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El que siembra tormentas…

El que siembra tormentas…

«El que provoca la ira causa contienda» – Proverbios 30.33c

Quemar libros es una horrible propuesta. Nos remonta a un pasado no tan lejano, cuando quemar libros era una manera de demostrar poder y ejercer violencia. Quemar libros sagrados, es aun peor.

Adelantándose a su tiempo, Heinrich Heine, poeta alemán, escribió a principios del siglo XIX: «Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres».

La American Bible Society (ABS) ha publicado ayer, en el New York Times, una solicitada de rechazo hacia la decisión del pastor Terry Jones de quemar un Corán, el 11 de setiembre, como protesta de la mezquita que se levantará cerca al lugar donde estaban las torres gemelas, en Nueva York.

Muchos líderes se unieron a la solicitada de la ABS para proclamar su clara oposición a la iniciativa del pastor Jones.

El presidente de la American Bible Society, R. Lamar Vest, dijo: «Quemar un Corán, no ilumina la Biblia». Los cristianos debemos transmitir un mensaje de amor, no de odio. «Nuestra responsabilidad», sigue la solicitada, «es estar a favor del respeto y la civilidad en discusiones, desacuerdo y debates sobre religión. Un acto de odio en nombre del cristianismo es contrario a las Buenas Noticias del Evangelio.

»Lo que quisiéramos es que los musulmanes, así como las personas que promulgan una fe diferente o no adhieren a ninguna fe, puedan comprender que aquellos que denigran, difaman o destruyen el Corán no representan una cosmovisión cristiana ni hablan en nombre de todos los cristianos

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El poder del evangelio

El poder del evangelio

CRUZ

La cruz, poder de Dios

Remontémonos casi 60 años en el pasado, exactamente al domingo 7 de diciembre de 1941, la mañana en que la aviación del Japón bombardeó Pearl Harbor, en Hawai, dejando un saldo de 2.403 muertos, 1.178 heridos, la destrucción de 188 aviones y borró casi por completo la flota de los EE.UU. en el Pacífico.

El bombardeo de Pearl Harbor fue liderado por un brillante piloto japonés, de 39 años, llamado Mitsuo Fuchida, cuyo ídolo era Adolf Hitler. Aunque aquel día su avión fue varias veces alcanzado por la artillería terrestre, Fuchida sobrevivió.

Después de la guerra, Fuchida era perseguido por las memorias de todas las muertes que él había presenciado. En un intento de encontrar solaz, Fuchida se mudó a una granja cerca de Osaka. Sus pensamientos se concentraron cada vez más en el tema de la paz y decidió escribir un libro sobre el tema. En su libro, que pensaba llamar «Basta de Pearl Harbors», Fuchida urgía al mundo a buscar la paz hasta las últimas consecuencias, aunque en su planificación del libro buscó en vano por una historia en la que basar su libro. Su búsqueda es relatada por Donald A. Rosenberger, un marino de los EE.UU. que había sobrevivido a Pearl Harbor, quien nos cuenta:

«Fuchida comenzó a buscar por historias sobre prisioneros de Guerra que pudieran ilustrar el principio que estaba buscando. Su primer informe le llegó cuando un amigo –un teniente que había sido capturado por los estadounidenses y encarcelado en una prisión de guerra en los EE.UU. Fuchida vio su nombre en un diario, en una lista de prisioneros de guerra que volvían a Japón. Inmediatamente hizo contacto con su amigo y cuando se encontraron hablaron de muchas cosas hasta que le preguntó: “¿Cómo te trataron en la prisión de guerra?” Su amigo le respondió que lo habían tratado bastante bien, aunque había sufrido bastante tanto mental como espiritualmente. Pero entonces, el amigo de Fuchida, le contó que algo lo había impresionado profundamente y que lo ayudó a él y a los que estaban con él a olvidar todo el resentimiento y el odio cambiándolos por un espíritu de perdón y un sentimiento de paz.»

¿Qué había sucedido?

Había una joven de los EE.UU. que se llamaba Margaret «Peggy» Covell, que tendría 20 años, según ellos pensaban, que iba a la prisión de manera regular ayudando a los prisioneros en lo que podía. Peggy les llevaba cosas que podían disfrutar, como revistas y periódicos; se preocupaba por los enfermos y siempre estaba dispuesta a ayudarlos en lo que necesitaran. Cuando le preguntaron porqué hacía todo eso, la respuesta les provocó una enorme conmoción: «Porque mis padre murieron a manos de la armada japonesa».

