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Diez «sitios» arqueológicos importantes 3/5

Diez «sitios» arqueológicos importantes 3/5

Nota: El siguiente artículo es el tercero de la serie de cinco que presentará los descubrimientos bíblico-arqueológicos más importantes, de acuerdo a la revista Biblical Archaelogical Review (BAR – http://www.bib-arch.org/). Estos artículos fueron traducidos por la Unidad de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas y publicados con el permiso escrito de BAR.

«Jehová y su Asera»

Oriente del desierto de Sinaí

Yahweh and His AsherahEn el verano de 1975, cuando escavaba en un pequeño sitio de la Edad de Hierro de Kuntillet ‘Ajrud, en el oriente del desierto de Sinaí, el arqueólogo Ze’ev Meshel encontró algo que cambiaría nuestra percepción de la religión israelita temprana.

Sobre unos pocos fragmentos pintados diseminados de una gran tinaja del siglo 8 aC, Meshel encontró una inscripción referida a «Jehová de Samaria y su Asera.» Como Asera era una muy conocida diosa de los panteones cananita y fenicio, la inscripción, escrita en hebreo antiguo, sugiere que al menos algunos israelitas creían  que Jehová tenía una consorte femenina, un aspecto de la fe en Jehová que fue  ignorada por los escritores bíblicos. Esta y otras inscripciones halladas en el sitio también presentan evidencias de que Jehová era adorado en una variedad de costumbres regionales en el Israel antiguo, incluyendo, en el norte, el «Jehová de Samaria» y el «Jehová de Teiman» en el sur de Israel.

Pero esas no fueron las únicas pistas religiosas descubiertas en los fragmentos. Algunas pinturas debajo de la inscripción tenían dos figuras de bovinos de pie, así como mujeres sentadas tocando la lira. Si la inscripción y las pinturas están conectadas, como muchos eruditos creen, es probable que dos de las figuras representen a «Jehová y su Asera». Algunos eruditos creen que la figura de un gran bovino, dibujado para representar a un toro, representa a Jehová, mientras que la figura bovina más pequeña debería ser interpretada como la diosa y consorte Asera. Otros eruditos, sin embargo, han propuesto que la figura del toro en realidad representa la andrógina deidad egipcia «Bes» y que la tercera figura humana tocando la lira representa a Asera.

Yahweh and His Asherah3En el sitio de Kuntillet ‘Ajrud, situado a lo largo de la principal ruta para caravanas en el desierto de Sinaí, atracaban tanto viajeros como peregrinos provenientes del antiguo Israel, y muchos de los cuales dejaban bendiciones e imágenes divinas que reflejaban sus diversos orígenes y creencias. Los hallazgos de Kuntillet ‘Ajrud proveen a los arqueólogos, historiadores y eruditos religiosos de una perspectiva fresca sobre la vida religiosa del Israel antiguo y de una evidencia arqueológica de que la religión en Israel era practicada y comprendida en una variedad de formas.

Nota del traductor: No en vano en el Antiguo Testamento encontramos constantes advertencias de Dios a su pueblo en cuanto a alejarse de dioses paganos. Sólo en el libro de Jueces encontramos siete ciclos donde el pueblo se aparta de Dios siguiendo a dioses paganos. No es extraño, entonces, encontrar referencias a algunas de esas desviaciones del culto a Jehová.

Torre y cabezas de flechas del sitio babilónico

Jerusalén

En el año 586 aC, los ejércitos de Nabucodonosor atacaron Jerusalén, quemaron la ciudad y destruyeron el templo (2 Reyes 25.1-17). Los sobrevivientes, enfermos y hambrientos, fueron deportados a lo que luego se conoció como el exilio babilónico. Consecuentemente, el exilio acabó con 400 años de la dinastía del rey David.Babilonian siege

La caída de Jerusalén, sin embargo, fue precedida por dos años de resistencia armada. La arqueología provee dramáticas narrativas físicas del conflicto. En la década de 1970, cuando excavaban en el área judía de la Ciudad Antigua, el arqueólogo Nahman Avigad excavó los restos de una torre de vigilancia que provenía del período del Primer Templo (siglos 8 y 7 aC), encontrándola a 15 metros (45 pies) bajo tierra, y conservaba una altura de 7,4 metros (22 pies) con paredes de 4 metros (12 pies) de ancho. A menos de 50 metros (150 pies) de distancia de la torre, había parte de la muralla de la ciudad de 7,4 metros de ancho, conocida como la «Muralla Ancha», que en su momento protegía la ciudad.

La muralla y la torre ayudaron a confirmar la teoría de que la ciudad se había extendido hacia el borde occidental (ahora conocido como Monte Sión) durante el reinado de Ezequías (727-697 aC) antes de que la ciudad y sus habitantes fueran amenazados por los ejércitos asirios de Senaquerib. Los asirios, sin embargo, no pudieron conquistar Jerusalén, protegida por su sistema de fortificación. Tanto la muralla como la torre estaban todavía en pie cuando los hombres de Nabucodonosor establecieron el sitio sobre  Jerusalén al comienzo del siglo sexto.

Adyacente a la base de la torre, Avigad también descubrió restos de fortificaciones que datan del período asmoneo, 500 años más tarde (siglos 2 y 1 aC). La construcción de esta estructura tardía era categóricamente mejor que la torre construida anteriormente, con piedras prolijamente escuadradas combinadas en forma alternativa por motivos claramente decorativos. Esta construcción era mucho más lograda que la torre construida anteriormente y ciertamente con apuro. Solamente las piedras esquineras de la torre fueron talladas con forma cuadrada.

