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Una respuesta bíblica al sufrimiento de Myanmar

Una respuesta bíblica al sufrimiento de Myanmar

MYANMAR (Ex Birmania) (LaBibliaWeb.com /SBU) — En la noche del 2 de mayo de este año, un ciclón tropical azotó a la región del Delta del Irrawaddy al sur de Birmania con fuerza devastadora. El ciclón Nargis se convirtió en el peor desastre natural que se recuerde en Myanmar.

Se cree que la cifra total de muertos sea de unos ciento treinta y cuatro mil (aunque se considera por debajo de cálculos); las Naciones Unidas presumen que 1.5 millones de personas se vieron «gravemente afectadas» y el costo general de los daños llega a más de diez millardos de dólares.

Entre tanto, millones ahora se encuentran al borde de las enfermedades y de la desnutrición.

El reverendo Saw Mar Gay Gyi es el secretario general de la Sociedad Bíblica de Myanmar. «Después del azote del ciclón tratamos de responder a las necesidades urgentes de la gente», dice. «Todas las familias cristianas afectadas habían perdido sus Biblias y nos decían: “Queremos Biblias, necesitamos Biblias —¡urgentemente!”»

«Así que primeramente fue tratar de suministrarles Biblias a las familias cristianas del inventario que teníamos. Y lo segundo fue producir una Selección especial titulada Del ciclón Nargis a un futuro con esperanza, en birmano y en karen, porque la mayoría de las personas afectadas eran karen y todos pueden leer el birmano». 

En una crisis de inmensas proporciones, sin embargo, la respuesta de la Sociedad Bíblica no se limitó a la sola distribución de Escrituras.

«Cuando fuimos a las zonas afectadas, vimos las tremendas necesidades —de orden material— y eso se nos convirtió en un gran desafío. Y con los fondos que teníamos, entregamos ayuda humanitaria como arroz, ropa, agua potable y algunas otros artículos urgentes, especialmente para niños escolares».

Mar Gay Gyi es una figura muy conocida en la Iglesia de Birmania, por haber sido no solo el secretario general de su propia denominación, la Convención Bautista de Myanmar, sino también, en el momento en que ocurrió el ciclón, el secretario general del Concilio Nacional de Iglesias.

«Los primeros dos o tres días fue la Iglesia la que respondió con mayor rapidez», dice, «porque ya teníamos una red para trabajar. Fue un tiempo de poderosos testimonio».

A medida que transcurrían los días, para consternación y rabia del resto del mundo, las autoridades birmanas no les permitieron a los gobiernos extranjeros ni a las agencias de socorro aliviar la crisis. En consecuencia, la situación siguió empeorando, vidas se perdieron innecesariamente, pasaron semanas antes de que se recogieran cadáveres, los sobrevivientes carecían de alimentos y de techo, y el agua se contaminó.

«Posteriormente participamos no solo en entregar Biblias o ayuda humanitaria, sino que nos hicimos presentes para tratar de estar con la gente, animarla… Y algunas zonas a las que ni las Iglesias ni otras organizaciones pudieron llegar, se convirtieron en algunos de nuestros objetivos de alcance».

En total, el secretario general y su equipo de dieciséis personas ya han entregado Biblias y cincuenta mil ejemplares —en dos idiomas— de la Selección bíblica Del ciclón Nargis a un futuro con esperanza a personas de más de cincuenta aldeas y quince pueblos golpeados por el ciclón. A la par con la literatura, distribuyeron más de setecientas bolsas de arroz, ropa para más de mil familias y utensilios de cocina para trescientas familias.

Mientras realizaban el trabajo, dice, se sucedían los milagros, especialmente entre no creyentes. «Fuimos a una zona llamada Labutta. Allí viven solamente ocho familias cristianas. Así que cuando llegamos nos propusimos entregar ayuda humanitaria no solo a las familias cristianas, sino a más de ciento cincuenta familias que no lo eran.

«La necesidad principal era alimento, por eso calculamos una distribución equitativa de arroz para cada familia. Pero cuando ya habíamos realizado la entrega a las familias allí —unas cien— sobraba una bolsa y ¡nos quedamos asombrados! ¡Toda la gente estaba también sorprendida! «Y el funcionario de traducciones de la Sociedad Bíblica con algunos otros estuvieron allí recientemente, esta vez con ropa para niños y algo de arroz, ¡y sucedió lo mismo! ¡En esta ocasión, después de distribuir el arroz, les quedaban cinco bolsas más!

«Estaba allí el jefe de una familia budista que creía en la adivinación, la astrología y cosas como estas. Tenía todos esos ídolos y papeles que usan los agoreros para obtener favores especiales de pequeños dioses. Se los llevó a nuestro funcionario de traducciones y le dijo: “Ya no necesito estas cosas. ¿Qué hago con ellas?“ «Las recolectaron todas y las quemaron. Y luego dijo: “Ahora soy cristiano”».

Y el secretario general dice que la actitud interesada de su personal mientras distribuía el arroz y la ropa, habló a los corazones de los que ayudaban.

«Varios no creyentes dijeron: “De verdad sentimos el amor de ustedes los cristianos y sentimos que su Dios debe ser un Dios vivo”».

Pero a pesar de estas historias que conmueven el corazón, el ambiente en las zonas afectadas por el ciclón fue de gran sufrimiento, casi bíblico. En el camino de regreso a casa de una reunión en el distrito de Irrawaddy, conoció a una pareja que tenía tres hijos de siete, cinco y tres años.

«Perdieron a sus tres hijos», dice. «Perdieron sus casas y también su animales de faena». En otro lugar conoció a algunos ancianos de la iglesia. «Cuando Nargis azotó a la aldea trataron de subirse a un árbol. Y uno de los hombres trató de sostener a dos de sus hijos —niño y niña—. Y su esposa también trataba de sostenerse. «Finalmente su esposa dijo: “No puedo continuar colgándome… Cuida a los dos niños…” y desapareció. Entonces el agua volvió a golpear, como si fuera una cascada, y el hombre no pudo sostener a los niños. Cuando el torrente terminó no los encontró. Así que es el único sobreviviente de la familia».

Y la Sociedad entregó recursos a veinte campamentos cristianos. En medio de la ayuda de agencias como las del gobierno, ONG locales e internacionales y organizaciones cristianas que proporcionaban alimento, atención sanitaria y educativa, el restablecimiento de medios de sustento y de reasentamiento, la Sociedad Bíblica les entregó Biblias a las personas que se encontraban en campamentos temporales.

«Como Sociedad Bíblica, entregamos la Biblia y las Selecciones bíblicas para brindar consuelo y esperanza. Incluso durante las primeras semanas cuando la gente todavía estaba muy desesperada, descubrimos que realizaban un devocional todas las noches… era como una especie de acción de gracias y adoración. Eso verdaderamente nos llena de esperanza: que nuestros cristianos —nuestros creyentes— todavía conservan una fe sólida a pesar de todas estas cosas que les han sucedido».
Fotos (Sociedad Biblica de Myanmar):
1 Una familia prepara una comida en un sector lodoso afuera de lo que fuera su casa.
2 Personas desplazadas por el ciclón Nargis leen las Biblias que acaban de recibir. Myanmar.

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