BOTE EN EL LAGO

Paz que sobrepasa todo entendimiento

Esta declaración conmocionaría a cualquier persona, pero era totalmente incomprensible para la cultura japonesa. En esa sociedad, ninguna ofensa sería considerada peor que el asesinato de los padres. Peggy trató de explicar sus motivos. Les contó que sus padres eran misioneros en las Filipinas. Cuando los japoneses invadieron la isla, sus padres escaparon a las montañas. A su tiempo, sin embargo, los descubrieron y pensando que eran espías los condenaron a muerte. Si bien ellos negaron insistentemente la acusación, los japoneses los ejecutaron.

Peggy no supo lo que había pasado con sus padres hasta que la guerra terminó. Cuando finalmente se enteró, su primera reacción fue de ira y amargura. Peggy estaba furiosa con dolor e indignación. Imaginarse las últimas horas de vida de sus padres le provocaba una profunda tristeza. Se los imaginaba atrapados, implorando por una misericordia que no fue oída. Se imaginó la brutalidad de los soldados y a sus padres enfrentando a sus ejecutores japoneses y sus cuerpos cayendo sin vida en las montañas de Filipinas.

Gradualmente, Peggy comenzó a pensar en el amor de sus padres por la gente de aquellas remotas regiones, hasta que finalmente se convenció completamente de que sus padres habían perdonado a sus ejecutores, pues sus padres había puestos sus vidas en las manos de Dios y estaba dispuestos a darlas en el nombre de Jesús, a quien servían. Consecuentemente, si sus padres habían muerto sin amargura o rencor hacia sus ejecutores, ¿por qué su actitud debía ser diferente? ¿Por qué debía llenar su vida de deseos de venganza y resentimiento cuando ellos estaban llenos de amor y perdón? Por lo tanto, Peggy decidió seguir el camino del amor y el perdón y ministrar a los prisioneros japoneses como prueba de su sinceridad.

Fuchida fue tocado por esta historia, pero fue especialmente impactado con el hecho de que eso era exactamente lo que había buscado por tanto tiempo: «Un principio suficientemente impactante como base de la paz». ¿Podría ser que la respuesta que tanto buscó fuera el amor dispuesto a perdonar que fluye de Dios al hombre, y entonces de un hombre a otro? ¿Podría ser ese el principio sobre el cual fundamentar su libro «Basta de Pearl Harbors»?

Cuando volvía a su casa, Fuchida compró un Nuevo Testamento en la estación del tren. Si bien la obra bíblica en Japón comenzó en 1859, la Sociedad Bíblica de Japón se asoció a las Sociedades Bíblicas Unidas en 1938, pocos años antes de nuestra historia. Unos meses después comenzó a leer dos o tres capítulos por día. En setiembre de 1949, Fuchida leyó Lucas 23. Era la primera vez que leía la historia de la crucifixión.

La escena del Calvario perforó el espíritu de Fuchida. Todo se hizo realidad con el relato de Lucas. En medio del horror de su muerte, Cristo dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas; Fuchida había alcanzado el fin de su larga, larga búsqueda. Sin dudas esas palabras fueron la fuente del amor que Peggy había mostrado; tal como Jesús, cuando estaba colgado sobre una cruz y oró no solo por sus ejecutores sino por toda la humanidad. Eso significaba que había orado y muerto por Fuchida, un japonés que vivía en el siglo XX.

Cuando Fuchida terminó de leer el evangelio de Lucas, había recibido al Señor Jesús como su único y suficiente Salvador. Finalmente terminó su libro y lo tituló: «Desde Pearl Harbor al Gólgota». Su versículo preferido, que siempre agregaba cada vez que firmaba, era: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» Lucas 23.34.

El perdón que Cristo ofrece tiene un tremendo poder para afectar al mundo. Dios lo sabe, Lucas lo sabía, y hoy nosotros también necesitamos saberlo y comunicarlo a todos los que nos rodean.

Este es el mensaje de amor que debemos proclamar cada día de nuestras vidas. Como cristianos es nuestro deber y privilegio proclamar el Evangelio que tiene poder de vida y resurrección.

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Los cinco defectos de Jesús (2/2)

Los cinco defectos de Jesús (2/2)

Ahora, la segunda y última parte del artículo.

