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Cuestiones léxicas 4

Variedad de matices en el significado de las palabras
Plutarco Bonilla
09/07/2002


Con frecuencia nos encontramos en Reina-Valera que se usa una misma palabra en contextos diferentes, aun cuando el significado no sea siempre exactamente el mismo, pues el sentido o los matices son diferentes. Ahora bien, en muchos de esos casos hay, en castellano, palabras que expresan, con precisión, esos diversos significados o matices. (Ya es bien sabido por los traductores que una misma palabra no debe traducirse siempre por el mismo vocablo si el contexto indica que el significado es diferente o que son diferentes los matices de un mismo significado general.)

Ejemplos:

Hollar. Este término es de poco uso en el lenguaje común actual. Se ha confinado casi exclusivamente al lenguaje literario y poético. Pero, en el uso bíblico, no siempre significa lo mismo. Por eso, en los textos en que Reina-Valera 1960 mantenía esta palabra, la revisión de 1995 usó varias, de acuerdo con el significado impuesto por el contexto. Así:

Sal 7.5 que me persiga el enemigo y me alcance, que pisotee en tierra mi vida y mi honra ponga en el polvo.

Sal 60.12 Con Dios haremos proezas, y él aplastará a nuestros enemigos.

Miq 1.3 Porque Jehová sale de su lugar, desciende y camina sobre las alturas de la tierra.

Hab 3.12 Con ira pisas la tierra, con furor pisoteas las naciones.

Algo semejante sucede con muchos otros vocablos. Indicamos a continuación, a modo de ejemplo, algunas referencias bíblicas y las palabras que, en la RVR-95, sustituyen a los términos que se mencionan (de la revisión de 1960), cuando estos fueron cambiados:

Aborrecer: Job 8.20 (desechar); Sal 69.4 (odiar); Jn 3.20 (detestar)

Asolamiento: Sal 46.8 (hacer portentos; en lugar de “poner asolamientos”); 74.3 (ruinas); Is 10.3 (desastre); 13.6 (devastación); Ez 15.8 (desolación)

Consejo: Sal 33.10 (plan); Pr 1.5 (capacidad); 4.13 (instrucción); 5.2 (discreción); Mt 12.14 (confabularse; en lugar de “tener consejo”); 27.1 (disponer un plan; en lugar de “entrar en consejo”)

Gloria: Is 60.15 (renombre); Lc 14.10 (reconocimiento); 1 Co 15.40 (hermosura); 2 Co 1.14 (motivo de orgullo); Flp 3.21 (glorioso); 1 P 2.20 (mérito)

Impío: Ex 23.7 (malvado); Job 9.29 (culpable)

Inicuo: Job 6.30 (lo malo; en lugar de “cosas inicuas”); Mc 15.28 (pecadores); 2 Ts 2.8 (impío)

Inquirir: Dt 19.18 (investigar); Esd 10.16 (examinar); Job 8.8 (interrogar); 10.6 (estar al acecho); Sal 10.13 (pedir cuentas); 27.4 (buscar); 64.6 (planear); Is 34.16 (consultar)

Traspasar: Jos 23.16 (quebrantar); Pr 22.28 (remover); Os 6.7 (violar); Hab 3.13 (abatir)

Así podrían multiplicarse los ejemplos.

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Cuestiones léxicas 2

Palabras que actualmente no son comunes, o que no expresan, por su significado, el sentido del texto bíblico
Plutarco Bonilla


Dt 30.9

1960 Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos
1995 Entonces Jehová, tu Dios, te hará prosperar en toda la obra de tus manos

Job 7.16

1960 Abomino de mi vida
1995 ¡Aborrezco mi vida!

Job 9.13

1960 Dios no volverá atrás su ira. Y debajo de él se abaten los que ayudan a los soberbios.
1995 Dios no volverá atrás su ira, y bajo él se postran los que ayudan a los soberbios.

Job 31.15

1960 ¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?
1995 ¿Y no fue uno y el mismo quien nos formó en la matriz?

Sal 7.5

1960 Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; Huelle en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo.
1995 que me persiga el enemigo y me alcance, que pisotee en tierra mi vida y mi honra ponga en el polvo.

