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¿Notas? ¿Para qué? 1

1. Notas de crítica textual

Muchos cristianos, tanto en América Latina como en España, han tenido la experiencia de discutir con los llamados «testigos de Jehová». Si la conversación gira alrededor del tema de la Trinidad (que suele ser el caballito de batalla de ese movimiento), y si uno cita el texto de 1 Jn 5.7b-8a, de inmediato le caen encima con la frase «eso no está en la Biblia». En la VPEE, la nota que corresponde a este pasaje explica la situación. La instrucción que ahí se da le evitará al cristiano pasar un momento difícil.

Semejante a esta nota hay otras que dan razón de algunas disimilitudes significativas entre diversas traducciones de la Biblia, sobre todo como consecuencia de diferencias en la base textual (en los idiomas originales). Esto se percibe con claridad cuando se comparan las traducciones de ciertos textos en la Reina -Valera y en la Versión popular. Léanse, a modo de ilustración, las siguientes notas (que indicamos según el versículo y la letra que aparecen en la misma nota; si no hay letra es porque ese versículo solo tiene una nota):

Gn 36.39 Aquí se explica por qué no coincide la escritura de un mismo nombre en diferentes versiones .

Job 40.1-2a Esta nota da razón de ciertas palabras que están en unas versiones pero no en otras.

Mt 6.13o Donde se explica la doxología que se encuentra al final del Padrenuestro y que no aparece en las traducciones modernas.

Hch 8.36s Donde se explica la ausencia, en versiones actuales, del v.37.

Hay muchos casos similares a estos. Véanse, por ejemplo, los siguientes: Gn 1.6k; 1.20; 2 S 4.6; Pr 6.8; Tb 10.14; Eclo 3.24i; 7.9; Mt 5.22g; Jn 7.53-8.11; Hch 24.6-8; Ef 1.1c; 1 Tim 3.16l.
Las notas de este tipo se clasifican como notas de «crítica textual» porque tienen que ver primeramente con el texto en los idiomas originales (hebreo o arameo, si se trata del AT; griego, si se trata del NT) y con la información con que contamos actualmente, respecto de ellos, según los manuscritos que han llegado hasta nosotros.

2. Notas sobre la estructura del texto
Aunque datos como los que acabamos de ofrecer sean muy valiosos, a quien estudia la Biblia le interesa mucho más adquirir los conocimientos indispensables para comprender su mensaje y sacar provecho para su vida y la de su comunidad de fe. También aquí la Biblia de estudio ofrece ayuda muy oportuna.
La lista de posibilidades puede ser inagotable. Tomemos, a modo de ejemplos ilustrativos, algunos casos que consideramos de particular interés para entender el texto.

¿Dónde radica el mensaje de un texto? ¿En las meras palabras que hay que analizar separadamente o en la manera como unas palabras se relacionan con otras dentro de un párrafo? Hoy, la respuesta no hay casi ni que pensarla: es esa unidad que llamamos párrafo la que transmite el mensaje que se quiere comunicar. Es más, puede decirse que existe incluso la posibilidad de entender aisladamente cada una de las palabras de un texto y no entender lo que el texto dice. De hecho, eso pasa con muchos textos bíblicos en algunas versiones.

La manera como las palabras y las ideas se relacionan en un párrafo es lo que denominamos la «estructura» de ese párrafo. El nexo entre diversos párrafos que forman una unidad mayor expresa, a su vez, el mensaje global del texto y lo que persigue el autor.

La Dios habla hoy – Edición de estudio ha prestado atención, en sus notas, a este hecho. Examínense, por ejemplo, las siguientes:

Gn 4.1-16 Este relato continúa el ciclo iniciado en el capítulo anterior. La rebelión del hombre contra Dios (Gn 3.6) nunca es un hecho aislado. A ella le siguen inevitablemente el pecado y la violencia del hombre contra su hermano. Véase Jer 9.4(3) n.

Ex 1.1-22 El libro del Éxodo continúa el relato del Génesis. Esta continuidad se pone de relieve en los v. 1-5, que resumen la información ya dada en Gn 46.8-27. Luego el relato pasa a describir el cambio de situación que se produjo cuando los israelitas se multiplicaron (v. 7) y fueron oprimidos por los egipcios (v. 8-22).

Mt 1.1-2.23 Los caps. 1-2, en su conjunto, quieren mostrar, desde el principio, que Jesús es el Mesías prometido al pueblo de Israel, Hijo de Dios y Salvador, reconocido por los no judíos y rechazado por las autoridades de su propio pueblo.