Cuarto defecto: Jesús es un aventurero

El responsable de publicidad de una compañía o el que se presenta como candidato a las elecciones prepara un programa detallado, con muchas promesas.

Nada semejante en Jesús. Su propaganda, si se juzga con ojos humanos, está destinada al fracaso.
Él promete a quien lo sigue procesos y persecuciones. A sus discípulos, que lo han dejado todo por él, no les asegura ni la comida ni el alojamiento, sino sólo compartir su mismo modo de vida.

A un escriba deseoso de unirse a los suyos, le responde: «Las zorras tienen cuevas, y las aves tienen nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza» (Mateo 8.20).Adoración

El pasaje evangélico de las bienaventuranzas, verdadero «autorretrato» de Jesús, aventurero del amor del Padre y de los hermanos, es de principio a fin una paradoja, aunque estemos acostumbrados a escucharlo:

«Bienaventurados los pobres de espíritu…, bienaventurados los que lloran…, bienaventurados los mansos…, bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia…, bienaventurados los misericordiosos…, bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia…, bienaventurados serán cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal. Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran galardón» (Mt 5, 3-12).

Pero los discípulos confiaban en aquel aventurero. Desde hace más de dos mil años y hasta el fin del mundo no se agota el grupo de los que han seguido a Jesús. Basta mirar a los santos de todos los tiempos. Muchos de ellos forman parte de aquella bendita asociación de aventureros, dispuestos a seguir a Jesús hasta el fin del mundo.

Quinto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía

Recordemos la parábola de los obreros de la viña: «El reino de los cielos es semejante al dueño de una finca, que salió por la mañana a contratar trabajadores para su viña. Luego salió a la tercera hora del día, y luego a la hora sexta y nuevamente a la hora novena. Finalmente salió a la hora undécima y contrató a más trabajadores. Al caer la noche, empezando por los últimos y terminando por los primeros, pagó un denario a cada uno. (Mateo 20, 1-16).

Bible and prayerSi Jesús fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, esas instituciones quebrarían e irían a la bancarrota: ¿cómo es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ¿Se trata de un despiste, o Jesús ha hecho mal las cuentas? ¡No! Lo hace a propósito, porque –explica– «¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O tienes envidia, porque yo soy bueno?».

Y nosotros hemos creído en el amor

Pero preguntémonos: ¿por qué Jesús tiene estos «defectos»? Y la respuesta es simplemente maravillosa: «Porque es Amor» (1 Juan 4.16). El amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones.

Jesús actúa siempre por amor. Del hogar de la Trinidad él nos ha traído un amor grande, infinito, divino, un amor que llega a la locura y pone en crisis nuestras medidas humanas.

Cuando medito sobre este amor mi corazón se llena de felicidad y de paz. Espero que al final de mi vida el Señor me reciba como al más pequeño de los trabajadores de su viña, y yo cantaré su misericordia por toda la eternidad, perpetuamente admirado de las maravillas que él reserva a sus elegidos. Me alegraré de ver a Jesús con sus «defectos», que son, gracias a Dios, incorregibles.

Los santos son expertos en este amor sin límites. A menudo en mi vida he pedido comprender la misericordia de Dios. Y me impresionaron las palabras de Jesús: «Al que cree todo le es posible».

«Señor Jesús, creo que tú eres el Hijo de Dios y que por tu amor viniste a este mundo, te hiciste semejante a los hombres, sufriste, moriste y resucitaste al tercer día por mí y todo por el gran amor con que me amaste. También creo que estás sentado a la diestra del Padre y que cada día intercedes ante él por mis pecados. Creo, finalmente, que el que comenzó la obra en mí la perfeccionará hasta el día en que vuelvas nuevamente a buscarme».

Contemplemos juntos el misterio de este amor misericordioso.

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Los cinco «defectos» de Jesús (1/2)

Los cinco «defectos» de Jesús (1/2)

Francois-Xavier Nguyen van Thuan.

Detenido en 1975 por su condición de obispo y encarcelado durante 13 años en las cárceles del Vietcong, el obispo Van Thuan relata cómo a pesar de las duras condiciones de su prisión, su esperanza inquebrantable en Jesús despierta la admiración e incomprensión de sus compañeros de prisión y guardianes. He aquí el admirable testimonio que dio sobre su seguimiento a Jesús.

