Por Jesús Colina
CIUDAD DEL VATICANO – Tras la ronda de intervenciones de los padres sinodales ante la congregación general, uno de los auditores ha sintetizado un parecer compartido entre los presentes: en el Sínodo de la Palabra la cuestión es el “cómo” no el “qué”.
De hecho, entre los participantes hay un acuerdo total sobre la cuestión de fondo: la Palabra, es mucho más que la Biblia, es el mismo Cristo, tesoro incalculable de la Iglesia. Ahora bien, como dijo el oyente, Ricardo Grzona, ahora hace falta comprender “cómo” hacer para que se convierta en vida de las personas.
Incluso una de las pocas cuestiones que ha provocado cierta tensión en esta semana, la relación entre exegetas y teólogos, entre exegetas y obispos, y entre exegetas y pueblo de Dios, ha encontrado una respuesta compartida: la teología y el magisterio tienen necesidad de los exegetas y los exegetas tienen necesidad de la teología y el magisterio. La respuesta está en la complementariedad y la comunión.
Los padres sinodales han trabajado, divididos en grupos linguísticos, de unas 22 personas cada uno, para poder presentar propuestas concretas que respondan al “cómo”.
Grzona, presidente de la Fundación Ramón Pané, con sede en Honduras, intervino ante la asamblea haciéndose portavoz de los millones de catequistas del mundo.
“En el tema sobre la Biblia el ‘qué’ es muy claro. Los catequistas esperan de este Sínodo que se ofrezcan pistas concretas para el ‘cómo’ llevar adelante esta tarea”, afirmó Grzona, consultor católico de las Sociedades Bíblica Unidas de los Estados Unidos.
El oyente pidió a la asamblea “tener unas líneas concretas, pensando sobre todo en esa gran mayoría de gente que vive en la cultura mediática y que cada vez lee menos”.
“Notamos que en la catequesis se enseña más a rezar (como recitar oraciones) que a orar propiamente como respuesta a Dios que se comunica primero con su Palabra”, dijo el consultor, cuya intervención provoco uno de los raros aplausos generales de la asamblea.
“Todavía hay mucho camino que recorrer en este tema de la oración y es menester que nuestras estructuras todas, comenzando por la catequesis sean verdaderas escuelas de oración”.
En particular, Grzona se refirió a una de las propuestas más repetidas hasta ahora por este Sínodo, la “Lectio divina”, para explicar cómo esta práctica se está promoviendo en Internet entre los jóvenes.
Se trata del proyecto de “Lectionautas” (http://lectionautas.com), al que ya se han unido más de 300 mil jóvenes, según informó.
El pasado viernes se realizó la entrega de las propuestas de los grupos de trabajo a la secretaría general del Sínodo. Será la base, que luego será unificada y votada, para recoger los frutos que presentará esta asamblea al Papa. [Tomado de Red Católica]
Un Sínodo que renovará la Iglesia, según su secretario general
El sínodo de los obispos sobre la Palabra de Dios renovará a la Iglesia. Es la convicción que manifiesta en esta entrevista el arzobispo Nikola Eterovic, su secretario general. El Espíritu Santo está actuando y se siente, reconoce. Entre las personas a las que quiere llegar el sínodo se encuentran también los “analfabetos bíblicos”.
-¿Qué importancia tiene este sínodo sobre la Palabra de Dios?
-Arcivescovo Eterovic: Es esencial para la vida y la misión de la Iglesia, para la actividad de la Iglesia en el mundo actual. Todos debemos descubrir la actualidad de la Palabra de Dios que es viva y eficaz y que se nos dirige personalmente y como comunidad, como Iglesia, para animar al mundo entero, para redescubrir la Palabra de Dios que en definitiva es Jesucristo, Verbo Encarnado.
Todos debemos renovarnos, escuchar la palabra de Dios, meditarla, hacerla parte de nuestra vida y después aplicarla en nuestras actividades personales, familiares y sociales.
-¿Qué se espera de este sínodo?
-Arcivescovo Eterovic: Esperamos de este sínodo, con la Gracia del Espíritu Santo –en verdad se percibe la presencia del Espíritu Santo en nuestros trabajos–, una renovación de la Iglesia a partir de la escucha atenta de la Palabra de Dios. Dios nos dirige hoy una palabra de vida, de esperanza y de caridad.
