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Solitaire, donde la voz de Dios llama en el desierto

NAMIBIA (LaBibliaWeb.com /SBU) — «A la Sociedad Bíblica se le ofreció la oportunidad de predicar y de promover su trabajo en Solitaire», dice el reverendo Barnie van der Walt, secretario general de la Sociedad Bíblica de Namibia.

En este vasto país, donde la gente se refiere a las distancias no en términos de kilómetros, sino en «horas de manejo», esta oferta resulta sorpresiva.

Solitaire está a unos doscientos treinta y cinco kilómetros —o tres horas y media— al sudeste de la capital, Windhoek. La carretera que conduce hasta allí no es otra cosa que un camino de tierra. Y cuando uno llega, lo poco que encuentra es una estación de gasolina y una casa de huéspedes a las afueras del desierto de Namibia, y las montañas de Naukluft como parte del escenario.

El hospedaje, uno de los varios que atienden a los turistas, lo dirige Wickus Carstens.

Otros destinos
«La gente simplemente pasa por aquí de paso para otros lugares de destino», explica el señor Carstens. «Sossusvlei, las montañas Naukluft y Sesriem son los más conocidos».

Hay algo más característico de esta «comunidad», sin embargo, que no debe pasarse por alto. Es el edificio de una iglesita que data de la década de los años cincuenta. Caben cómodamente cuarenta personas.

«Luchamos para asistir a los cultos de la iglesia», admite el gerente del hospedaje, «porque la industria hotelera es demandante. Nos mantiene ocupados las veinticuatro horas del día. No es inusual que tengamos mil huéspedes al mes que pasan por nuestro hospedaje de veinticinco dormitorios y el sitio para acampar.

«Somos verdaderamente afortunados de que pastores de diversas congregaciones y denominaciones estén dispuestos a manejar hasta aquí para dirigir un culto en afrikaans una vez al mes. Esto nos ofrece la oportunidad a los que trabajamos en la industria hotelera a conocernos, confraternizar en la iglesia y luego comer juntos. Así que el último domingo del mes es muy especial para todos nosotros aquí en el desierto.

«La gente viene aquí a casarse», agrega, «aunque la iglesia la usa principalmente nuestra pequeña comunidad afrikaans. Posee un ambiente muy íntimo».

La mano de Dios
«Podemos ver la mano de Dios en la naturaleza todos los días, pero cuando nos sentamos en la iglesia e interactuamos con su Palabra y la escuchamos predicada, es algo especial. Como comunidad pertenecemos a diversas denominaciones eclesiásticas, pero una vez al mes nos olvidamos de nuestros diferentes trasfondos; entonces, somos únicamente la Palabra y nosotros», dice el señor Carstens.

Cuando salimos de Solitaire, lo hacemos con un profundo sentimiento de gratitud y de admiración. Agradecemos el haber tenido la oportunidad de confraternizar con hermanos creyentes de esta pequeña comunidad de una vasta zona rural. Nos maravillamos ante la belleza de la creación de Dios.

Horas después llegamos seguros a Windhoek, habiendo sufrido solo un pequeño percance que probó nuestra creatividad para reparar el sistema de escape. Estamos cansados, ciertamente, pero reflexionamos con gratitud sobre cómo la Sociedad Bíblica puede servir a la gente, incluso en lo más remoto de las zonas remotas.

A Sociedad pequeña, retos grandes
«Capacidad, capacidad, capacidad: ese es nuestro único reto principal», declara el reverendo Barnie van der Walt, secretario general de la Sociedad Bíblica de Namibia.

«Realmente nos falta la capacidad para realizar nuestras tareas aquí en dos aspectos», explica. «Necesitamos desarrollar nuestra empresa para mejorar el servicio a la comunidad, y también necesitamos ampliar y desarrollar nuestro personal para mejorar el servicio de entrega».

En la Sociedad en Windhoek hay apenas seis empleados a tiempo completo, sin incluir los cuatro de traducción y el de mercadeo radicado en el norte del país.

Teniendo en cuenta la presión bajo la cual trabajan las Sociedades más pequeñas de la Fraternidad, y la demanda de tiempo y contribución que recae sobre el liderato, como también las expectativas de los donantes, la falta de capacidad es en realidad un impedimento para cumplir las metas y expectativas.

FOTO:
La única tienda de Solitaire [foto: SBU/Francois Sieberhagen]

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Correr, andar y pedalear por Biblias

Por Francois Sieberhagen

NAMIBIA (LaBibliaWeb.com /SBU) — «¡Participamos porque dan una medalla muy bonita!», dijo Chantell van Wyk, de trece años. «¡Y lo pasamos bien!» Después su hermana menor, Christine, de nueve años, dijo inesperadamente: «También ayudamos a que otras personas consigan una Biblia».