Babilonian siege1Si bien el descubrimiento del sistema de murallas fue una contribución substancial para nuestra comprensión de Jerusalén durante el período israelita, la torre de Avigad arrojó luz al período de la historia cuando las fuerzas babilónicas establecieron el sitio sobre la ciudad. Alrededor de las bases de la torre había una gruesa capa de madera carbonizada, cenizas y hollín producto del colosal fuego que acompañó la destrucción de Jerusalén por parte de Babilonia. Entre los escombros carbonizados, los excavadores encontraros cinco cabezas de flechas: cuatro de hierro y una de bronce. La de bronce era del tipo que usaba el ejército babilónico (ver «The riches of Ketef Hinnonm»). Las cabezas de flechas de hierro eran las típicas utilizadas por los ejércitos israelitas.

Descansando sobre las cenizas de las ruinas de la torre, esos cinco pequeños elementos nos presentan un conmovedor testimonio del furioso choque que precedió a la caída de Jerusalén, aproximadamente 2.600 años atrás.

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Diez «sitios» arqueológicos importantes 2/5

Diez «sitios» arqueológicos importantes 2/5

Ain dara temple1Nota: El siguiente artículo es el segundo de la serie de cinco que presentará los descubrimientos bíblico-arqueológicos más importantes, de acuerdo a la revista Biblical Archaelogical Review (BAR – http://www.bib-arch.org/). Estos artículos fueron traducidos por la Unidad de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas y publicados con el permiso escrito de BAR.

Templo de ‘Ain Dara

Norte de Siria

Por siglos, los eruditos han investigado en vano en busca de algún vestigio del Templo de Salomón. El legendario santuario de Jerusalén, descrito en exactos detalles en 1 Reyes 6 fue, sin dudas, uno de los más impresionantes logros de Salomón, sin embargo todavía no se ha encontrado nada del mítico edificio.

Afortunadamente, varios templos de la Edad de Hierro descubiertos en el Levante presentan sorprendentes similitudes con el Templo de Salomón descrito en la Biblia. A través de esos restos, obtenemos importantes conocimientos de la grandeza del edificio, construido en la cima del Monte del Templo en Jerusalén, 3.000 años atrás.Ain Dara Temple

Como reveló John Monson en las páginas de BAR, el paralelo más próximo al Templo de Salomón fue el recientemente descubierto templo de ‘Ain Dara, en el norte de Siria. Casi cada aspecto del templo de ‘Ain Dara –su edad, tamaño, plano y decoración– son un paralelo de la vívida descripción que la Biblia provee del Templo de Salomón. A decir verdad, Monson identificó más de 30 elementos arquitectónicos y decorativos descritos por los escritores bíblicos.

Las similitudes entre los dos templos son realmente impactantes. Ambos edificios fueron asentados sobre enormes plataformas artificiales de manera que ambos eran los puntos más altos de sus respectivas ciudades. Asimismo, los edificios fueron construidos a partir de planos tripartitos: un pasillo de entrada sostenido por dos columnas, un hall del santuario principal (el hall del templo de ‘Ain Dara estaba dividido entre una antecámara y la cámara Solomon templeprincipal) y finalmente, detrás de un panel divisorio, un trono elevado o lugar santísimo. Ambos estaban flanqueados –en tres de sus lados– por una serie de cuartos de varios pisos y cámaras que servían para varias funciones. Aún los esquemas decorativos de ambos templos eran similares: Casi cada rincón del templo de ‘Ain Dara, tanto en su parte interior como en su parte exterior, estaba cubierto con imágenes de leones, animales míticos (querubines y efigies) que seguían un modelo floral y geométrico y que se asemejaban a los adornos del Templo de Salomón (1 Reyes 6.29).

Sin embargo, es la fecha del templo de ‘Ain Dara la que presenta la evidencia más contundente acerca de la autenticidad del relato acerca del templo de Salomón. El templo de ‘Ain Dara fue construido alrededor del año 1.300 aC y fue utilizado por más de 550 años, hasta el 740 aC. La planta y la decoración de templos tan magníficos sin dudas inspiraron a los ingenieros y artesanos fenicios que construyeron el gran edificio de Salomón en el siglo décimo aC. Como destaca Lawrence Stager, de la Universidad de Harvard, «la existencia del templo de ‘Ain Dara prueba que la descripción bíblica del Templo de Salomón no es un relato anacrónico ni una creación literaria. La planta, tamaño, fecha y detalles arquitectónicos se ajustan perfectamente a la tradición de arquitectura sagrada del norte de Siria (y probablemente fenicia) utilizadas desde el siglo décimo al octavo aC.»

La estela de David

Norte de Israel

En el mundo de la arqueología bíblica, pocos descubrimientos han atraído tanta atención como la estela de David –inscripción del siglo 9 aC que presentó la primera evidencia histórica del Rey David fuera de los relatos bíblicos.