-¿Cuáles han sido los temas fundamentales hasta hoy en este sínodo?
-Arcivescovo Eterovic: Podemos decir que la primera parte se ha concentrado en qué es la palabra de Dios, la creación. Dios nos habla también a través de la creación, del Antiguo Testamento, del Nuevo Testamento, que se sintetiza en Jesucristo. Él es la palabra de Dios, y nosotros debemos leer las Escrituras, la palabra de Dios a la luz de Cristo que nos da su Espíritu para comprenderla mejor.
Posteriormente se ha reflexionado sobre el lugar en el cual la palabra de Dios viene celebrada, escuchada, proclamada, que es la Iglesia. Sobre todo en la liturgia y en la Santa Misa, obviamente en la Misa la homilía tiene un papel privilegiado, pero existen otros momentos fuera de ella como la catequesis, la evangelización, etc.
La tercera parte es la misión. La Palabra de Dios se nos dirige para ser difundida al mundo entero, por lo que anunciando la palabra de Dios debemos encontrarnos con nuestros hermanos cristianos. En este sentido, el diálogo ecuménico es muy importante, así como el diálogo con los que pertenecen a otras religiones no cristianas.
Los cristianos con su propia identidad deben anunciar la alegría de ser discípulos de Jesucristo a los demás, también a los hombres de cultura. Sobretodo en nuestros países de antigua civilización, la Biblia es una “carta magna”, código de nuestra cultura.
-En el sínodo se está hablando mucho de los que no pueden tener una Biblia por falta de dinero o no saben leer o les cuesta entender la Escritura…
-Arcivescovo Eterovic: Debemos como Iglesia encontrar también modos para acercarnos a la gente analfabeta. Lamentablemente el analfabetismo está muy difundido por lo que es muy importante la transmisión también oral, como por radio, televisión y también a través del arte, con imágenes. La Iglesia ha contado siempre con la Biblia para los pobres, con ilustraciones, de forma que se puede entender la belleza de la palabra de Dios.
Pero también hay analfabetos modernos que quizá tienen mucha cultura científica, económica pero que en el campo religioso deben todavía aprender a leer. El sínodo busca también la forma de hacer que descubran la gran riqueza de la Biblia, de la palabra de Dios en la vida de la Iglesia de hoy.
Pío XII y su revolución bíblica
Se cumplen 50 años de la muerte del Papa Pacelli.
Por el padre Thomas Rosica, CSB, portavoz de lengua inglesa del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra. Profesor universitario de Sagrada Escritura en Canadá, es director del canal de televisión canadiense Salt and Light.
CIUDAD DEL VATICANO – Durante décadas, la figura de Eugenio Pacelli, el Papa Pío XII, ha sido el centro de efímeras polémicas.
La controversia se ha encendido en las últimas décadas. Se debate sobre si el Papa hizo y dijo lo suficiente en defensa de los judíos y de otras víctimas de los nazis. El pontífice que guió a la Iglesia durante los terribles años de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, es víctima de una “leyenda negra”, difícil de combatir y tan extendida que muchos la consideran más verdadera que los hechos históricos reales.
Una de las desagradables consecuencias secundarias de esta leyenda negra, que retrata falsamente a Pío XII como indulgente con el nazismo e indiferente por la suerte de las víctimas de la persecución, ha sido el dejar de lado o incluso ignorar las extraordinarias enseñanzas y aportaciones de este Papa que fue el precursor del Concilio Vaticano II.
Pío XII debe ser recordado por su encíclica “Mediator Dei”, la gran obra preparatoria que condujo a la reforma litúrgica conciliar. Es el mismo Papa que, en la encíclica “Humani Generis”, toma en consideración la teoría de la evolución. Pío XII también dio un notable ímpetu a la actividad misionera con las encíclicas “Evangelii Praecones”, en 1951, y “Fidei Donum”, en 1957, poniendo de relieve el deber de la Iglesia de proclamar el Evangelio a las naciones, como el Vaticano II reafirmaría ampliamente.