Sal 36.8

1960 Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
1995 Serán completamente saciados de la grosura de tu Casa y tú les darás de beber del torrente de tus delicias,

Sal 107.18

1960 Su alma abominó todo alimento,
1995 su alma rechazó todo alimento

Pr 29.23

1960 La soberbia del hombre le abate;
1995 La soberbia del hombre le acarrea humillación,

Ecl 9.11

1960 sino que tiempo y ocasión acontecen a todos
1995 pues a todos les llega el tiempo y la ocasión

Is 6.10

1960 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos,
1995 Embota el corazón de este pueblo, endurece sus oídos y ciega sus ojos,

Is 49.8

1960 En tiempo aceptable te oí,
1995 En tiempo favorable te oí,

Miq 5.12

1960 Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros.
1995 Asimismo extirparé de tus manos las hechicerías, y no se hallarán en ti adivinos.

Mt 5.17

1960 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
1995 No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir.

2 Co 6.6

1960 en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero,
1995 en pureza, en conocimiento, en tolerancia, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero;

2 Co 9.11

1960 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.
1995 para que seáis ricos en todo para toda generosidad, la cual produce, por medio de nosotros, acción de gracias a Dios,

Ef 4.19

1960 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
1995 Estos, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza.

2 P 2.2

1960 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado,
1995 Y muchos seguirán su libertinaje, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado.

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Los textos en los idiomas originales


Plutarco Bonilla

a) La base textual de las traducciones

Es bien sabido que los textos originales de la Biblia, o sea, los manuscritos autógrafos, no los tenemos. Han llegado hasta nosotros manuscritos muy antiguos, pero están muy lejos de ser los originales (especialmente del Antiguo Testamento). Con el Nuevo Testamento sucede algo que no ocurre con ninguna de las literaturas antiguas: tenemos manuscritos muy «cercanos» a los originales, en cuanto al tiempo; pero aun así, no son los que escribieron de su puño y letra los propios autores.

Nuestras traducciones, por tanto, se basan en copias de copias, por varias generaciones. Las investigaciones contemporáneas han puesto a nuestra disposición manuscritos del Nuevo Testamento cada vez más antiguos, lo que ha sido, sin lugar a dudas, una gran ayuda para los estudiosos de la Biblia, sobre todo para los especialistas en crítica textual y para los traductores y exegetas.

b) El siglo dieciséis
La primera edición impresa del Nuevo Testamento griego fue publicada en 1516, y en Basilea, por Desiderio Erasmo, el gran humanista de Rotterdam. El Dr. Bruce M. Metzger, renombrado erudito especialista en el texto del Nuevo Testamento, dice lo siguiente de esa edición: «Para la gran mayoría de su texto, Erasmo dependía de dos manuscritos, de más bien inferior calidad, que ahora se encuentran en la biblioteca universitaria de Basilea: un manuscrito de los evangelios y otro de Hechos y las epístolas. Ambos eran de alrededor del siglo 12.

Erasmo los cotejó con dos o tres otros manuscritos e incluyó algunas correcciones en los márgenes o entre líneas de la copia que entregó al impresor. De Apocalipsis tenía solo un manuscrito, también del siglo 12, tomado prestado de su amigo Reuchlin. A este manuscrito le faltaba la última hoja, que había contenido los últimos seis versículos del libro. Para la impresión del texto griego de estos versículos, Erasmo dependió de la Vulgata Latina de Jerónimo, de la cual los tradujo».

Esta primera edición del Nuevo Testamento griego apareció con numerosos errores, muchos de los cuales (pero no todos) fueron corregidos en la segunda edición de Erasmo (1519). En los años siguientes se hicieron nuevas ediciones de ese texto, y en 1550 Robert Etienne (conocido como Stephanus) publicó su tercera edición, que fue también la primera con aparato crítico: incluyó en ella variantes de catorce manuscritos griegos y de la Políglota complutense. (La cuarta edición de Stephanus [1551] tuvo una característica muy particular: por primera vez el texto del Nuevo Testamento aparece dividido en versículos numerados.) A los hermanos Elzevir (Buenaventura y Abrahán) se les debe el uso de la expresión textus receptus, que ellos incluyeron en el prefacio de su edición de 1633.