Descubierta en 1993 en Tel Dan –sitio arquelógico en el norte de Israel– por el arqueólogo israelí Avraham Biram, la inscripción, aunque rota y fragmentada, conmemoraba la victoria de un rey arameo sobre sus dos vecinos del sur: el «rey de Israel» y el «rey de la Casa de David.» En el texto, cuidadosamene gravado y escrito en claros caracteres, el rey arameo se enorgullece que él, bajo la guía divina del dios Hadad, derrotó a miles de hombres de a caballo y carros antes de encargarse, pesonalmente, de sus reales oponentes. DesafNorthern Israelortunadamente, los fragmentos recuperados no presentan los nombres específicos de los reyes de su brutal encuentro. Varios eruditos concuerdan que la estela refleja la campaña de Hazael, rey de Siria (1 Reyes 19.15) en la que derrotó a Joram, rey de Judá (2 Reyes 3.1) y a Ocozías, rey de Israel (1 Reyes 22.51), así como la victoria reflejada en 2 Reyes 10.32.

Para muchos eruditos y especialmente para el público en general, lo más exitante acerca de la estela fue la imprecedente referencia a la «Casa de David». La inscriptión fragmentada de la estela, leída por primera vez y traducida por el renombrado Joseph Naveh, probó de una vez y para siempre que David fue una figura histórica auténtica y no una fantástica creación literaria de escritores y editores posteriores. Lo que resulta aún más importante es que la estela, dejada por uno de los más fieros enemigos de Israel, más de un siglo después de la muerte de David aún reconocía a David como el fundador del reino de Judá.

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Diez «sitios» arqueológicos importantes

Diez «sitios» arqueológicos importantes

Nota: El siguiente artículo es el primero de una serie de cinco que presentará los descubrimientos bíblico-arqueológicos más importantes, de acuerdo a la revista Biblical Archaelogical Review (BAR - http://www.bib-arch.org/). Estos artículos fueron traducidos por la Unidad de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas y publicados con el permiso escrito de BAR.

Diez descubrimientos especiales

De más está decir que consideramos que todos los descubrimientos arqueológicos anunciados por BAR fueron importantes. Pero es claro que algunos de ellos se destacan notoriamente. Los siguientes diez ejemplos no tratan de ser exhaustivos; otras personas, quizás, hubieran compuesto una lista diferente. Sin embargo, nadie puede negar la importancia de los aquí mencionados.

La puerta de arco de Ascalón
Reino del SurAshkelon Arched Gate1

Cuando pensamos en los grandes arquitectos, ingenieros y constructores del mundo antiguo, los cananitas no son, generalmente, los primeros en venir a nuestra mente. Los egipcios tenían sus pirámides y la Mesopotamia sus zigurats, pero, ¿qué arquitectura tenemos de los cananitas?

En el verano de 1992, cuando excavaba en la ciudad de Ascalón, sobre la costa sur de Israel, el arqueólogo Lawrence E. Stager, de la Universidad de Harvard, descubrió lo que puede ser uno de los logros arquitectónicos de los cananitas: «El monumento de arco más antiguo que se conozca.» El arco, hecho de ladrillos de barro, mide 3,60 metros de alto y 2,40 metros de ancho, y proveía de una entrada a la enorme ciudad de la Edad de bronce (2000-1550 aC). El corredor estaba flanqueado por dos impresionantes torres que se conservan hasta una altura de 6 metros.

La estructura que, según Stager , pudo haber tenido dos o tres pisos de altura, se mantenía estoica sobre la colina norte de una inmensa fortificación de casi 2,5 kilómetros que rodeaba la ciudad de 15.000 habitantes. La estructura defensiva de la ciudad –otro logro impresionante de la ingeniería cananita– tenía un ancho de más de 2 metros en su base y se levantaba hasta los 15 metros. La cara externa de la fortificación estaba compuesta de piedras cubiertas de lodo que impedía cualquier intento para treparla.

A pesar de su imponente porte, la puerta de arco permitía la entrada de comerciantes directamente hacia el centro de la amurallada ciudad. Stager encontró entre los restos de la ciudad un exquisito becerro plateado que da muestra de la habilidad artesanal de los cananitas. Es importante recordar que en la iconografía cananita los becerros eran a menudo asociados a sus deidades principales: «El» y «Baal». Los israelitas, principalmente en el Reino del Norte, ocasionalmente también usaron imágenes bovinas para simbolizar el poder y la presencia de Jehová (Éxodo 32.1; 1 Reyes 12.28; Oseas 13.1-2).

Ashkelon Arched GateEl becerro plateado, que mide solamente 11.5 centímetros de largo y 10 centímetros de alto, estaba hecho de bronce macizo y cubierto con hojas de plata. Junto al becerro se encontró un templete de cerámica en forma de colmenas con una pequeña abertura rectangular en su base. Es probable que tanto el becerro como el templete estuvieran asentados sobre una pequeña plataforma dentro de los límites del santuario, donde el becerro podría ser visto apareciendo por la puerta de su sagrada habitación. Sin ninguna duda que todos los mercantes que pasaban por el lugar se acercaban al lugar para ofrecer sus peticiones y oraciones de agradecimiento al dios cananita, a medida que ingresaban por la puerta de la ciudad.

Estructura de roca escalonada
Jerusalén

Quizás como ningún otro hallazgo de la Ciudad de David, esta masiva «Estructura de roca escalonada» se eleva como un claro recordatorio de qué tan grande pudo haber sido la Jerusalén de David y Salomón. Aunque a primera vista parece no ser más que una pila amorfa de piedras y escombros, esta inigualable estructura fundacional de 30 metros de altura –la estructura más grande de la Edad de Hierro en Israel– seguramente sostenía un edificio administrativo o fortificación de envergadura. Tal como el arqueólogo Ailat Mazar informó en BAR, la estructura pudo haber sido utilizada como contrafuerte del palacio de David.