Una de las cuestiones más frecuentes, entre los muchos periodistas extranjeros que cubren el Sínodo sobre “La Palabra de Dios en la vda y en la misión de la Iglesia”, tiene que ver con la conmemoración del 50 aniversario de la muerte de Pío XII en el contexto del sínodo.
A las 11:30 del día 9 de octubre, poco después de la sesión matutina del sínodo, Benedicto XVI presidía una Misa en la Basílica de San Pedro, a la que asistían, entre otros, todos los participantes del sínodo y muchas personas más para conmemorar este aniversario. Se me preguntaba numerosas veces en el centro de prensa del Vaticano, “¿Por qué tiene hoy lugar esta conmemoración en medio de un sínodo sobre la Biblia?”, o, “¿Qué tiene que ver Pío XII con las Escrituras?”.
Mi respuesta a la primera pregunta ha sido: “Porque el 9 de octubre es la fecha de su muerte en 1958, y hoy es 9 de octubre. ¿Cuándo iba el Papa a conmemorar este aniversario? ¿El día de Navidad?”
A la segunda pregunta, mi respuesta ha sido: “Todo. Pío XII tiene que ver con todo lo que está teniendo lugar en la sala sinodal y en los pequeños grupos y con cada persona del mundo católico que desee tomarse los estudios bíblicos en serio”. Como el joven rico del Nuevo Testamento, algunos se fueron tristes por mis respuestas a sus preguntas.
Crítica bíblica
Un sínodo sobre la Biblia no puede ignorar ni olvidar el panorama de los estudios bíblicos católicos del último siglo. Los métodos físicos, históricos, lingüísticos, conocidos solo en los últimos 125 años, han producido un estudio científicamente crítico de la Biblia, un estudio que ha revolucionado los puntos de vista del pasado sobre la autoría, el origen y la datación de los libros bíblicos, sobre cómo fueron compuestos, y sobre los que los autores querían decir.
En los primeros 40 años del siglo pasado (1900-1940), la Iglesia católica romana tomó clara y oficialmente una postura en contra de tal crítica bíblica. La herejía modernista a principios del pasado siglo empleó la crítica bíblica, y las condenas oficiales del modernismo por parte del Vaticano hacían pocas distinciones entre la posible validez intrínseca de la crítica bíblica y el mal uso teológico que el modernismo hacía de ella.
Entre 1905 y 1915 la Pontificia Comisión Bíblica publicó una serie de conservadoras decisiones sobre la composición y la autoría de la Biblia. Aunque expresadas con matices, estas decisiones iban en contra de las tendencias de las investigaciones contemporáneas sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Los eruditos católicos fueron obligados a dar su asentimiento a estas decisiones y a enseñarlas.
Tras 40 años de marcada oposición, la Iglesia católica en los cuarenta, bajo el pontificado de Pío XII, hizo un innegable cambio de rumbo hacia la crítica bíblica. Aquella encíclica de 1943 del Pontífice “Divino Afflante Spiritu” instruyó a los eruditos católicos para que usaran los métodos de acercamiento científico a la Biblia que hasta entonces les estaban prohibidos. Ahora era bueno que los eruditos católicos adoptaran los métodos previamente prohibidos. Un aspecto particular de la encíclica alejó definitivamente a los católicos del fundamentalismo: el reconocimiento de que la Biblia incluye muchas formas o géneros literarios diversos, no sólo historia.
En el plazo de 10 años, profesores preparados en crítica bíblica comenzaron a moverse en gran número en las aulas de los seminarios y universidades católicas, por lo que la mitad de los años cincuenta marcó la línea divisoria. En aquel tiempo el seguimiento del método científico llevó a los exégetas católicos a abandonar casi todas las posiciones sobre autoría y composición bíblica adoptadas por el Vaticano a comienzos del siglo.
Crítica histórica
“Divino Afflante Spiritu” produjo un enorme crecimiento en los estudios bíblicos católicos. Se prepararon nuevos profesores, y los resultados del cambio de postura hacia las Escrituras se comunicaron de forma gradual a la gente – los mismos pasos que había impulsado Pío XII. El “Papa Pacelli” abrió la aplicación del método histórico-crítico a la Biblia, y estableció las normas doctrinales para el estudio de la Sagrada Escritura, haciendo hincapié en la importancia de su papel en la vida cristiana. El autor citado con más frecuencia, tras la Sagrada Escritura, por los documentos del Concilio Vaticano II fue Pío XII.
