser juzgados, estarás trabajando por la paz.

“Si tu propósito es educar en la paz, no dejes de ser el adulto a cargo de tu grupo. Los niños y adolescentes tienen comportamientos diferentes a los adultos, porque son eso: niños y adolescentes. En ellos no está presente ni la madurez ni la preparación que el estudio te da a ti. Si frente a una situación de conflicto tu comportamiento no puede superar el planteo del niño o del adolescente y te comportas como ellos y no como adulto, entonces no habrás conseguido tu propósito.

“Si tu propósito es ayudar a que los comportamientos sean pacíficos, tu ejemplo será una fuente principal de información acerca de cómo se logran estos comportamientos.

Si al grito, tu respuesta es otro grito; si a la ofensa, tu respuesta es otra ofensa; si a un corazón herido, tu respuesta es anteponer tu propio corazón herido; si a un golpe, tu respuesta es otro golpe; entonces no habrás conseguido tu propósito, sino dejar en claro que tu poder es mayor, que tú también sabes insultar, golpear, herir. Y entonces tendrás que aceptar tu derrota, pues querías enseñar a vivir en paz.”

Así pues, al leer el Evangelio vemos que la paz de Cristo puede ampliarse al mundo entero, si vivimos anunciando su paz. Terminemos esta serie de selecciones bíblicas sobre la paz, con las palabras de Jesús enviándonos como misioneros de paz. No nos quedemos sin ser anunciadores de buenas noticias, de noticias de paz para nuestros hermanos.

Juan 20.21
“Luego Jesús les dijo otra vez:
—¡Paz a ustedes! Como el
Padre me envió a mí, así yo los
envío a ustedes.”

1 (1) EDUCAR EN VALORES DESDE EL
EVANGELIO I, Talleres Interactivos en CD Rom, también pueden encontrarse gratuitamente en la página web: en la sección talleres. La Profesora Alicia Herrera es especialista en educación y ha desarrollado muchos talleres sobre cómo educar en los valores teniendo como base la palabra de Dios.

Ricardo Grzona es consultor de Relaciones Interconfesionales para las Américas, de Sociedades Bíblicas Unidas.

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