Desde que los primeros escalones de la masiva estructura fueron Stepped stone structuredescubiertos en la década de 1920, generaciones de arqueólogos han tratado de dilucidar sobre quién edificó el edificio y porqué. La genial Kathleen Kenyon, quien excavó buena parte de la estructura en los años de 1960, fechó parte de la fachada escalonada en la Edad de Hierro, el período de David y Salomón. Por su parte, Yigal Shiloh, después de las excavaciones que realizó alrededor de 1980, estuvo de acuerdo con Kenyon en que la «Estructura de roca escalonada» databa del tiempo del Reino Unido, pero que elementos de la subestructura y el corazón del contrafuerte fueron construidos al final de la Edad de Bronce (siglo 13 aC) o durante la primera Edad de Hierro (1200-1000 aC). Shiloh cree que estas paredes con forma de terrazas fueron las defensas jebuseas del antiguo «Fuerte de Sión» que David y sus ejércitos defendieron cuando los jebuseos atacaron la ciudad (2 Samuel 5.7; 1 Crónicas 11.5).

Aún otros eruditos creen que la «Estructura de roca escalonada» en realidad es parte del misterioso Milo que aparece varias veces en la Biblia (eg. 2 Samuel 5.9). Probablemente en sus orígenes una estructura jebusita, el Milo parece haber sido vital en la organización y la defensa de la Ciudad de David. Después de conquistar la ciudad, David «edificó alrededor desde Milo hacia adentro» (2 Samuel 5.9), y otros reyes posteriores, incluidos Salomón y Ezequías, llevaron adelante construcciones importantes a fin de asegurarse de que el Milo permaneciera fuerte y sano (1 Reyes 9.15; 2 crónicas 32.5).

Pero ¿qué fue, exactamente, el Milo? Para la mayoría de las traducciones en español (en inglés sucede lo mismo) la palabra se mantuvo sin traducir pues muchos traductores no hicieron el intento de describir la estructura ni sus alrededores. Parece que la palabra deriva de la raíz hebrea ml (llenado) por lo que muchos eruditos sugieren que Milo fue un llenado de construcción masivo destinado a darle soporte a la ciudad real. Si esto es así, la «Estructura de roca escalonada» sería un buen candidato para ser el Milo. Sin embargo, varios arqueólogos sugieren que un mejor candidato para el Milo son la serie de terrazas de piedras descubiertas con las colinas occidentales de la Ciudad de David. Estas terrazas multiplicaban el área construida dando soporte a un gran número de edificios públicos y privados. Si bien no podemos dar una conclusión cierta, parece ser que las terrazas ganan la partida.

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Ostracon de 3000 años

Ostracon de 3000 años

monedasUn ostracón de alfarería de 3000 años en el cual figuran 5 líneas en caracteres hebreos.

Es el descubrimiento encontrado en las ruinas de una antigua ciudad al sur de Jerusalén y descifrado por Yossi Garfinkel, un arqueólogo israelí. Un hallazgo excepcional que, según el investigador, es la prueba de la alfabetización de los antiguos hebreos.

“Es la inscripción más antigua jamás encontrada en hebreo. Data de 3.000 años, la época del rey David. No sabemos aún lo que está escrito, porque seguimos estudiándolo. Pero podemos ver claramente las letras “alef”, “bet” y “tet”, y otras letras en hebreo. Y ya podemos leer varias palabras como “juez”, “el rey” y “esclavo”, declara entusiasmado Yossi Garfinkel describiendo el descubrimiento arqueológico.

La alfarería donde están las inscripciones fue descubierta a unos 40 km al suroeste de Jerusalén, en una fortaleza situada en la antigua frontera del reino de Judea.

La inscripción de cinco líneas es muy difícil de descifrar y algunos investigadores prefieren evitar conclusiones precipitadas. Pero para el profesor Garfinkel, no hay ninguna duda. La prueba es científica.

“Nos basamos en nuestro descubrimiento arqueológico. No hemos encontrado una inscripción que dice: “Soy el rey David y construí esta ciudad”. Quizá la encontraremos algún día, pero en este caso, nuestra conclusión es puramente científica. Se han realizado estudios y la física demuestra que la alfarería remonta a la época del rey David, ni antes ni más tarde”.

El objeto fue descubierto este verano, durante unas excavaciones arqueológicas en la antigua fortaleza de Elah. Fortaleza situada en el valle de Elah, donde según el relato bíblico, David se enfrentó a Goliat.

La prueba del Carbono-14 permitió descubrir que esta inscripción data del siglo X antes de la era común, es decir 1.000 años antes de los rollos del Mar Muerto, que representaban hasta ahora las más antiguas inscripciones hebreas jamás encontradas.

Un nuevo comienzo para el mundo de la arqueología, emocionado por el descubrimiento, informa Ámbar Grayman para Guysen International News.

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Arqueología bíblica

Por Edesio Sánchez Cetina

Arqueología es recobrar el pasado de pueblos y culturas anteriores a nosotros por medio del descubrimiento, registro, estudio sistemático e interpretación de los materiales existentes que dejaron. Estos materiales consisten en variados tipos de documentos escritos, objetos de la vida cotidiana y testimonios no escritos de distintas épocas y culturas.