Se descubren nuevos manuscritos

Con el pasar del tiempo fueron descubriéndose manuscritos de la Biblia cada vez más antiguos. Para el estudio de las Escrituras hebreas, los Rollos del Mar Muerto representan un testimonio de sobresaliente importancia. Y para el Nuevo Testamento, los descubrimientos de los siglos 19 y 20 han hecho que hoy se cuente con más de cinco mil manuscritos (número que incluye desde los que transcriben solo pequeños fragmentos hasta los que contienen el Nuevo Testamento completo).

Las copias a mano

Antes de la invención de la imprenta, todas las copias se hacían a mano. Como consecuencia de ello, se introdujeron en esas copias formas del texto que hacían que los manuscritos difirieran entre sí. A tales formas distintas se les llama variantes. Esas variantes son de muy diversa naturaleza, por lo que los manuscritos difieren unos de otros en muchos aspectos. Esto se debía a que el copista no transcribía con toda exactitud el documento que estaba copiando. Con mucha frecuencia, tales variantes eran resultado de actos involuntarios.

El copista confundía a veces una letra o una palabra con otra, porque eran parecidas; o repetía o eliminaba una palabra o un conjunto de palabras; o transcribía una letra por otra, porque se pronunciaban de la misma manera. En otras ocasiones, el copista se sentía en libertad de modificar el texto, y lo corregía para hacer más fluido el estilo o menos dura la construcción gramatical, para aclarar los textos que consideraba obscuros, para substituir una palabra por otra que le parecía más apropiada (tomada, en algunos casos, de un pasaje paralelo). En otros casos, el copista completaba un texto con información proveniente de otros textos, incluso de material apócrifo; y, a veces, modificaba un texto para que armonizara con otro.


c) El texto bizantino
El copiado a mano dio lugar a que surgieran grupos de manuscritos que se caracterizan por tener aspectos en común, al contener variantes del mismo tipo. Conforman lo que algunos eruditos llaman «tipos o familias de textos». De hecho, los manuscritos en los que Erasmo, Etienne y los hermanos Elzevir basaron sus ediciones del Nuevo Testamento griego son del tipo bizantino.

Los especialistas consideran que este texto es de formación tardía (en comparación con el texto alejandrino o con el occidental, por ejemplo), y tiene la característica de ser lúcido y completo: quienes dieron forma a este texto trataron de eliminar cualquier dureza en el uso de la lengua, procuraron combinar dos o más pasajes que diferían entre sí para producir un texto expandido y más completo (lo que se conoce como «conflación»), y armonizaron pasajes paralelos divergentes.

El texto bizantino se ha llamado también siríaco, antioqueno, koiné y eclesiástico; se conoce, además, como texto recibido (textus receptus) y texto mayoritario. Fue probablemente producido en Antioquía de Siria y llevado a Constantinopla (antigua Bizancio). De allí -es a saber, desde la capital- se distribuyó por todo el imperio bizantino.

Por la labor de los impresores del siglo 16, este texto sirvió de base para casi todas las traducciones del Nuevo Testamento a los idiomas modernos, hasta el siglo pasado. Hay algunas personas que hablan o escriben acerca del «texto recibido» (o «texto bizantino») como si se tratara de un texto único, sin variantes; pero no es así.

Basta echar una ojeada al aparato crítico de una edición de ese texto (como la publicada por Hodges y Farstad, con el título de The Greek New Testament according to the Majority Text [Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1982]) para darse cuenta de que hay también muchas variantes entre los manuscritos que componen el texto bizantino.

La complejidad del proceso de transmisión del texto griego del Nuevo Testamento, con múltiples influencias, da razón de ese hecho. Se añaden, además, los problemas planteados por las traducciones antiguas: Estas también presentan sus propias variantes, algunas de ellas debidas a nuevos factores (como, por ejemplo, que el traductor no conociera a cabalidad alguna de las lenguas con las que trataba, ya fuera su propio idioma o el idioma del texto del que traducía o al que traducía).

Los manuscritos griegos utilizados por los impresores que hemos mencionado eran, con algunas excepciones, los manuscritos más antiguos de que ellos disponían. Las excepciones fueron pocas. Sobresale el hecho de que Teodoro Beza, el amigo y sucesor de Calvino en Ginebra, aunque había adquirido un manuscrito del siglo 5º (el Códice Beza) y otro del siglo 6º (el Códice Claromontanus), hizo muy poco uso de ellos en sus propias ediciones del Nuevo Testamento griego (que fueron por lo menos diez; la última, póstuma).