Mt 1.1-17 Los judíos, sobre todo después del destierro, daban gran importancia a las listas de antepasados o descendientes, llamadas también genealogías (cf., por ejemplo, 1 Cr 1-8). De esta manera se pretendía mostrar la pertenencia al pueblo de Israel y a una tribu o a un clan determinados. En el caso de Jesús, se da especial importancia al hecho de ser descendiente del rey David. Cf. Ro 1.3-4.

Mt 7.28 Cuando Jesús terminó de hablar: Esta frase, u otra similar, marca el fin de cada uno de los cinco discursos principales de Jesús registrados en Mt; véase Introducción.

(Consúltense, para otros ejemplos, las siguientes notas: Ex 20.1-17; Dt 2.1-3.11; Jos 1.1-9; 1 S 7.2-17; Is 1.1-31; Mt 5.1-7.29; Mt 5.3-12; 6.1a; 6.9-13; Mc 3.1-6; Lc 9.51-19.27; Ro 1.1-7; 1 Co 12.1-11; Ap 2.1-7; 6.1-8.1; Sal 6.)

3. Notas sobre significado: palabras

A veces pareciera que creemos que las palabras son mágicas o que la ortografía es, en sí, sagrada. Algunos piensan que si escribo el pronombre «él» con minúscula, y me refiero a Dios, casi he cometido un pecado. No; no hay ni virtud teológica en la buena ortografía, ni pecado teológico en la escritura ortográficamente «defectuosa».

Es más: muchas palabras que hoy nos parecen de un altísimo valor religioso fueron, en sus orígenes, palabras que no tuvieron un sentido religioso propio, sino que pertenecían al vocabulario cotidiano. ¿Cuál cristiano no valora la palabra «redención»? Sin embargo, no todos conocen que los cristianos tomaron «en préstamo» esta palabra del vocabulario de la esclavitud, y del mercado de esclavos en particular.

Por otra parte, y puesto que la Biblia no se escribió en castellano (y menos en el de nuestra época), las palabras que se utilizan en las traducciones pueden jugarnos malas pasadas.

Analicemos algunas posibilidades:
***¿Tienen las palabras en nuestro idioma exactamente el mismo sentido que tienen las palabras equivalentes en griego o en hebreo? No siempre. A veces resulta totalmente imposible encontrar un equivalente perfecto, en castellano, de algún término importante en los idiomas originales en los que se escribió la Biblia. De ahí que, en esos casos, haga falta una nota aclaratoria en la que se explique cuál es el significado de un determinado vocablo hebreo o griego. Véanse estos casos, tomados únicamente de las notas al Evangelio según San Mateo:

Mt 1.17h Mesías: título hebreo, traducido al griego como Cristo; ambas palabras significan ungido.

Mt 1.21 Jesús: forma griega (lo mismo que Josué) del hebreo Yeshúa (o Yehoshúa) que significa el Señor (Yahvé) salva. Cf. Sal 130.8; Lc 1.31; 2.11,21.

Mt 3.2c Vuélvanse a Dios: lit. cambien su manera de pensar; expresión que invita a un cambio radical de actitud respecto del pecado y a un retorno a Dios; el mismo verbo, que se traduce frecuentemente por arrepentirse, puede traducirse como convertirse, cambiar de actitud, abandonar los pecados.

Mt 6.11 Que necesitamos: traducción de una palabra que puede significar de cada día, o para el día de hoy o para el día de mañana. Cf. Ex 16.4; Pr 30.8-9; nótese también el tema del pan en Jn 6.32-35.

Como estos hay muchísimos casos en las notas de Dios habla hoy – Edición de estudio, tanto en el Antiguo como en el NT.

También se da el caso de que en un párrafo extenso o en un libro completo hay una palabra o un conjunto de palabras que son muy importantes para la recta comprensión del texto. Esto puede ser así ya sea porque el significado de la palabra es clave para la interpretación o porque las palabras son como marcadores que indican algún cambio o expresan la estructura del libro. Un ejemplo diáfano lo encontramos en Sal 41.13(14) n.

4. Notas sobre significado: palabras clave

Con frecuencia, palabras que parecen concentrar significados muy importantes resultan como la clave para la mejor comprensión de un texto. En ocasiones, esas palabras se repiten en el pasaje (o libro) que se estudia. A tales términos hay que prestarles particular atención.