Abarca, por lo tanto, dos actividades: descubrimiento e interpretación. La meta de ambas es comprender la vida y tiempo de los individuos y comunidades de un lugar particular. En este trabajo de descubrimiento e interpretación, la arqueología nos ofrece, por un lado, una corroboración general del contexto histórico y cultural de la Biblia; por el otro, ofrece una corroboración particular de elementos específicos narrados en la Biblia.

Casi todos los principales arqueólogos bíblicos coinciden en señalar que el propósito principal de la arqueología no es ni demostrar, ni probar, ni defender la Biblia y sus enseñanzas. El objetivo es entenderla mejor. “El aporte de la arqueología al estudio de la Biblia es que arroja luz sobre el escenario histórico y cultural en que tienen lugar los sucesos que indican la intervención de Dios al desenvolverse sus planes para la redención del hombre”. [Báez-Camargo, pp. 18-19.] De modo que el propósito principal de la arqueología, en los estudios bíblicos, no es confirmación sino iluminación. El objetivo es entender la Biblia, no defenderla. La arqueología cumple en realidad su propósito cuando amplía nuestro conocimiento del contexto histórico y cultural en el cual un acontecimiento o relato bíblico se coloca. [Hahn, p. 187.] “La arqueología nos ha dado, ante todo, un fuerte sentido de la realidad histórica de los sucesos y los personajes de la Biblia”. La historia, con la ayuda de la arqueología, planta sus pies en el suelo. [Báez-Camargo, p. 12.]

¿En qué nos ayuda la arqueología como estudiantes de la Biblia?
1. La Biblia no es un libro de mitos y leyendas. No se centra en una serie de enseñanzas morales, espirituales y litúrgicas. Es el relato de un pueblo y personas concretas que vivieron en momentos históricos concretos. Con relación a esto, es importante señalar cómo la arqueología no solo corrobora el dato bíblico, sino que lo completa y aclara más. Una crónica babilónica del British Museum no solo confirma el relato bíblico de que Nabucodonosor tomó por primera vez Jerusalén en el 597 a.C. (2 R 24.8 17), sino que da el día de la conquista: 16 de marzo de ese año. [Haag, p. 200.]

Por lo tanto, una de las grandes ayudas de la arqueología ha sido el ayudar a colocar los relatos de la historia del pueblo de Dios en los distintos contextos históricos a los que pertenecen. Nos ayuda a ver la historia bíblica como parte de la historia universal.

1. EDAD DE PIEDRA
1.1 Paleolítico
1.2 Mesolítico (10.000 7000 a.C.)
1.3 Neolítico (7000 4000 a.C.)
1.4 Calcolítico (4000 3200 a.C)

2. EDAD DE BRONCE
2.1 Bronce antiguo (3200 2500 a.C.)
2.2 Bronce medio (2500 1550 a.C.)
2.3 Bronce tardío (1550 1200 a.C.)

3. EDAD DE HIERRO
3.1 Hierro antiguo (1200 900 a.C.)
3.2 Hierro tardío (900 586 a.C.)

4. DE LA CAÍDA DE JERUSALÉN HASTA HERODES
4.1 Babilonia y Persa (586 300 a.C.)
4.2 Griegos y asmoneos (300 1 a.C)

5. ÉPOCA DEL NUEVO TESTAMENTO.

2.  En relación con lo anterior, la arqueología nos ayuda a ser más cuidadosos con nuestras afirmaciones y conclusiones al estudiar el texto bíblico. Es ya muy conocido el ejemplo de los dos primeros capítulos del Génesis. Hasta mediados del siglo pasado la opinión común era que el mundo fue creado en 6000 o 4000 años a.C. El arzobispo inglés Usher llegó a tal grado de certidumbre que fechó la creación del hombre en el 4004 a.C. En la actualidad, prácticamente nadie apoya esas fechas. Los estudios contemporáneos han encontrado fósiles humanos de hace un millón de años. Las excavaciones arqueológicas comprueban la existencia de Jericó desde 7000 a.C.
Por otro lado, los descubrimientos arqueológicos impiden que saquemos conclusiones precipitadas en la lectura de algunos datos históricos. Por ejemplo, en Génesis 21.34 y 26.1 la referencia a los filisteos es sin duda una alusión anacrónica de esta gente que se estableció en la costa sur de Palestina cinco o seis siglos más tarde. En la época patriarcal, los filisteos no habían emigrado de su lugar de origen: la isla de Creta. [Wright, p. 58.]

La arqueología también nos ayuda a conocer el significado de palabras y expresiones que hasta ahora habían permanecido oscuras o mal traducidas en nuestras traducciones y versiones. Por ejemplo, la RVR en 1 Reyes 10.28 dice: “Y traían caballos y lienzos a Salomón”. Sin embargo, dice Edwin Yamauchi: El comercio de Salomón con otras regiones ha estado oscurecido por una mala traducción en la mayoría de las versiones. La palabra que se tradujo en nuestras versiones por “lienzos”, realmente significa “de Cilicia”. [Yamauchi, p. 72.] Una versión más contemporánea dice así: “Los caballos de Salomón provenían de Cilicia” (NBE).

3. La arqueología también nos ayuda a colocar a Israel (por ejemplo) en el mundo cultural y religioso de su época. El descubrimiento de escritos de pueblos y países vecinos y contemporáneos del Antiguo Testamento nos permiten ver cuánto compartió o no Israel con la cultura, creencias, modos de vida y literatura de otros pueblos.