«En la prisión mis compañeros que no son cristianos, quieren comprender “las razones de mi esperanza”. Me preguntan amistosamente y con buena intención: “¿Por qué lo ha abandonado usted todo: familia, poder, riquezas, para seguir a Jesús? ¡Debe de haber un motivo muy especial!”. Por su parte, mis carceleros me preguntan: “¿Existe Dios verdaderamente? ¿Jesús? ¿Es una superstición? ¿Es una invención de la clase opresora?”Cruz 1

»Así pues, hay que dar explicaciones de manera comprensible, no con la terminología teológica, sino con las palabras sencillas del Evangelio. A fin de que todos puedan comprender las razones que nos llevan a los cristianos a seguir a Jesús incondicionalmente.
«Ahora quisiera compartir algunas de esas razones, ¿o debería decir defectos de Jesús? Déjenme explicarles a qué me refiero»:

Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria

En la cruz, durante su agonía, Jesús oyó la voz del ladrón a su derecha: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino» (Lucas 23. 42). Si hubiera sido yo, le habría contestado: «No te olvidaré, pero tus crímenes tienen que ser pagados». Sin embargo Jesús le responde: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23. 43). Jesús «olvida» todos los pecados de aquel hombre y le promete la vida eterna.

Algo análogo sucede con la pecadora que derramó perfume en sus pies: Jesús no le preguntó nada sobre su pasado escandaloso, sino que dice simplemente: «Sus muchos pecados ya están perdonados, porque ha mostrado mucho amor» (Lucas 7. 47).
La parábola del hijo pródigo nos cuenta que éste, de vuelta a la casa paterna, prepara en su corazón lo que dirá: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. No soy digno de ser llamado tu hijo, hazme como uno de tus jornaleros» (Lucas 15. 18-19). Pero cuando el padre lo ve llegar, a la distancia, ya lo ha olvidado todo; corre a su encuentro, lo abraza, no le da tiempo para pronunciar su discurso, y dice a los siervos, que están desconcertados: «Traigan el mejor vestido y vístanlo, pongan un anillo en su dedo y calzado en sus pies. Traigan el novillo cebado, mátenlo, y comamos y celebremos, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado» (Lucas 15.22-24).

Jesús no tiene una memoria como la mía; no sólo perdona, y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado.

Segundo defecto: Jesús no sabe matemáticas

Si Jesús hubiera hecho un examen de matemáticas, quizá lo hubieran reprobado. Lo demuestra la parábola de la oveja perdida. Un pastor tenía cien ovejas. Una de ellas se descarría, y él, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros (Lucas 15.4-7).

Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, ¡y quizá incluso más! ¿Quién aceptaría esto? Pero su misericordia se extiende de generación en generación.

CielosCuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jesús no se deja desanimar por ningún riesgo, por ningún esfuerzo. ¡Contemplemos sus acciones llenas de compasión cuando se sienta junto al pozo de Jacob y dialoga con la samaritana, o bien cuando quiere detenerse en casa de Zaqueo! ¡Qué sencillez sin cálculo, qué amor por los pecadores!

Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica

Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: «Alégrense conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido» (Lucas 15.8-9).

¡Es realmente ilógico molestar a sus amigas sólo por una dracma! ¡Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y además, al invitar a sus amigas ¡gasta más de una dracma! Ni diez dracmas serían suficientes para cubrir los gastos.

Aquí podemos decir de verdad, con las palabras de Pascal, que «el corazón tiene sus razones, que la razón no conoce».
Jesús, como conclusión de aquella parábola, descubre la extraña lógica de su corazón: «De la misma manera, los ángeles de Dios hacen fiesta cuando un solo pecador se arrepiente» (Lucas 15.10).

Nota: El lunes, Dios mediante, publicaremos la segunda parte de este artículo

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Amor por la obra bíblica

En total fueron 48 años de su vida dedicados a la entidad. Más que eso: a la difusión del Libro Sagrado.
«Desde 1957, cuando comencé a trabajar en la Sociedad Bíblica de Brasil, nunca pensé en cambiar de actividad. Eso porque amo la Biblia y amo a las personas y creo que llevar la Palabra de Dios a mi prójimo es la mejor cosa que puedo hacer en mi vida», explica el reverendo Giraldi.