Gn 1.1a Creó: heb. bará. En el AT, este verbo tiene por sujeto únicamente a Dios, y se refiere siempre a una acción divina que produce, en particular, un resultado nuevo e imprevisible (Is 48.6-7; Jer 31.22). Se emplea para designar la creación del mundo y de la humanidad (Gn 1.27; 5.1; Dt. 4.32; Is 45.12), la formación del pueblo de Israel (Is 43.1,15), la restauración de Jerusalén (Is 65.18), la renovación interior del pecador arrepentido y perdonado (Sal 51.10[12]) y la creación, al fin de los tiempos, de un cielo nuevo y una tierra nueva (Is 65.17; 66.22).

Sal 1.1 Feliz…: exclamación típica de las «bienaventuranzas» o exclamaciones gozosas que declaran felices o dichosos a una persona o a un grupo de personas, unas veces por lo que son (por ejemplo, los pobres, en Lc 6.20) y otras por lo que hacen (por ejemplo, los que trabajan por la paz, en Mt 5.9).

Las «bienaventuranzas» son una forma característica de los escritos sapienciales (Pr 14.21; 16.20; 20.7; 28.14; 29.18), que también aparece con frecuencia en los Salmos (2.12; 32.1-2; 34.8[9]; 41.1[2]; 84.4-5[5-6],12[13]; 112.1; 119.1-2; 128.1), en los evangelios (véase Mt 5.3-12 n.) y en el Apocalipsis (véase 1.3 nota f).

Jn 1.14 Vivió: lit. puso su tienda de campaña, aludiendo a la presencia de Dios en medio de su pueblo, en la Tienda del Encuentro o santuario (cf. Ex 40.34-38; Ap 21.3).

Jn 2.11 Señal milagrosa: Los milagros de Jesús son llamados por Jn señales milagrosas (cf. 4.54; 20.30), o sea, acciones que revelan el poder salvador de Dios que Jesús hace presente.

Ro 1.16 Pablo menciona brevemente, en los v. 16- 17, un tema que desarrollará más ampliamente en el resto de la carta (cf. especialmente 3.21-4.25). Para Pablo creer incluye el hecho de que el hombre acepta, con todo su ser, la iniciativa salvadora de Dios, realizada por medio de Jesucristo. Esta fe incluye la obediencia (v. 5), se muestra especialmente en las tribulaciones (2 Ts 1.4) y es activa por medio del amor (Gl 5.6). Pablo opone con frecuencia esta fe a los hechos (u obras) del hombre (Ro 9.32) o a la ley (cf. Ro 3.28), para indicar que el hombre no puede alcanzar la salvación por sus propios méritos sino como un don de Dios, ofrecido a todos. Cf. Jn 3.15-16; Ro 10.9-13.

Ro 3.24 Liberación (o redención): Aunque la palabra griega puede referirse a la liberación que se hace pagando un precio como rescate (cf. 1 P 1.18), es más probable que Pablo aluda aquí a la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto, que Dios realizó con su poder (cf. Ex 6.6; 15.13), y a la liberación del pueblo después del destierro (cf. Is 43.1,14). Dios, por la muerte y resurrección de Jesucristo, realiza una liberación universal. Cf. Ro 8.23; 1 Co 1.30; Ef 1.7; Col 1.14.

También son innumerables los casos en que se dan explicaciones de palabras importantes en las notas. A modo de ejemplo, citamos los siguientes: Dt 26.5; 2 S 7.16; Lc 1.68; 14.26; Hch 2.23p; Ro 1.17n; 3.25; 6.11l,m; 7.14. Flp 2.11; 2 Ts 2.3c.

2 Responses to “¿Notas? ¿Para qué? 1”

  1. RAYVER SANTOS GÓMEZ says:

    “La Palabra de Dios es viva y eficaz”(Heb 4,12)
    He leído la traducción “Dios Habla Hoy” con los deuterocanónicos, con las notas explicativas de los Misioneros Servidores de la Palabra, la cual tiene un lenguaje sencillo para los lectores.
    Más allá de las diferentes confesiones cristianas que existen debemos de reflexionar humildemente para que todos los cristianos nos congreguemos en la Iglesia(Mt 16,18): una, católica y apóstolica. Es momento de olvidar las diferencias y más bien recordar lo que nos une, para “Que todos sean uno” (Jn 17,21) y así podamos ser testigos de Jesucristo, Señor Nuestro.
    “Un Señor; una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos” (Ef 4, 5-6)
    “Lo mismo nosotros, con ser muchos, unidos a Cristo formamos un solo cuerpo” (Rom 12,5)

  2. NikolasTM says:

    As the expert, I can assist. Together we can come to a right answer.

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