Recordemos algunos hechos clave sobre la historia de Papa y sobre la misma historia. Pío XII dirigió a la Iglesia católica de 1939 a 1958. Inmediatamente antes de su elección, el entonces cardenal Eugenio Pacelli fue el secretario de estado del Vaticano. Él, más que ningún otra persona del Vaticano, conocía lo que estaba ocurriendo en el mundo. Pío XII no fue sólo el Papa de la Segunda Guerra Mundial, sino un pastor que, desde el 2 de marzo de 1939 hasta el 9 de octubre de 1958, tuvo ante sí un mundo en guerra en una época agitada.
Aquellos que atacan a Pío X suelen hacerlo por razones ideológicas. La campaña contra él comenzó en la Unión Soviética y fue luego sostenida en diversos ambientes católicos. Se puso en su contra el mundo comunista de una forma grave, dura y determinada.
Como Benedicto XVI apuntaba la mañana del día 9 de octubre en su homilía y homenaje a su predecesor, Pío XII, Hitler y sus seguidores más cercanos estaban motivados por un odio patológico hacia la Iglesia católica, que consideraban con acierto como la oponente más peligrosa a lo que ellos esperaban hacer en Alemania. Había una radical divergencia entre los nazis y la Iglesia católica. El Papa Pacelli no puede ser la persona a la que se denigra por algo que pertenece, de una manera compleja, a la comunidad mundial.
Los Papas no hablaban con la idea de hacerse una imagen favorable para el futuro. Sabían que el destino de millones de cristianos podía depender de cada una de sus palabras; tenían en mente el sino de hombres y mujeres de carne y hueso, no el aplauso o la efímera aprobación de los historiadores.
Prudencia
Pío XII no estaba preocupado por su reputación, sino con salvar vidas judías y esta fue la única decisión justa, que requirió sabiduría y una gran cantidad de coraje. El Papa protestó vehementemente contra la persecución de judíos, pero explicó en 1943 que no podía hablar en términos más dramáticos o públicos sin el riesgo de empeorar las cosas más de lo que estaban. La suya era una profecía en acción, que salvó las vidas de incontables víctimas del neopagano reino del terror nazi, más que declaraciones públicas potencialmente contraproducentes.
Desde la muerte de Pío XII hace 50 años, la Iglesia ha dado grandes pasos en forjar una relación más cercana con la fe judía. El Papa Juan Pablo II hizo de las relaciones judío cristianas una prioridad de su pontificado. Benedicto XVI ha seguido este camino. Ambos Papas han defendido con firmeza la actuación de Pío XII, mientras hablaban del silencio y la inacción de algunos otros católicos durante el holocausto.
En mi otra vida en Toronto, cuando no trabajo como “Deputati Notitiis Vulgandis” para los sínodos vaticanos sobre la Palabra de Dios, soy el “Director Exsecutivus Retis Televisifici Catholici ‘Salt and Light’”. Esta semana tenemos como primicia nuestro último documental “Una Mano de Paz: el Papa Pío XII y el Holocausto”.
Gracias a una generosa donación de los Caballeros de Colón, cada padre sinodal, experto, auditor y miembro del personal recibió una copia del documental la mañana del 9 de octubre durante el sínodo, Benedicto XVI recibió su copia el día anterior.
Nuestra esperanza es que este documental vierta luz y verdad sobre la vida de Pío XII, sus acciones proféticas, sus palabras valientes y sus significativas aportaciones al estudio de la Escritura y a la humanidad. Podemos aprender mucho de la sabiduría de Eugenio Pacelli, de su heroísmo, de su coraje y de sus gestos proféticos durante un periodo muy oscuro de la historia mundial.