Esta reticencia se debió, probablemente, al temor que sentía de presentar a la comunidad académica un texto con significativas variantes. Las ediciones mencionadas (del Nuevo Testamento griego) constituían, por ende, el material en esa lengua bíblica de que disponían los traductores del texto sagrado. No había otro.

Traducciones contemporáneas
Aparte de las revisiones de la versión Reina-Valera, en años recientes los evangélicos de habla castellana han producido pocas nuevas traducciones. Estas ya no usan, para el Nuevo Testamento, el texto recibido, sino una edición crítica del texto griego, de carácter ecléctico, como la publicada por Sociedades Bíblicas Unidas o por la Sociedad Bíblica Alemana.

Lo dicho es válido no solo respecto de la traducción conocida como «Dios habla hoy» (de carácter interconfesional y publicada por Sociedades Bíblicas Unidas), sino también, por ejemplo, respecto del «Nuevo Testamento, Salmos y Proverbios. Nueva versión internacional», de la Sociedad Bíblica Internacional.

En esta última traducción, las variantes que aparecen en el texto recibido son relegadas a notas al pie de página. Lo mismo se aplica a la versión llamada «Biblia de las Américas», la que incluso señala -en sus «Principios de traducción»- que «en general se ha seguido el texto del Novum Testamentum Graece de Nestle-Aland en su vigésima sexta edición».

Y aun la revisión de la Reina-Valera conocida como «Reina-Valera Actualizada» (de la Casa Bautista de Publicaciones) indica explícitamente que «se basa en los mejores textos griegos conocidos en la actualidad, tal como aparecen presentados en la tercera edición del Nuevo Testamento griego de Sociedades Bíblicas Unidas».

Esta es la realidad contemporánea en cuanto a traducciones de la Biblia. No obstante, como indicamos al final de la sección anterior, en la Reina-Valera 1995 se mantiene la misma base textual de la traducción de Reina: el Texto recibido (o textus receptus).

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Criterios para la revisión

Plutarco Bonilla
Hubo también necesidad de establecer las líneas directrices que habrían de orientar el trabajo del comité revisor. Por supuesto, tales pautas irían adquiriendo más precisión, y se irían corrigiendo, según fuera avanzando la revisión. Los criterios principales fueron los siguientes:

  1. Como no se trata de una nueva traducción, se mantendrían las opciones exegéticas de la Reina-Valera de 1960. Solo se modificarían aquellos aspectos en que se considerara necesario por estimar que la exégesis podía mejorarse significativamente.
  2. Se sustituirían palabras que han dejado de ser comprensibles para la mayoría de los lectores de esta nueva revisión. Por ejemplo: barbecho, hornaza, muladar, joyel, y muchas otras.
  3. También se sustituirían palabras que, aunque comprensibles, no reflejan hoy, con precisión, el significado del texto original.
  4. Las expresiones que ahora nos resultan extrañas o que resultan incomprensibles también se habrían de cambiar.
  5. Se haría más ágil la redacción, al modificar, de acuerdo con el uso contemporáneo, la puntuación de pasajes como los siguientes: Ro 1.1-17; 3.22-26; Ef 1.3-10; Flp 1.3-7.
  6. La redacción de pasajes que se han considerado muy significativos por los evangélicos se modificaría, cuando fuera necesario, lo menos posible.
  7. Los textos poéticos se imprimirían como tales.

Después de varias consultas realizadas por el Departamento de Producción de Sociedades Bíblicas Unidas, se tomaron, además, las siguientes decisiones:

  • Mantener la palabra «Jehová», donde corresponda, para designar el nombre de Dios en el Antiguo Testamento. Se consideró que este es uno de los elementos distintivos de la Reina-Valera en toda su historia, por lo que debía retenerse.
  • Conservar el término «Verbo» en los textos correspondientes de los escritos juaninos (aun cuando el original de Reina había traducido el vocablo griego Logos por «Palabra», y así lo había mantenido Valera).