Nacido en Tapiratiba (SP), está casado con doña Selma Júnia Vassão Giraldi; tiene dos hijos y tres nietos, y es miembro del Presbiterio de Santana (SP) de la Iglesia Presbiteriana Independiente de Brasil. Pastor ordenado, profesor, periodista y gran administrador, el reverendo Giraldi inició su carrera en la SBB como secretario del Colportaje Bíblico. A lo largo de 27 años de trabajo, asumió diversos puestos en la entidad, entre ellos los de secretario de Finanzas, Producción, Traducción y Planificación. Hasta que, en 1984, fue promovido a Secretario General de la entidad, cargo éste que, en 2003, cambió de nomenclatura y pasó a ser intitulado Director Ejecutivo.

Internacionalmente reconocido y admirado, el reverendo Giraldi fue vicepresidente de la Junta de área de las Sociedades Bíblicas Unidas para las Américas, miembro de la Junta Global de las Sociedades Bíblicas Unidas y presidente de los secretarios generales de las Sociedades Bíblicas de América del Sur, además de ser miembro honorario vitalicio de la Sociedad Bíblica Americana.

Varias fueron las realizaciones de este administrador; sin embargo, tal vez a de mayor impacto haya sido la creación de la Gráfica (imprenta) de la Biblia, en 1995. Una obra que tiene un significado especial para todos los cristianos. Él creyó que construir la Gráfica de la Biblia era imprescindible para la divulgación de la Biblia entre los brasileños. Persistente e incansable, luchó para conseguir los recursos necesarios y demostró que tenía razón. Una década después, la Gráfica de la Biblia es uno de los mayores predios gráficos destinados a la impresión de Escrituras del mundo. «Fueron incontables las bendiciones recibidas por la SBB en estos últimos 21 años.

Estoy agradecido a Dios por haber ejercido ese cargo por tanto tiempo. Fue una oportunidad magnífica la que Dios me dio de servirlo en el ministerio de la Palabra escrita y de ayudar a llevar la Palabra de Dios a millones de personas», evalúa Giraldi.

Después de casi medio siglo dedicado a la divulgación del mensaje bíblico, el reverendo Luiz Antonio Giraldi cree que aún hay mucho por hacer. Actualmente es consultor del nuevo director ejecutivo de la SBB y, como tal, auxiliará a la SBB en su consultoría a otras Sociedades Bíblicas del mundo y, una vez más, prestará su conocimiento, ingenio y dedicación a la divulgación de la Biblia y de su mensaje entre todos los pueblos.

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Amor de Dios a jóvenes con problemas

NICARAGUA (LaBibliaWeb.com /SBU) — «Era adicto al alcohol», dice Roberto Ortega, de 18 años de edad. «Lo que me pasaba a mí, le pasa a muchos jóvenes». Roberto, quien vive en Managua, explica que, enfrentados a la difícil situación en el hogar, «los muchachos se van a la calle y bajo la influencia de amigos problemáticos, son presa de adicciones y de otros malos hábitos».

Hay decenas de miles de jóvenes en edad escolar en Managua en busca de formas de evadir los problemas que enfrentan en casa; muchos pierden clases debido al alcohol, a la prostitución o a las drogas, y algunos incluso llegan borrachos a clase. Y para ellos es muy fácil conseguir bebidas embriagantes y drogas: el Ministerio de Educación calcula que, en esta ciudad de tantos problemas, hay cerca de noventa y ocho colegios situados muy cerca de lugares donde se venden alcohol y drogas.

Buscar una solución
«La situación se torna tan desesperante», dice Martha Ruiz, directora de programas de la Sociedad Bíblica de Nicaragua, «que el Ministerio y la policía colocaron avisos en los periódicos en los que rogaban que alguien encontrara una solución».

La Sociedad Bíblica respondió, y le dijo al Ministerio que si a los niños se les enseñara valores bíblicos y se les diera la esperanza que se encuentra en la Palabra de Dios, habría cambio. Este método llamó la atención del Ministerio, que invitó a la Sociedad Bíblica a lanzar un proyecto piloto en las siete peores escuelas de Managua.

Ante esta enorme oportunidad, la Sociedad hizo un llamado a las iglesias para que ayudaran a organizar y llevar a cabo un programa de evangelización.

Después de mucha oración con su congregación, el antiguo maestro de secundaria y pastor Ernesto Silva Nazarew se puso al frente. Su acendrado amor por Cristo y su compasión por los jóvenes lo han equipado bien para guiar a los estudiantes a la Palabra de Dios, y ayudarlos a encontrar maneras de salir de su soledad y depresión.