Es muy revelador considerar los varios datos ofrecidos por los descubrimientos de escritos procedentes de la época patriarcal con relación a la adopción, al matrimonio y a ciertas prácticas religiosas. Por ejemplo, en Génesis 31.19,30,34,35, según las tablas de Nuzí, poseer los dioses domésticos o terafim era de gran importancia, porque no solo garantizaban una vida próspera, sino que aseguraban, a quien los tuviera en su poder, la posesión de la herencia. Eso explica por qué Raquel decidió apropiarse de los ídolos de su padre. [Wright, p. 63.]

En 2 Reyes 20.7 se habla del cataplasma de higos usado para curar la llaga del rey Ezequías. Entre los textos de Ugarit se ha hallado un manual para veterinarios y uno de los medicamentos mencionados en él es la “cataplasma de higos viejos”. [Báez-Camargo, p. 138.]

4. La arqueología no solo ayuda a recobrar el contexto histórico general de Israel (o de la iglesia en el Nuevo Testamento), sino también a colocar a Israel en el contexto de su historia religiosa. Es sorprendente ver cómo hasta relatos de milagros pueden ser iluminados por los descubrimientos arqueológicos (por ejemplo, las diez plagas de Egipto). [Wright, pp. 78-79.]

5. Los descubrimientos arqueológicos apoyan, en un buen número de casos, los datos que ofrecen los textos bíblicos. Por ejemplo, 1 Samuel 13.19 22 dice que los israelitas dependían de los filisteos para el uso de herramientas de hierro. Una cuidadosa comprobación de los yacimientos de hierro y de su entorno ha demostrado que los primeros que utilizaron el hierro en los siglos 11 y 10 a.C. fueron los filisteos. [Haag, p. 201.] En 1 Reyes 6.36 se describe cómo se construyó el atrio interior del templo. Este tipo de construcción que pone una hilera de vigas de madera por cada tres hileras de piedras labradas se empleó también en el segundo templo (Esd 6.4); las excavaciones arqueológicas lo han encontrado en otros lugares del Próximo Oriente Antiguo. Probablemente se trata de una forma de proteger el edificio contra los terremotos. [Haag, p. 202.]

6. Descubrimientos como los de Ras Shamra, Qumrán y Ebla, ofrecen no solo información sobre el contexto histórico, político, cultural y religioso, sino que, por la gran cantidad de documentos escritos, se han convertido en fuente importante para estudios literarios y lingüísticos. Los estudios del ugarítico han demostrado ser importantes para entender el hebreo bíblico en asuntos de estructura lingüística, sintaxis, problemas textuales y poesía. Qumrán ha hecho un gran aporte al ofrecernos escritos bíblicos cuya antigüedad es mil años anterior a la de los usados para el texto hebreo del Antiguo Testamento. Esto es esencial para la crítica textual. Los descubrimientos de Ebla nos permiten hacer estudios comparativos de nombres personales que hasta ahora solo se encontraban en la Biblia. Esto permitirá refinar más el conocimiento de la historia del Antiguo Testamento en tiempos patriarcales. El eblita (un idioma semítico familiar del hebreo) será de gran ayuda para acercarse mejor al significado de 1700 palabras que solo aparecen una vez en hebreo y que se usan en Ebla en profusión.

7. Los descubrimientos y los estudios continuos de ellos abren nuevas posibilidades que refutan o apoyan viejas teorías. Tal es el caso de la ocupación de la tierra de Canaán por parte de los israelitas. Los relatos bíblicos no permiten obtener un cuadro uniforme. Y los resultados obtenidos de la arqueología y otras ciencias auxiliares han dado pie a tres teorías para explicarla:

1. La ocupación pacífica de la tierra (escuela de Alt y Noth).
2. La conquista violenta (Albright).
3. Revolución interna (Mendenhal, Gottwald, Bright).

Hoy por hoy la arqueología parece considerar más coherente la tesis de Mendenhal.

Junto con los métodos científicos desarrollados para los estudios arqueológicos, tenemos que tomar en consideración los límites de la arqueología.

Por más avance que haya en las técnicas de fijación de fechas, siempre es grande el margen de error. Hay muchas eventualidades que el arqueólogo no puede controlar.

Por ejemplo, en la excavación de los montículos (tells), un nivel completo de establecimiento humano se pudo haber perdido por causa de la erosión, o porque un pueblo se movió del lugar donde existieron otros pueblos, y siglos después los descendientes retornaron.

Además, la información recabada por el arqueólogo siempre será incompleta porque ningún sitio se excava en forma total. Razones: excavar un sitio en su totalidad exige costos astronómicos; el arqueólogo sabe que debe dejar partes no tocadas para la posteridad (en espera de mejores métodos); no se excava todo para evitar gastos económicos y de tiempo para que al final solo se recabe información repetitiva.

Dentro de los límites de la arqueología tenemos que considerar los diferentes períodos que toca el relato bíblico. Los descubrimientos arqueológicos han dado y pueden dar información y luz sobre ciertos elementos dentro de la narración bíblica; sin embargo, el estudioso de la Biblia se contentará con los datos humanamente alcanzables.