Pío XII ha recibido muchos nombres. Ha sido un patrón y un intercesor importante para el ´sínodo que ha tenido lugar en el Vaticano. Le debemos muchos y le seguimos estando agradecidos por previsión, por su visión y amor a la palabra de Dios. Ojalá que este Siervo de Dios, en camino hacia la beatificación y canonización, siga intercediendo por todos nosotros para que descubramos nuevas formas de hacer que la palabra de Dios esté viva, sea conocida, amada y accesible al mundo.
Patriarca de Constantinopla hace “tocar” la Palabra al Papa y al Sínodo
Una intervención que no tiene precedentes en la historia.
CIUDAD DEL VATICANO – Con una intervención sin precedentes en la historia, el patriarca ecuménico de Constantinopla hizo tocar la Palabra de Dios a Benedicto XVI y al Sínodo de los Obispos.
“Tocar y compartir la Palabra de Dios” fue, de hecho, uno de los tres pasajes de la intervención que pronunció Su Santidad Bartolomé I, en la Capilla Sixtina, en la tarde de este sábado, durante una celebración de la Palabra, en la que se rezó en latín y griego.
El patriarca, que se encontraba a la derecha de la asamblea sinodal, formada por algo más de 400 cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, y laicos, fue introducido con palabras muy afectuosas de Benedicto XVI, quien se encontraba a la izquierda de los presentes.
A sus espaldas se encontraba el Juicio Final de Miguel Ángel.
El primer patriarca ecuménico que es invitado a intervenir en el Sínodo de los Obispos de la Iglesia católica era consciente de que se trataba de un nuevo paso en el camino ecuménico.
“Vemos este gesto como una manifestación de la obra del Espíritu Santo que está llevando a nuestras iglesias a una relación mutua más cercana y profunda, un paso importante hacia la restauración de nuestra comunión plena”, reconoció hablando en inglés.
Al Sínodo, que está reflexionando del 5 al 26 de octubre sobre “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, Bartolomé I presentó una meditación en la que recogió la riqueza contemplativa de la tradición oriental del cristianismo.
Sentado en un trono como el del Papa, con sus vestiduras de color negro, ofreció tres puntos de meditación, que comenzaron explicando cómo “escuchar y predicar la Palabra a través de la Escritura”.
“La Iglesia cristiana es, ante todo, una Iglesia de la Escritura. Si bien los métodos de interpretación han podido variar en los padres de la Iglesia, o según escuelas o entre Oriente y Occidente; sin embargo, la Escritura siempre es recibida como una realidad viva, y no como un libro muerto”, explicó.
En segundo lugar, explicó cómo “ver la Palabra de Dios”, en particular a través “la belleza de los iconos y de la naturaleza”.
“Toda pincelada de un iconógrafo -así como toda palabra de una definición teológica, de toda nota cantada en la salmodia, y de toda piedra tallada de una pequeña capilla o de una grandiosa catedral– articula la divina Palabra en la creación, que alaba a Dios en todo ser viviente”.
En tercer lugar explicó cómo “tocar y compartir la Palabra de Dios”, en particular, a través de la Comunión de los Santos y de los sacramentos.
“La Palabra de Dios se encarna plenamente en la creación, ante todo, en el sacramento de la santa Eucaristía. En él la Palabra se hace carne y no sólo nos permite escucharle sino incluso tocarle con nuestras propias manos”, explicó.
“En la santa Eucaristía la Palabra escuchada es al mismo tiempo vista y compartida”, aseguró, con palabras que concluían una celebración animada por el canto gregoriano.
Según el patriarca, “el desafío que tenemos es el discernimiento de la Palabra de Dios ante el mal, la transfiguración del último detalle o fragmento de este mundo a luz de la Resurrección”.
El Papa agradeció después en italiano las palabras del patriarca, y le aseguró que serían motivo de trabajo y reflexión para el Sínodo. [Zenit]
Preocupa al Vaticano manipulación psicológica de las sectas
El impacto de los llamados “nuevos grupos religiosos” ha estado en el centro del Sínodo de Obispos que se lleva a cabo en Roma.
Denuncian que numerosas personas sin acreditación alguna fundan sus propias “iglesias” porque tienen interés en conseguir dinero.
Ciudad del Vaticano - Las sectas preocupan al Vaticano como un fenómeno espiritual, pero también psicológico y económico, que ha provocado cada vez más la pérdida de fieles a la Iglesia Católica.
