Los Festivales de «Kingo» en Egipto llevan esperanza a los niños de la «Ciudad de la Basura».
En Egipto, en la afuera de El Cairo, está Mokattam –un vecindario plagado de basura, que es conocido como «La Ciudad de la basura». Precisamente allí, «Kingo», el León de American Bible Society (ABS), lleva, a través de la música y de obras de teatro, la esperanza que tanto se necesita, a través de la Palabra de Dios.
Los colectores de basura, en Mokattan, viven entre la basura y el hedor a desperdicios. Algunas veces, la basura alcanza alturas similares a edificios de varias plantas. Otras veces hay menos basura. De todos modos, la basura es la permanente compañía de los 40.000 residentes. Los cerdos juegan en corrales de barro negro, y las calles están abarrotadas de montañas de escombros desde donde las cabras se suben a los techos de las rudimentarias viviendas.
Cada día, familias completas trabajan fuertemente, escogiendo entre un tercio de las 10.000 toneladas diarias de basura que El Cairo deposita en varios centros de almacenamiento; buscando algún tesoro en la basura de otros. Los padres levantan y cargan la basura, las madres separan las latas, y los niños buscan elementos de plástico y cualquier otra cosa que puedan utilizar nuevamente.
Es una vida difícil, especialmente para los niños que sueñan con una vida fuera de la acuciante pobreza. ¿Hay alguna esperanza para aquellos jóvenes que viven en el vecindario más pobre de El Cairo?
La respuesta es sí, y todo lo que se necesita es un paseo desde la «Ciudad de la basura» a la Iglesia de San Simón Tanner, un anfiteatro con capacidad para 20.000 personas, de la Iglesia Ortodoxa Copta. Este día en particular, un Festival de Kingo está por comenzar, y el ruido de más de 2.000 niños entusiasmados es ensordecedor y, al mismo tiempo, alimenta el espíritu.
Los niños esperan a Kingo, un amigable león que cuenta historias de personajes bíblicos y, en el proceso, comparte valores cristianos con su audiencia. Teatro, música, títeres, historias y un espectáculo con luz ultravioleta entusiasman a los niños, muchos de los cuales nunca han visto algo similar en sus cortas vidas. Todos reciben una bandera de Kingo, que hacen flamear frenéticamente durante todo el evento, una porción de las Escrituras y un video o CD para que puedan compartir todo el espectáculo con otros. También son invitados a participar de un discipulado continuo en las iglesias locales.
Este evento en vivo, que comenzó en 2005, tiene sus orígenes en la serie de videos «El Prado de Kingsley», protagonizada por un león llamado «Kingo». La serie, producida originalmente por ABS, fue adaptada por la SB de Egipto (SBE) a fin de que los niños más pequeños pudieran comprenden las Escrituras de una manera accesible. Cuando rápidamente Kingo se convirtió en una celebridad, la SBE comenzó a buscar formas para aprovechar ese éxito. De esa manera, las presentaciones de Kingo comenzaron.
Pero los Festivales de Kingo son mucho más que simple entretenimiento. Los Festivales son una forma para impartir el Evangelio a niños que están abiertos a este mensaje que puede cambiar sus vidas. Como resultado de estos eventos, muchos niños aprenden los valores cristianos como el amor, la compasión y la amabilidad.
Un ejemplo es Martina, de 10 años de edad, que está en sexto grado y disfruta aprender idiomas, especialmente inglés y francés. Después de asistir a uno de los Festivales de Kingo, Martina dijo que le gusta que Kingo sea fuerte y perseverante. «Aún más importante», compartió Martina, «Kingo me incentiva a ayudar y servir a otros».
En particular, Martina quiere ayudar a una niña huérfana de su clase. Por lo tanto, ella y sus amigos decidieron darle, en forma anónima, regalos y algunas otras sorpresas, por ejemplo una pequeña fiesta de cumpleaños. Gestos como este, ayudan sobremanera a que una niña que se siente sola pueda ver que hay otras personas que se preocupan de ella y la cuidan. Aun los niños más pequeños aprenden valores en los Festivales de Kingo. Una madre, por ejemplo, describe la respuesta de su pequeña hija ante un incidente en un taxi.
«Mi hija se dio cuenta de que el taxista discutía acaloradamente con otros taxistas. De repente, mi hija me dijo: “Mami, está actuando así porque no puede controlarse a sí mismo”. Para mí hubiera sido imposible enseñarle ese concepto si no hubiera sido por los materiales de Kingo».
Aparte de enseñar a los niños valores bíblicos, los Festivales de Kingo unen comunidades en todo Egipto. La SBE planea realizar 70 presentaciones en todo el país, algunas en iglesias locales en la «Ciudad de la basura» de El Cairo, y otras en la parte norte de Egipto. La SBE trabajará con Iglesias y escuelas para que presenten estos eventos, que ya son esperados por más de 100.000 niños.