Esto se torna más problemático si se considera que mientras que la arqueología provee información objetiva y concreta sobre un hecho o un pueblo, ésta no puede ayudarnos mucho en aquellas afirmaciones bíblicas que se hicieron, no para referirse en forma objetiva y directa sobre un suceso, sino que son interpretaciones o declaraciones doctrinales sobre tal suceso. Sobre esto, el estudioso de la Biblia debe saber hacer una clara diferencia entre una información que refiere a un dato corroborable por la arqueología y una declaración cuya intención no es el dato científico, sino la alabanza, la confesión de fe o la reflexión teológica.

Todo esto señala que para recobrar o encontrar la verdad bíblica, la arqueología no está sola. El estudiante de la Biblia necesita echar mano de otras ciencias auxiliares. En el estudio de la Biblia es casi indispensable estar familiarizado con los diversos géneros y formas literarias. Estos, junto con otros elementos, ayudan a descubrir cuál fue la intención del autor. Así, de antemano, el estudiante no se acercará a la Biblia y a la arqueología temeroso de que una contradiga a la otra. Ningún arqueólogo bíblico responsable y serio hace sus investigaciones tratando de probar o desaprobar el mensaje bíblico.

Descubrimientos que han hecho hito en los estudios bíblicos

1. La inscripción de Behistún (1835). Tallada en la roca, en tres idiomas, con caracteres cuneiformes. Abrió las posibilidades para el desciframiento de escritos cuneiformes: se le conoce como “la clave para otras claves”.

2. La estela moabita (1868). La estela contiene el relato del triunfo de Mesa, rey de Moab, contra Ahab y Joram, reyes de Israel. La inscripción proviene de la edad del Hierro Tardío (c. 840 a.C.). Su importancia en los estudios bíblicos es triple: (1) Ayuda para los estudios de escritura antigua (paleografía). El idioma moabita es pariente cercano del hebreo bíblico. Una comparación de ambos ayuda a entender el estilo de escritura hebrea en aquella época. Ayuda a fijar la fecha de otras inscripciones y escritos al comparar el estilo de las letras. (2) La estela de Moab ofrece también ayuda en el campo religioso al darnos una perspectiva particular sobre el dios Molec. (3) El valor histórico se da al corroborar un acontecimiento histórico narrado en la Biblia (2 R 3.1 27).

3. El imperio hitita (1871, 1906). Lo más importante es el descubrimiento en 1906 del archivo estatal hitita con más de 20.000 textos cuneiformes, parte acadio y parte hitita. La interpretación de los textos hititas se inició en 1915. Lo más importante del descubrimiento de estos textos son los tratados de vasallaje o de soberanía. El modelo que siguen aparece de una u otra manera en varias partes del Antiguo Testamento. Desde los estudios de Mendenhal, estos tratados han ayudado a comprender mejor el importante tema de la alianza (pacto) en el Antiguo Testamento. Varios elementos culturales de la época de los patriarcas han sido iluminados por estos descubrimientos.

4. El código de Hamurabi (1901). La estela que contiene el código de leyes fue descubierta en 1901 por arqueólogos franceses. Lo escribió Hamurabi, rey de Babilonia. Este rey vivió unos cuatrocientos a quinientos años antes de Moisés. Hay mucha similitud entre las leyes de Hamurabi y Moisés. En el texto de Hamurabi aparece la ley del talión. Este descubrimiento ayuda a los estudios bíblicos a ubicar las leyes mosaicas en un contexto más amplio y a abrir los ojos a muchos escépticos que no aceptan la antigüedad de las leyes mosaicas. Por otro lado, las leyes de Hamurabi permiten reconocer la diferencia entre leyes de carácter general y universal, y aquéllas propias del pueblo de Dios.

5. Nuzi y Mari (1925 y 1936). En Nuzi se descubrieron más de 20.000 tablillas provenientes del siglo 15 a.C. De la misma época son las de Mari (más de 20.000). Ambos descubrimientos han arrojado luz sobre el contexto histórico y cultural de los patriarcas; los relatos sobre la relación de Abraham y Hagar (Gn 16); la de Jacob y Bilah (Gn 30); la adopción de un esclavo como heredero (Gn 15.2). Todos estos casos son corroborados por las costumbres de los contemporáneos de Abraham, narradas en las tablillas de Nuzi.

6. Ras Shamra (Ugarit) (1929). El descubrimiento de innumerable cantidad de tablillas escritas en ugarítico ayudó a tener un cuadro bien completo y claro de la cultura y religión cananita. Con los relatos mitológicos de Ras Shamra y el cuadro que describe la Biblia, ahora podemos comprender mejor por qué la Israel del Antiguo Testamento dejó tantas veces a Yavé por seguir a “otros dioses”. Los estudios de Frank M. Cross y otros son apenas un botón de muestra de lo imprescindible de este descubrimiento para comprender el fondo religioso teológico del Antiguo Testamento. Además, el ugarítico, al ser un idioma similar al hebreo, ha ayudado a comprender palabras incomprensibles del hebreo bíblico. Una de las más grandes ayudas se ha dado en el estudio de la estructura literaria y gramatical de muchos salmos. Se sabe ahora que los salmos reflejan la idiosincrasia del lenguaje poético y la estructura de los pueblos asentados en Canaán.