«Les doy sabiduría para que vivan de acuerdo con ella», dice. Esta sabiduría incluye valores bíblicos: justicia, amor, paz, honestidad y temor de Dios.

«Quiero ver que el Evangelio produzca frutos», continúa, «para ver cambio en sus vidas que den como resultado buenas relaciones entre ellos y con Dios. Les hablo del respeto, de la obediencia y cómo amarse los unos a los otros.

«Les cuento que Cristo les ofrece comprensión. Si no pueden encontrarla en sus casas, hay confusión. Les ofrezco a un Jesucristo que puede entenderlos. Él les dará paz en sus vidas y en su vida familiar.

Rechazan las drogas, aceptan la vida
«La Palabra de Dios les da el poder para rechazar las drogas y aceptar la vida. Quiero que conozcan el camino. Les presento a Jesús como un amigo que se interesa por ellos. Participar en este programa ha sido un honor para mí. Es mi llamamiento a llevar esperanza y a actuar como agente de cambio para los jóvenes».

El programa de Escrituras para jóvenes alcohólicos, que intenta llegar a 117.000 jóvenes, ya está en marcha.

Durante una visita a una de las escuelas, el pastor Silva Nazarew se mueve en el aula de un lado a otro, gesticula enérgicamente mientras les habla a los estudiantes acerca de la parábola del Sembrador en el Evangelio de Mateo, en tanto que Karla Largaespada, otro miembro del equipo de la Sociedad Bíblica, entrevista a varios alumnos a quienes los maestros han identificado como los de más problemas.

Los aconseja acerca de las dificultades en casa, de problemas financieros, abuso de sustancias y cualquier otra dificultad que ellos mencionen. Karla entrega un informe escrito para que los miembros de alguna iglesia local o alguien de la Sociedad Bíblica puedan dar el seguimiento.

«Este es un proyecto intensivo con la gente», explica. «La Sociedad Bíblica no puede hacerlo sin contar con mucho apoyo de las iglesias. Buscamos miembros de iglesias con el don de aconsejar, para que trabajen con los estudiantes. Los jóvenes cristianos necesitan participar también, al dar testimonio a los condiscípulos con problemas. Para que este programa tenga éxito, las iglesias deben sentirlo  como algo propio».

En un aula adyacente, otra visitante de la Sociedad Bíblica, Martha Ruiz, habla con los alumnos de la parábola del Hijo Pródigo, en el Evangelio de Lucas. Les cuenta acerca del amor sin límites del padre y del lugar que ocupa el respeto hacia los padres.

«Estos estudiantes son el futuro de nuestro país», indica. «Son como el hijo pródigo. Estamos tratando de equiparlos para que tomen las decisiones correctas. Se trata de una visión a largo plazo».

Los rectores de los colegios han acogido bien el programa. Guillermo Artola, cuyo colegio tiene más de mil alumnos, dice: «Martha me convenció para que participara. Soy cristiano y estoy interesado en que los estudiantes sigan a Cristo. Las puertas de nuestro colegio están abiertas siempre que la Sociedad Bíblica quiera venir.

«Tenemos dos o tres maestros que son cristianos, y ellos marcan la diferencia, pero no es suficiente. Lo que los estudiantes realmente necesitan son valores. La Palabra de
Dios está llena de valores y de amor».

El señor Artola señala las paredes que ahora rodean su colegio, y explica: «El año pasado, antes de que se construyeran las paredes, las pandillas entraban al colegio para vender drogas». Aunque la situación ahora ha mejorado un poco, calcula que cerca de un diez por ciento de los alumnos del colegio usan drogas y un ochenta por ciento toma bebidas embriagantes.

Expuestos al peligro
María Auxiliadora Navas dirige otro colegio donde los estudiantes también están expuestos diariamente a los peligros de las drogas, el alcohol, las pandillas y la prostitución. Su colegio, también, está cercado por una pared alta. De una gaveta de su escritorio saca varios cuchillos y una pistola, todos confiscados a los estudiantes.

«La policía cataloga este lugar como “zona roja”», afirma. El programa de la Sociedad Bíblica es muy positivo, porque contribuye al desarrollo de los valores bíblicos. Hace que los estudiantes reflexionen más».

Y para un joven, por lo menos, el proyecto Escrituras para jóvenes alcohólicos ha dado frutos, sin lugar a dudas. «Me he liberado ya de mi adicción», dice Roberto. «¡Gracias a Dios!».

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