Procedimiento de revisión
Constituido el Comité bajo la dirección del Departamento de Traducciones de Sociedades Bíblicas Unidas, se distribuyó la revisión del texto de la RVR-60 entre los miembros. La revisión hecha por uno de ellos pasaba a los demás, quienes a su vez agregaban sus propias sugerencias y las remitían al coordinador. Este revisaba todas las correcciones propuestas y, lo que correspondía, se discutía en el pleno del Comité, que se reunió dos veces por año.

Una vez que quedaba establecido el texto revisado básico, este se enviaba a un grupo de lectores, de España, de América Latina y de las comunidades hispanas de los Estados Unidos. Las sugerencias que estos lectores hacían las estudiaba el coordinador del proyecto. Este incorporaba de una vez aquellas sugerencias que evidentemente eran correctas (por ejemplo, errores que se les habían pasado a los correctores originales), y remitía de nuevo al Comité aquellas otras que ameritaban ser tratadas en grupo. Así se produjo el texto final.

Contenido
Esta obra es una revisión de un texto ya considerado clásico. No se trata, por tanto, de una nueva traducción. Este hecho tiene algunas implicaciones muy importantes:

Primero, se ha mantenido la base textual de la traducción fundamental. Aun cuando se ha cotejado la traducción con la Biblia Hebraica Stuttgartensia (para el Antiguo Testamento) y con el llamado «texto crítico» del Nuevo Testamento (edición de Sociedades Bíblicas Unidas), los cambios en el uso del texto en los idiomas originales se han limitado a aquellos casos en los que la traducción de Reina-Valera resultaba confusa o incomprensible.

Segundo, en consonancia con lo anterior, y cuando se estimó que era importante, se han colocado en notas al pie de página algunas observaciones relativas a los textos en los idiomas bíblicos. Esto tiene que ver principalmente con el Nuevo Testamento.

Y tercero, se ha respetado el sentido del texto de Reina-Valera, excepto cuando resulte ser, de manera evidente en la actualidad, un error de traducción (por lo general debido a incomprensión del idioma original). En los casos en que haya diversas posibilidades de traducción, se ha mantenido la opición exegética representada por la tradición de Reina-Valera.

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Uso de la traducción Dios habla hoy

Plutarco Bonilla
¿Cómo puede «sacársele el jugo» al uso de un instrumento tan importante como este para el estudio sistemático y más profundo de las Sagradas Escrituras? Damos a continuación algunas recomendaciones que consideramos de carácter práctico y que permiten el uso de la VPEE en diversos contextos y con fines diversos.

1. El estudio comunitario

No todos los miembros de un grupo cristiano que estudia la Biblia tienen acceso a diccionarios o comentarios bíblicos. Además, especialmente en relación con estos últimos, a muchas personas les resulta difícil usarlos, porque requieren que uno disponga de más tiempo. La VPEE no le entrega al estudiante estudios ya hechos, sino que le provee la «materia prima», indispensable para que él mismo haga, con su propio esfuerzo, el estudio de las Escrituras.

En el estudio bíblico de un texto determinado pueden presentarse los siguientes elementos que necesiten aclaración. (No siempre aparecerán, para un mismo texto, todos los que a continuación se mencionan.) Indicamos entre paréntesis qué aspectos de la VPEE pueden ayudar al estudiante en el análisis respectivo:

  • Información histórica (introducciones; notas; recuadros; tablas cronológicas)
  • Información geográfica (introducciones; notas; mapas)
  • Información cultural (notas y recuadros) y social (introducciones, notas, tablas y recuadros). (Se incluyen en estos asuntos: costumbres, instituciones, ritos y ceremonias, utensilios y otros aspectos similares.)
  • Información literaria y lingüística (introducciones y notas)
  • Información temática relativa al asunto principal del texto que se estudie o al tema que se esté analizando (notas, Índice temático, referencias paralelas [en las notas], recuadros)
  • Información teológica (principalmente en las notas). [Debe tenerse en cuenta que Sociedades Bíblicas Unidas es profundamente respetuosa de la teología particular de cada una de las iglesias a las que sirve y, por tanto, sus notas teológicas no son de carácter dogmático, y no entran a discutir las doctrinas específicas y distintivas de esas iglesias.]