7. Las cartas de Laquish (1935). El cuarto del centinela del antiguo fuerte de Laquish proveyó 21 fragmentos de tiestos. En ellos se describe, con lujo de detalles, los últimos días de Judá. Estos escritos se hicieron en la premura y peligro de ataque. Se acercaban los ejércitos babilónicos. El centinela garabateó la mala noticia en pedazos de barro. Este descubrimiento es importante para los estudios bíblicos porque habla de un profeta que proclamó un mensaje de advertencia. Este profeta es, sin duda, Jeremías. Varias de las expresiones en los escritos de Laquish aparecen en los escritos de este profeta (Jer 6.1; 38.4; cf. 34.7). Las cartas de Laquish ofrecen fuerte evidencia que corrobora la historicidad del cautiverio y el exilio. Son también importantes para la paleografía porque muestran cómo se escribía el hebreo en aquel tiempo.

8. Los rollos del mar Muerto (1947). Este es el descubrimiento arqueológico más conocido de los tiempos modernos. Las excavaciones en el sitio (Qumrán) han dado información sobre la vida y costumbre de la secta judía conocida como esenios. Lo más importante de todo ha sido el descubrimiento de gran cantidad de rollos o fragmentos de ellos (más de 600). Estos rollos habían sido guardados en once cuevas. La secta judía esenia vivió entre el siglo 2 a.C y el siglo 1 d.C.

Son varias las contribuciones de este importante descubrimiento:

8.1. Todos los libros del canon hebreo se encontraron en Qumrán, excepto el libro de Ester. Esto no solo presenta ciertos datos interesantes sobre el canon, sino, sobre todo, ofrece para los eruditos un texto hebreo mil años más antiguo que el usado en las ediciones críticas (científicas) del hebreo bíblico. El estudio del texto de los rollos permite conocer la diversidad de tradiciones textuales y así poder evaluar mejor el Texto masorético (TM). Es importante saber que varios de los rollos y fragmentos están más cerca de la traducción griega conocida como Septuaginta (LXX) que del TM.

8.2. Qumrán ofrece ahora los escritos en idioma original de varios libros deuterocanónicos, solo conocidos en griego. Tobías en arameo y el Eclesiástico en hebreo.

8.3. Se han descubierto algunos Targumes (traducciones de libros bíblicos al arameo). Por ejemplo, el Targum de Job, escrito en el siglo 2 a.C. Con ellos el erudito puede reconstruir el hebreo que sirvió de base a la traducción aramea. Además, ayudan a entender la historia de la interpretación pues nos muestran cómo se entendió un pasaje específico en aquellos tiempos.

8.4. Se descubrieron una gran cantidad de libros conocidos como Pseudo epígrafos (Enoc, Jubileos, El Testamento de los doce patriarcas). Ahora tenemos, en arameo y hebreo, libros que antes solo se conocían en traducciones etíopes del griego. Estos libros son de suma importancia para reconstruir la diversidad del pensamiento teológico del judaísmo intertestamentario y del primer siglo. Mucha de esta teología se refleja en varios libros del Nuevo Testamento.

8.5. Por último, muchos de esos rollos son documentos escritos por los esenios mismos (Manual de Disciplina o Regla de la comunidad, Regla de la congregación, Documento de Damasco, comentarios bíblicos, salmos, entre otros). Ahora tenemos la oportunidad de conocer en detalle los rasgos teológicos de una de las sectas principales del judaísmo. Los estudiosos han encontrado una enorme cantidad de rasgos comunes entre los esenios y el Nuevo Testamento.

Libros recomendados
Arqueología
-William F. Albright. Arqueología de Palestina. Trad. de la quinta edición inglesa por David Romano. Barcelona: Ediciones Garriga, 1962, 270 pp.
-Gonzalo Báez Camargo. Comentario arqueológico de la Biblia. Miami: Editorial Caribe, 1979, 339 pp.
-Moisés Chavez. Enfoque arqueológico del mundo de la Biblia. Miami: Editorial Caribe, 1976, 138 pp.
-Herbert Haag, El país de la Biblia. Barcelona: Herder, 1992, 242 pp.
-Herbert F. Hahn, The Old Testament in Modern Research. Philadelphia: Fortress Press, 1970, 340 pp.
-Antonio González Lamadrid. Los descubrimientos del mar muerto. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1973, 340 pp.
-Robert North. “Arqueología bíblica” en Comentario bíblico “San Jerónimo”. Tomo quinto, editado por Raymon E. Brown. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1972, pp. 397 443.
-James I. Packer; Merrill C. Tenney; William White, Jr. El mundo del Antiguo Testamento. Trad. del inglés por Elsa Romanenghi de Powell. Miami: Editorial Vida, 1985, 192 pp.
-George Ernest Wright. Arqueología Bíblica. Trad. del inglés por J. Valiente Malla. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1975, 401 pp.
-Edwin Yamauchi, Las excavaciones y las escrituras. El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 1977, 224 pp.

Entorno histórico cultural y textos extrabíblicos
-M. Jiménez; F. Bonhomme. Los documentos de Qumrán. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1976, 257 pp.
-Jacques Briend. Israel y Judá en los textos del Próximo Oriente Antiguo. Trad. del francés por Nicolás Darrícal. Estella (Navarra): Editorial Verbo Divino, 1982, 104 pp.
-Maximiliano García Cordero. Biblia y legado del Antiguo Oriente. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1977, 707 pp.
-Gregorio Del Olmo Lete. Mitos y leyendas de Canaán. Según la tradición de Ugarit. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1981, 699 pp.
-James B. Pritchard (compilador). La sabiduría del Antiguo Oriente. Antología de textos e ilustraciones. Trad. del inglés por J.A. G. Larraya. Barcelona: Ediciones Garriga, 1966, 432 pp.

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