El experto inglés Ken Barret, disertó sobre el enviado de la Sociedad Bíblica, que visitó Asturias en la primera guerra carlista
El escritor, filólogo y viajero George Borrow (1803-1881) recorrió España, y visitó también Asturias, entre 1836 y 1840, con el fin de crear una red de distribución de la Biblia. Recogió después su periplo en el libro «La Biblia en España» (1843), que sería traducido al castellano en 1921 por el futuro político republicano Manuel Azaña.
«¿Por qué viniste a España, George Borrow?» es el título de la conferencia que ayer dictó Ken Barret, miembro de la George Borrow Society y licenciado en Leyes Británicas, dentro de los actos promovidos por la Iglesia Evangélica al cumplirse el 130.º aniversario de su presencia en Gijón.
«Borrow vino comisionado por lo que hoy conocemos como la Sociedad Bíblica. Era un viaje de reconocimiento y sus instrucciones oficiales eran establecer una red de distribución del Nuevo Testamento o del material bíblico de la Sociedad Bíblica», explicó Barret a este periódico antes del acto.
«El momento en el que Borrow se presenta en España, a comienzos de 1836, es el de una cierta apertura que se empezaba a ver en Madrid gracias a gobiernos más liberales», indicó el conferenciante, aunque agregó que «la aventura de Borrow fue la de su encuentro y desencuentro con la España de aquellos años, y realmente su penetración hasta Asturias estuvo fuera de la pista normal de los extranjeros, los “curiosos impertinentes”, como los llamaba Menéndez Pelayo».
Respecto al desplazamiento de Borrow a Asturias, Barret señaló que su objetivo era el de «hacer un punto de distribución en Oviedo. Tarea no tan exitosa como él quiso, pero un gesto que ha dejado su huella en la historia de Asturias».
Concretamente, «era un momento dramático en la historia de España, con bandas de guerrilleros carlistas en la zona norte que habían estado rozando Oviedo poco antes de su llegada». Borrow «cuenta las tristezas del conflicto, pero no es un periodista político, y se calla la implicación británica en esa guerra, y dice muy poco de la presencia de la Legión Británica en el Norte, y tampoco hace hincapié en su encarcelamiento en Madrid».
Para Ken Barret, «el gran gesto de Borrow era llegar con una Biblia sin notas y comentarios, pues todo el empeño de la Sociedad Bíblica era que la Sagrada Escritura estuviera abierta a la lectura del pueblo llano». Con ese fin, «antes de su viaje a Galicia, y luego por el Norte, imprime en Madrid una versión del Nuevo Testamento, del padre Felipe Scío, y deja ejemplares a Nicolás Longoria, uno de los libreros de Oviedo en aquella época».
Además de esta tarea, «Borrow también se tomó en serio el carácter español y, particularmente, el carácter de los asturianos, a los que califica de abiertos, hospitalarios y trabajadores».
Ken Barret, ayer, durante su conferencia en el centro municipal de La Arena. jorge peteiro






