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Uso de la traducción Dios habla hoy

Plutarco Bonilla
¿Cómo puede «sacársele el jugo» al uso de un instrumento tan importante como este para el estudio sistemático y más profundo de las Sagradas Escrituras? Damos a continuación algunas recomendaciones que consideramos de carácter práctico y que permiten el uso de la VPEE en diversos contextos y con fines diversos.

1. El estudio comunitario

No todos los miembros de un grupo cristiano que estudia la Biblia tienen acceso a diccionarios o comentarios bíblicos. Además, especialmente en relación con estos últimos, a muchas personas les resulta difícil usarlos, porque requieren que uno disponga de más tiempo. La VPEE no le entrega al estudiante estudios ya hechos, sino que le provee la «materia prima», indispensable para que él mismo haga, con su propio esfuerzo, el estudio de las Escrituras.

En el estudio bíblico de un texto determinado pueden presentarse los siguientes elementos que necesiten aclaración. (No siempre aparecerán, para un mismo texto, todos los que a continuación se mencionan.) Indicamos entre paréntesis qué aspectos de la VPEE pueden ayudar al estudiante en el análisis respectivo:

  • Información histórica (introducciones; notas; recuadros; tablas cronológicas)
  • Información geográfica (introducciones; notas; mapas)
  • Información cultural (notas y recuadros) y social (introducciones, notas, tablas y recuadros). (Se incluyen en estos asuntos: costumbres, instituciones, ritos y ceremonias, utensilios y otros aspectos similares.)
  • Información literaria y lingüística (introducciones y notas)
  • Información temática relativa al asunto principal del texto que se estudie o al tema que se esté analizando (notas, Índice temático, referencias paralelas [en las notas], recuadros)
  • Información teológica (principalmente en las notas). [Debe tenerse en cuenta que Sociedades Bíblicas Unidas es profundamente respetuosa de la teología particular de cada una de las iglesias a las que sirve y, por tanto, sus notas teológicas no son de carácter dogmático, y no entran a discutir las doctrinas específicas y distintivas de esas iglesias.]

Al repasar lo que en la lista precedente hemos colocado entre paréntesis, el lector tendrá a mano una enumeración completa de las diferentes clases de material adicional que se ha incluido en esta edición de la VPEE. O sea: notas, introducciones, recuadros (tablas que se incluyen en la parte donde va el texto, pero bien diferenciadas, y que cubren una gama amplia de temas: personajes, aspectos culturales e históricos, pueblos e imperios, aspectos religiosos y teológicos, ministerio de Jesús, términos teológicos sobresalientes), índice temático, tablas colocadas al final del texto (cronológicas, y de pesas, monedas y medidas), calendario hebreo, mapas.

En el estudio bíblico comunitario podría procederse de la siguiente manera (en relación con el uso de la VPEE):

  • Se distribuye cada uno de los aspectos mencionados en los párrafos anteriores entre los miembros del grupo;

  • se instruye a cada miembro respecto de lo que debe hacer con el aspecto que le corresponde investigar y se le provee de información adicional acerca de cómo ampliar la información respectiva con material que le sea de fácil acceso;

  • en el orden apropiado, se les permite a esos miembros exponer el resultado de sus averiguaciones, y se deja tiempo para los comentarios que tengan que hacer los demás miembros del grupo; en esta discusión debe prestarse atención a las implicaciones que tienen, para esa comunidad en concreto, los resultados de las investigaciones que han hecho sus miembros.

Se requiere que el líder del grupo sea ágil en el manejo de esta herramienta (y otras, por supuesto), de tal manera que él sea, sobre todo, un guía que oriente el trabajo de los demás. Se recomienda también que, para estudios sucesivos haya una rotación de los aspectos que cada uno analiza (de tal manera que no le toque siempre el mismo a cada persona).

2. En el estudio familiar

En la tradición evangélica esta práctica es de suma importancia y ha ocupado un lugar muy significativo en la vida de muchos hogares cristianos. A veces se le da el nombre de «altar familiar» o de «devocional familiar».

La VPEE le ofrece, en primerísimo lugar, un texto bíblico que no es una paráfrasis sino una traducción, y que está hecha de acuerdo con el uso común de la lengua castellana. Se sigue así el mismo principio que guió a los escritores bíblicos originales. Esto quiere decir que, sin demérito de su calidad, el texto de la «versión popular» está al alcance de todos, y no solo de quienes tienen una cultura superior (secular o teológica). Por eso, quienes la usan dan testimonio de que es de fácil comprensión. La traducción se realizó siguiendo los principios conocidos como de «equivalencia dinámica».

Lo que acabamos de señalar es de un valor incalculable para aquellos hogares donde haya niños, adolescentes y jóvenes. Para ellos es fundamental que el texto bíblico mismo sea comprensible y esté escrito en el mismo lenguaje que se utiliza en el seno del hogar.

Quien dirija el estudio familiar puede ir planteando las preguntas apropiadas, según avanza el comentario del texto bíblico correspondiente. Para ello puede seguir, en los aspectos oportunos, la lista de asuntos que se mencionaron al hablar del estudio bíblico comunitario. Los diversos miembros de la familia podrían buscar las respuestas correspondientes en las varias secciones que se incluyen en la VPEE. No importa si en una sola sesión no puede terminarse el estudio de un determinado pasaje. A fin de cuentas se trata, sobre todo, de aprender como familia, y no de pasar superficialmente y a la carrera por las enseñanzas bíblicas.

Además, con la práctica, si se hace de manera ágil e interesante, se verá cómo los miembros de la familia -si cada uno de ellos cuenta con su ejemplar personal de la VPEE- se preocupará por prepararse con anticipación. Y eso redundará en beneficio de todos.

3. En el estudio personal

Sea que uno estudie sistemáticamente la Biblia o que esté estudiando un tema específico, la VPEE se constituye igualmente en una herramienta de gran valor.

Para el estudio del texto son también aplicables los mismos principios que hemos expuesto en las dos secciones anteriores. Pero aquí el trabajo será personal, y, por tanto, el interesado podrá establecer su propio ritmo de trabajo.
Para el estudio temático, la combinación del Índice temático y las notas (más las otras herramientas que se incluyen en la VPEE) le ofrecen al estudiante de la Biblia una gran riqueza de conocimientos e información.

4. En la predicación
En la tradición evangélica, la auténtica predicación es la predicación expositiva: tomar un texto y desmenuzarlo, para hacer que la congregación perciba con claridad aquello que no sea tan obvio a primera vista, aun cuando esté en el texto. Recuérdese que predicar no es repetir.

Junto a las otras herramientas a las que debe recurrir todo predicador (comentarios, diccionarios bíblicos, concordancias, abundantes lecturas), la DHHEE debe ocupar un lugar privilegiado: le ofrece notas específicas sobre diversos aspectos del texto que se estudia, puestas al día, y también observaciones importantes sobre el libro al que ese texto pertenece (observaciones que encontrará, sobre todo, en las diversas introducciones). Para enriquecer aún más el conocimiento de un pasaje, el predicador puede «jugar» entre las notas y el Índice temático, yendo de uno a otro, y descubrirá cómo se amplía su visión del texto bíblico.

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El estudio personal de la Biblia

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