Al repasar lo que en la lista precedente hemos colocado entre paréntesis, el lector tendrá a mano una enumeración completa de las diferentes clases de material adicional que se ha incluido en esta edición de la VPEE. O sea: notas, introducciones, recuadros (tablas que se incluyen en la parte donde va el texto, pero bien diferenciadas, y que cubren una gama amplia de temas: personajes, aspectos culturales e históricos, pueblos e imperios, aspectos religiosos y teológicos, ministerio de Jesús, términos teológicos sobresalientes), índice temático, tablas colocadas al final del texto (cronológicas, y de pesas, monedas y medidas), calendario hebreo, mapas.

En el estudio bíblico comunitario podría procederse de la siguiente manera (en relación con el uso de la VPEE):

  • Se distribuye cada uno de los aspectos mencionados en los párrafos anteriores entre los miembros del grupo;

  • se instruye a cada miembro respecto de lo que debe hacer con el aspecto que le corresponde investigar y se le provee de información adicional acerca de cómo ampliar la información respectiva con material que le sea de fácil acceso;

  • en el orden apropiado, se les permite a esos miembros exponer el resultado de sus averiguaciones, y se deja tiempo para los comentarios que tengan que hacer los demás miembros del grupo; en esta discusión debe prestarse atención a las implicaciones que tienen, para esa comunidad en concreto, los resultados de las investigaciones que han hecho sus miembros.

Se requiere que el líder del grupo sea ágil en el manejo de esta herramienta (y otras, por supuesto), de tal manera que él sea, sobre todo, un guía que oriente el trabajo de los demás. Se recomienda también que, para estudios sucesivos haya una rotación de los aspectos que cada uno analiza (de tal manera que no le toque siempre el mismo a cada persona).

2. En el estudio familiar

En la tradición evangélica esta práctica es de suma importancia y ha ocupado un lugar muy significativo en la vida de muchos hogares cristianos. A veces se le da el nombre de «altar familiar» o de «devocional familiar».

La VPEE le ofrece, en primerísimo lugar, un texto bíblico que no es una paráfrasis sino una traducción, y que está hecha de acuerdo con el uso común de la lengua castellana. Se sigue así el mismo principio que guió a los escritores bíblicos originales. Esto quiere decir que, sin demérito de su calidad, el texto de la «versión popular» está al alcance de todos, y no solo de quienes tienen una cultura superior (secular o teológica). Por eso, quienes la usan dan testimonio de que es de fácil comprensión. La traducción se realizó siguiendo los principios conocidos como de «equivalencia dinámica».

Lo que acabamos de señalar es de un valor incalculable para aquellos hogares donde haya niños, adolescentes y jóvenes. Para ellos es fundamental que el texto bíblico mismo sea comprensible y esté escrito en el mismo lenguaje que se utiliza en el seno del hogar.

Quien dirija el estudio familiar puede ir planteando las preguntas apropiadas, según avanza el comentario del texto bíblico correspondiente. Para ello puede seguir, en los aspectos oportunos, la lista de asuntos que se mencionaron al hablar del estudio bíblico comunitario. Los diversos miembros de la familia podrían buscar las respuestas correspondientes en las varias secciones que se incluyen en la VPEE. No importa si en una sola sesión no puede terminarse el estudio de un determinado pasaje. A fin de cuentas se trata, sobre todo, de aprender como familia, y no de pasar superficialmente y a la carrera por las enseñanzas bíblicas.

Además, con la práctica, si se hace de manera ágil e interesante, se verá cómo los miembros de la familia -si cada uno de ellos cuenta con su ejemplar personal de la VPEE- se preocupará por prepararse con anticipación. Y eso redundará en beneficio de todos.

3. En el estudio personal

Sea que uno estudie sistemáticamente la Biblia o que esté estudiando un tema específico, la VPEE se constituye igualmente en una herramienta de gran valor.

Para el estudio del texto son también aplicables los mismos principios que hemos expuesto en las dos secciones anteriores. Pero aquí el trabajo será personal, y, por tanto, el interesado podrá establecer su propio ritmo de trabajo.
Para el estudio temático, la combinación del Índice temático y las notas (más las otras herramientas que se incluyen en la VPEE) le ofrecen al estudiante de la Biblia una gran riqueza de conocimientos e información.

