EUROPA-ORIENTE MEDIO — La función de los consultores de traducción de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU) es muy variada. El manejo de los proyectos de traducción inevitablemente hace que los consultores de traducción deban viajar extensamente, a menudo en ambientes inhóspitos. En otras ocasiones mantendrán desde sus oficinas un contacto regular con equipos de traducción.
Otros elementos importantes de su trabajo incluyen la capacitación de traductores, hablar de sus experiencias y emprender investigaciones pioneras en aspectos que tienen que ver con estudios bíblicos, lingüística y teoría y práctica de la traducción.
«Es vital que obtengamos credibilidad por lo que estamos tratando de hacer», enfatiza el doctor Thomas Kaut. «Debemos estar dispuestos a interactuar con la gente del lugar y a respetar su herencia espiritual. Nuestra actitud debe ser la de aprender de ellos, no la de darles a ellos. Este método, aunado al de colocar nuestro trabajo en el contexto misionero más amplio, garantizará el éxito de la traducción bíblica».
El doctor Kaut da como ejemplo un proyecto del cual está encargado en la República Buryat, una de las más pobres de la Federación Rusa. El trabajo de la traducción del Antiguo Testamento al idioma local que hablan cerca de cuatrocientas cincuenta mil personas y otras cien mil que viven en la China y Mongolia, comenzó a finales de la década de los años noventa. Un intento previo de traducir la Biblia para el pueblo buryat no tuvo éxito, en parte debido a que se subestimó la influencia de la religión tradicional, explica.
Profundidad espiritual
«El método occidental para interpretar la Biblia no significa nada para esta gente que espera profundidad espiritual, en vez de análisis intelectual. Siempre debemos tener esto en cuenta. Para esta gente, la Biblia es una obra literaria mundial, y es natural que la quieran en su propia lengua. Sin embargo, es una lengua que carece de palabra para Dios. Nuestro trabajo debe llenar este vacío.
«Mostrar respeto hacia la herencia espiritual de este pueblo puede a veces hacerse visible: asistí a una ceremonia chamanista, por ejemplo, y también he estado en monasterios budistas. Cuando ven que uno hace esto, hacen preguntas y se percatan de que el cristianismo, también, ofrece una riqueza espiritual».
La religión tradicional y la cultura local siguen ejerciendo una fuerte influencia en Yakutia, una de las zonas donde el reverendo doctor Seppo Sipilä dirige un proyecto de traducción.
El lugar más frío
«Yakutia tiene la superficie de la Europa oriental y el lugar deshabitado más frío del hemisferio norte», explica. «¡El vuelo desde Moscú a este lugar demora nueve horas! A pesar de que todas las Iglesias principales ya tienen presencia allí, la mayoría de la gente no es cristiana.
«Contamos con tres traductores. Dos viven en el mismo pueblo, y eso ayuda. También tenemos personal auxiliar. Nos las arreglamos para reunirnos regularmente, a pesar de las distancias, y esto marca un impacto positivo en el trabajo. Otro factor positivo es que, gracias al legado de la era comunista, muchas personas de la localidad son muy bien educadas. Dos de los traductores pueden trabajar con textos hebreos, por ejemplo, y nosotros les ofrecemos capacitación adicional según sea necesario.
«Sin embargo, no podemos garantizarles a los traductores la seguridad de un trabajo a largo plazo en esta etapa, por eso deben realizar otro trabajo además de sus traducciones».
La necesidad de que los traductores tengan una fuente adicional de ingreso se presenta también en Uzbekistán, donde la doctora Marijke de Lang coordina un proyecto del Antiguo Testamento en la empobrecida región de Karakalpak.
«Hay mucho desempleo aquí, y los traductores no son ricos. También ha habido mucho daño ecológico en el lugar, y eso significa que la gente no goza de buena salud. A veces recibo solicitudes de ayuda financiera suplementaria, pero a largo plazo no ayudaría darles más dinero a los traductores. Es mejor para ellos ganar un sueldo local promedio, ya que al pagarles más haría que los parientes dependieran muchísimo de ellos. Si es necesario, tienen que buscar un segundo trabajo».
A diferencia de los colegas en Yakutia, los traductores de Karakalpak no tienen el beneficio de una buena educación.
«Los traductores requieren de mucha capacitación. Esto significa que solamente podemos emplear a unos cuantos, porque de otra manera, la capacitación sería una carga muy pesada».
Sentimiento de inferioridad
Otro reto adicional para los cristianos karakalpakenses es la condición social: el pueblo karakalpak en general es una minoría en Uzbekistán, y a menudo se siente inferior, y en el caso de los cristianos, estos se sienten «doblemente minoritarios». Esto significa que pueden ser avergonzados por sus parientes y vistos con suspicacia por las comunidades en las que viven.
«Es ciertamente difícil para estas personas», comenta la doctora De Langa. «Quisiera visitarlos, pero desafortunadamente no he podido obtener permiso para viajar allá. Por eso tenemos que reunirnos fuera del país cada vez que celebramos una reunión de equipo. Debo depender de contactos locales para obtener información acerca de la propia región.
Entendimiento
«Otro de mis retos es lograr que la gente entienda lo que significa no tener la Biblia en el idioma propio. Cuando hago presentaciones en los Países Bajos acerca de la traducción bíblica, a veces me preguntan por qué los karakalpakenses simplemente no pueden leer la Biblia en ruso o en uzbeco. Los invito a que se imaginen si los holandeses tuviera solamente acceso a la Biblia en alemán, la lengua del antiguo opresor».
El trabajo de los restantes consultores de traducción que asistieron a la reunión en Haarlem es igualmente variado y retador. El doctor Lénart de Regt, quien fuera nombrado recientemente al cargo de coordinador de traducciones para el Área de Europa-Oriente Medio de las SBU (ATCO por sus siglas en inglés), dirige proyectos en lenguas que incluyen el ruso, el curdo y el tártaro, mientras que el trabajo del doctor John Elwolde comprende tres proyectos en el ugro-finés en el norte de Rusia, coordinados por la oficia de Helsinki del Instituto para la Traducción Bíblica. El doctor Elwolde también participa en dos proyectos de traducciones en lenguaje gestual en España (como el doctor Sipilä en Finlandia), y sirve de punto de contacto para los proyectos de traducción al caló en todo el Área de Europa-Oriente Medio. Los proyectos del doctor Kees de Blois lo llevan a territorios tan diversos como Lapland y Georgia.
Variedad de destrezas
El doctor Simón Crisp, recién nombrado director de Servicio de Traducciones de las SBU, fue hasta hace poco el ATCO de Europa-Oriente Medio. Comenta: «La mayoría de la gente no se da cuenta de la enorme variedad de proyectos de traducción en marcha en nuestra Área. Atender todos estos proyectos y las Sociedades Bíblicas requiere de una gran variedad de destrezas y conocimiento de los consultores de traducción, que han puesto sus calificaciones y experiencia al servicio de la causa bíblica».