Sus comentarios demuestran el espíritu con el que los participantes llegaron al punto de inicio de Correr-Andar-Pedalear por Biblias, en frente de la mundialmente famosa Iglesia Luterana Alemana (Christuskirche) en la capital del país, Windhoek, en octubre pasado.

Para el personal de la Sociedad Bíblica el día comenzó muy temprano. Era la culminación de meses de planificación y duro trabajo, pero aunque la mayoría de los setecientos participantes habían llegado a la Casa de la Biblia durante los días anteriores para inscribirse, ese mismo día todavía quedaban algunos por hacerlo.

Las personas reunidas en el punto de inicio daban un toque festivo: algunos iban vestidos preparados para andar, otros habían llevado diferentes tipos de bicicletas, y todos estaban allí para contribuir a la obra de la Sociedad Bíblica.

«Esperábamos que asistiera más gente, pero de alguna manera otras organizaciones decidieron que esta era una fecha estupenda para organizar sus propias actividades», dijo el reverendo Barnie van der Walt, secretario general de la Sociedad Bíblica. «De todas formas, sé que la gente que está aquí quiere estar aquí», añadió. «Es realmente confortante saber que la gente se preocupa suficientemente y está dispuesta a apoyar esta causa».

Antes de que todos salieran, el señor van der Walt dedicó Correr-Andar-Pedalear por Biblias al Señor en oración. Entonces los ciclistas salieron en tropel cuesta abajo para comenzar su viaje de 20 kilómetros ida y vuelta. Las familias se unían en sus risas y bromas mientras pedaleaban por la carretera.

Detrás de los ciclistas estaban los corredores, tomándose este «día de diversión» muy seriamente.

Después de la primera curva les esperaba una larga y empinada cuesta y, por si esto fuera poco, los participantes tenían entonces que dejar la relativamente cómoda carretera asfaltada para continuar en una superficie de grava. El cambio de superficie era propio porque representa la naturaleza de las carreteras en toda Namibia. Algunas están asfaltadas y otras muchas son caminos de tierra.

Mientras subían penosamente la cuesta los participantes podían —tal vez— disfrutar el horizonte de Windhoek, una ciudad rodada de colinas. El primer puesto de agua proporcionó una gran acogida: empezaba a hacer calor y no eran ni siquiera las ocho de la mañana. Pero a juzgar por las risas y las bromas, todos estaban disfrutando claramente la salida.

Los padres jóvenes que empujaban a los niños en sus cochecitos estaban ya sin fuerzas y en algunos casos participaban tres generaciones de una misma familia. Los perros atados en sus correas también les acompañaban, arrastrando a sus dueños según subían la cuesta.

Tanto jóvenes como ancianos disfrutaron el aire puro y el paisaje. Gertruida Erasmus, que con ochenta y tres años era la participante de mayor edad, iba hablando durante todo el camino bajo la vigilante mirada de su compañera, Annelie Schleubush.

El ambiente festivo que era visible al comienzo no disminuyó en el punto final. Después de recibir una medalla de participante, todos bebieron unas buenas bebidas refrescantes. Mientras tanto, el aire se llenó de olores a carne asada y tortitas. Las personas se sentaban y charlaban juntas y una banda en directo tocaba música de fondo.

Había juegos para los niños y los castillos inflables y los toboganes de agua eran inmensamente populares.

«Tratamos de proporcionar comida y entretenimiento para que la gente pudiera disfrutar de la compañía mutua», dijo el señor van der Walt. «Lo que hace que el esfuerzo de este año sea diferente es que tuvimos Correr-Andar-Pedalear por Biblias simultáneamente en otras cuatro ciudades: Walvis Bay, Swakopmund, Otjiwarongo y Rundu. En total, más de mil doscientas personas han participado en este evento en Namibia. Estoy orgulloso y muy agradecido por lo que hemos logrado como equipo —no solo mediante la recaudación de fondos, sino también mediante la promoción de la causa bíblica. Esto nos ayudará a hacer que más Biblias estén disponibles».

¿Y fue el evento un éxito?

«Considerando la reacción de las personas y el tiempo que pasaron allí», dijo, «solo puede juzgarse como un evento fantástico para la gloria del Señor».

Fotos:
1 – Los corredores en el evento Correr-Andar-Pedalear por Biblias organizado por la Sociedad Bíblica en Namibia.
2 – Familias participan en el evento Correr-Andar-Pedalear por Biblias.

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2 Tesalonicenses 3:5 Reina Valera Contemporánea

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