4. En la predicación
En la tradición evangélica, la auténtica predicación es la predicación expositiva: tomar un texto y desmenuzarlo, para hacer que la congregación perciba con claridad aquello que no sea tan obvio a primera vista, aun cuando esté en el texto. Recuérdese que predicar no es repetir.

Junto a las otras herramientas a las que debe recurrir todo predicador (comentarios, diccionarios bíblicos, concordancias, abundantes lecturas), la DHHEE debe ocupar un lugar privilegiado: le ofrece notas específicas sobre diversos aspectos del texto que se estudia, puestas al día, y también observaciones importantes sobre el libro al que ese texto pertenece (observaciones que encontrará, sobre todo, en las diversas introducciones). Para enriquecer aún más el conocimiento de un pasaje, el predicador puede «jugar» entre las notas y el Índice temático, yendo de uno a otro, y descubrirá cómo se amplía su visión del texto bíblico.

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La Biblia y la Biblia del Oso

Plutarco Bonilla

La Biblia ha sido el libro de la Iglesia prácticamente desde que esta nació. Al principio, por supuesto, ese libro lo constituían solo las Escrituras hebreas que usaban los cristianos antes que fueran escribiéndose y añadiéndose al canon los textos del Nuevo Testamento. Este último hecho fue un proceso que duró cierto tiempo.

Cuando la iglesia cristiana, en el ejercicio de la vocación misionera que había recibido del Señor resucitado, se extendió por el mundo, muy pronto se hizo sentir la necesidad de traducir el sagrado libro a las nuevas lenguas en las que se anunciaba el evangelio. Las Escrituras hebreas ya habían sido traducidas al griego, idioma en que se escribió la totalidad de los libros del Nuevo Testamento. Luego aparecieron diversas traducciones al latín, al copto, al siríaco, etcétera.

El castellano no podía ser una excepción. Así, tan pronto como se forma la lengua, aparecieron diversas traducciones, hechas por judíos, de los textos de la Biblia hebrea. También los cristianos tradujeron toda la Biblia, pero fueron traducciones del latín y no de los idiomas originales. Sí hubo traducciones del Nuevo Testamento hechas del griego (como las de Enzinas [1543] y Juan Pérez de Pineda [1556], aunque algunos consideran que esta no fue una traducción propiamente dicha sino una revisión de la de Enzinas).

En 1569 vio la luz, por primera vez, la Biblia del Oso. Fue obra de don Casiodoro de Reina, aunque hubiese contado con ayuda de colaboradores. Acerca de esta edición de la primera traducción castellana de la Biblia hecha cotejando los idiomas originales, mucho se ha escrito. Al final del presente trabajo incluimos una pequeña bibliografía dirigida a aquellos lectores que tuvieran interés en continuar el estudio de ese tema.

Las revisiones
El castellano de la Biblia del Oso corresponde, como es natural, a la manera como se escribía nuestro idioma en la segunda mitad del siglo 16. Para comenzar, nótese que el apellido de Reina se escribía indistintamente con «i» y con «y»: Reina y Reyna. Este simple ejemplo no es más que una muestra de que, desde esa época a la actual han cambiado muchas cosas; entre ellas: el vocabulario, la formación de los verbos, la sintaxis u organización de las palabras en la frase. También han cambiado tanto el conjunto de libros que se incluyen en la Biblia como la base textual, especialmente del Nuevo Testamento, que usó Reina.

En la segunda mitad del siglo 16, la ortografía castellana no se había fijado, por lo que encontramos que una misma palabra los escritores la escribían de diferentes maneras. (Esto no debe extrañar, pues todavía hoy hay palabras que pueden escribirse «con dos ortografías», al menos según consta en los diccionarios: armonía y harmonía [y sus derivados]; pentagrama y pentágrama; zábila, zabila y sábila; icaco e hicaco; ibero e íbero; pelícano y pelicano; conciencia y consciencia; arveja y alverja… y muchas otras.)

Por las razones dichas -que ilustraremos con abundantes ejemplos en las páginas siguientes-, ha sido necesario, con el pasar del tiempo, someter la Biblia del Oso a repetidas revisiones, para ponerla a tono con los cambios en el uso de la lengua y, hasta donde haya sido posible, con los avances en la investigación bíblica.

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