El impacto de los llamados “nuevos grupos religiosos” ha estado en el centro del Sínodo de Obispos que se lleva a cabo en Roma, en cuyo marco fue presentado esta semana el primer libro de su editorial íntegramente dedicado al tema.
“No se trata simplemente de asociaciones religiosas, muchas veces ni de eso se trata, sino de intereses económicos por los cuales se usan técnicas de manipulación psicológica para captar adeptos”, advirtió el cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga.
En entrevista, el presidente de Cáritas Internacional, la asociación católica de ayuda humanitaria más importante del mundo, reveló que las sectas son una importante preocupación para el gobierno central de la Iglesia.
Explicó que una de las causas es la financiera, ya que muchas sectas “insisten exageradamente” en el pago del diezmo (la limosna) convirtiendo al grupo, muchas veces, en un “empleo para desempleados”.
Denunció que numerosas personas sin acreditación alguna fundan sus propias “iglesias” o sectas porque tienen interés en conseguir dinero y llegan a obtenerlo manipulando las conciencias.
“Manejan textos de la sagrada escritura y dicen, a través de una teología de la prosperidad, que si tu das 10, Dios te dará 100 o mil; esto se vuelve entonces en una especie de inversión religiosa”, refirió el también arzobispo de Tegucigalpa, la capital de Honduras.
Según el purpurado, los fieles se acercan a estas asociaciones por sus necesidades de salud o de ayuda financiera y, en lugar de invertir su dinero “en bancos que quiebran o en bolsas de valores que se hunden, invierten en el más allá”.
Desde el 5 de octubre pasado y hasta el 26 de este mes, unos 253 prelados del mundo se reúnen en el Vaticano para participar en el Sínodo, la máxima cumbre episcopal que este año analiza el rol de la Biblia en la sociedad moderna.
Entre los problemas más mencionados por los obispos llamó la atención el de una lectura arbitraria de las sectas a los textos sagrados y el proselitismo agresivo de estos grupos, que orilla a muchos fieles a dejar la Iglesia Católica.
Para enfrentar este problema, la sede católica, a través de la Librería Editorial Vaticana (LEV), puso a la venta esta semana el libro “La vulnerabilidad psíquica y el peligro de las sectas”, escrito por Aureliano Pacciola y Stefano Luca.
El texto, de 223 páginas, analiza los fenómenos de la “vulnerabilidad social”, “la persuasión”, “el culto a la manipulación”, la “victimología” y los “grupos sectarios”. [Tomado de El Financiero, México, con información de Notimex]
“Entusiasmante” que un 99.7 por ciento de peruanos de Lima y Callao creen en Cristo
El cardenal Juan Luis Cipriani calificó de “entusiasmante” el que haya un 99.7 por ciento de peruanos de Lima y Callao que creen en Cristo y un 84 por ciento pertenece a la Iglesia Católica tal y como reveló una encuesta de religión realizada por la Universidad de Lima.
“Esta respuesta de tanta gente es entusiasmante, pero hay que hacer más porque las encuestas son sólo una fotografía”, manifestó.
El cardenal saludó además que un 22% de peruanos ore más de una vez al día, aunque hizo énfasis en que el rezo debe ser hecho con autenticidad, no importa si ésta se hace como una conversación con Dios o se sigue la pauta de una oración establecida.
“Comparar dos cosas buenas siempre es un problema. Creo que se levanta el corazón como un enamorado a su enamorada, no se cuenta una novela sino lo que le brota del alma”, explicó.
El Prelado de la Iglesia Católica en nuestro país, sugirió que nuestras oraciones deben ser “frescas” y “sinceras”.
“Nada de rutinas, ni repetir como loros. Procurar rezar con interés, con ilusión y ánimo”, agregó el Cardenal.
Respecto a que un 63% de peruanos lea la Biblia, sostuvo que la religión católica no se basa en leer un libro. Definió a la Biblia como la palabra escrita recogida en un esas páginas, aunque aclaró que Jesucristo sigue hablando y sigue dando mensajes a través de sus palabras. [Tomado de RPP Noticias, Perú]